domingo, 25 de julio de 2010

1996


Hay muchas formas de empezar a contar lo que tengo que contar. De todas, sé que ninguna es la mejor. Es el año 1996, creo, o quizás el 97, y hay una mujer sentada en la banca del parque, donde el sol le cae a pedazos sobre los hombros. Hay mucha gente pasando, cruzando la calle. Las horas se hunden en las aceras, como si los caños fueran de arena y no de cemento.

Hay muchas formas de empezar esta historia; todavía no sé si ésta sea la mejor. La mujer sentada podría llamarse como mi abuela, pero en el fondo no creo que se llame como ella. Es delgada, tiene el pelo negro y muy corto. Parece que sonríe. Desde acá no se ve muy bien si sonríe o si ese trazo en su cara es más bien la sombra de una rama que se está secando. Trato de enfocarla lo mejor posible. Me gusta la expresión desprolija que le cuelga de los labios. Me gusta mucho. Una manera rara de pájaro.

Espero que no se mueva, que se quede ahí mientras la mañana se derrumba sobre sus hombros. Me apoyo en la ventana, la veo ahí sentada mientras todo a su alrededor es ruido, gente que pasa, camiones que pitan, ciudad amarrada a la pata de una mesa.

Apagué el cigarro, corrí al cuarto a buscar la cámara. Volví a la ventana en diez segundos, esperando que no se hubiera ido de la banca, deseando que la luz siguiera ahí mordiéndole el cuello, y que la rama seca siguiera dibujándole cosas en la cara. Llegué, me apoyé en el marco; enfoqué y disparé. Logré la foto que quería.
Luego la vi desplomarse. Vi la banca llenarse de palomas.
Se hizo un gran círculo de gente alrededor.
Yo fui la última en llegar.

8 comentarios:

Claudio Tercero dijo...

de nuevo tus reminiscencias cinematográficas...
o talvez sean mas bien las mías...
moraleja: las cámaras fotográficas no son tan inofensivas como se cree... jeje
saludos Lau

Asterión dijo...

Una versión del retrato de Dorian Grey, o del temor de los integrantes de ciertas culturas a ser fotografiados, porque la foto les roba el alma.

Saludos

Noem dijo...

a mí me robó el alma tu texto.
Como casi siempre

macizo dijo...

claudiño querido, creo que somos reminiscentes cinematográficos los dos, jeje....Y sí, no son nada inofensivas las cámaras. Y

Asterión, como siempre muchas gracias por tu visita. Dorian G...tremendo texto...palabras mayores...
Sí...es curioso ver que ese temor de ciertas culturas sigue estando presente de manera más o menos consciente, al menos en las personas que no están (amos) acostumbradas a enfrentar el disparo y la mirada del otro al otro lado del lente. (y te digo que es paradójico porque yo vivo con alguien que se dedica a la foto, jeje)...uno tiende, en primera instancia, a esquivar ese disparo, a ponerse tieso, a fingir sonrisa...

Noem, me alegra montones saber que disfrutaste este texto...Muchas gracias por venir a visitarme.

Anónimo dijo...

qué lindo lau.tenés frases poderosas en ese txt.

karla

macizo dijo...

karla, gracias a vos por leer...

Mariana D. Sáenz dijo...

me gusto mucho esto, tenia ratillo sin leerte. un abrazo

Tartaruga dijo...

estoy completamente de acuerdo... en este texto hay frases poderosas.

 
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