jueves, 17 de julio de 2008

La piedra cayendo

Una tras otra fueron llegando. No pararon de entrar desde que despuntó el alba hasta que cayó la noche, y el volcán se tapó de bruma y luciérnagas. Fueron llenando la sala con sus voces de aguacero, rezándole misterios al que en vida fue de todas y de ninguna, y que ahora, tranquilito en su caja oscura, inofensivo en su traje entero, les dejaba finalmente el camino abierto.

Era como tirar una piedra en un estanque hondo, con la tranquilidad de verla hundirse para siempre. Como abrir la puerta y barrerlo todo hacia el rincón más luminoso del patio.

No podía faltarle nada; se esmeraron en cada detalle. Comida, flores, fotos, rezos, porque enterrándolo, enterraban domingos y delantales.

Comieron a destajo, tomaron hasta que no quedó ni un pedazo de madrugada colgada en las hamacas del corredor; y al día siguiente, se levantaron, se bañaron y arreglaron, y juntas, en fila india, se fueron al cementerio.

Respiraron tranquilas cuando la caja llegó al fondo, cuando oyeron el ruido seco del cuerpo cayendo en el hueco.

Cerraron los puños al ver que las ondas iban rompiendo el agua.
Era la muerte, finalmente; la muerte y su boca abierta. Entretanto la comida, las moscas en la cocina. La libertad.

12 comentarios:

Silvia dijo...

qué bueno que volviste mop!

loquilla la foto!

del texto me gustó mucho la imagen del volcán y la muerte con la boca abierta (chapeau mae). Me gusta el rai de no saber exactamente qué es el rai de las señoras, no se sabe si son señores siquiera, pero ese ambiente de entierro y no saber me gusta.

hay un párrafo que no lo entendí al principio, ya después sí (pero releyéndolo): "No podía faltarle nada; se esmeraron en cada detalle. Ni comida, ni flores, ni fotos, ni rezos, porque enterrándolo, enterraban domingos y delantales."
Creo que es el orden de los factores, jeje. Es decir que creí que no había ni comida ni rezos ni nada, pero al principio si hablás del rezo, y me devolví a este párrafo para entender que no les faltaba nada, ni comida, ni flores, etc.. Me confundió ese "se esmeraron en ...".

(todo para decir algo)

Qué bueno que volviste. Espero no pase mucho tiempo y volvás con algún otro texto de entierros y caballos relinchando. :)

Silvia P

macizo dijo...

Hola Mop, gracias siempre por venir...Bueno, y tb muchas gracias por tu observación...parece que el orden de los factores altera el producto, jejej.
Te cuento que al principio éste textillo iba en pos del caballo que te conté, pero se me fue retorciendo hasta que salió este entierro. Queda pendiente el otro, con relincho y demás. Un abrazo, Silvette Piranesi

Pato dijo...

Lindo lindo...que bueno Laurex! Yo no tengo esa facilidad con las palabras, asi que solamente te digo que lograste hacerme sentir vivo entre tanta muerte. Un abrazo mop!

macizo dijo...

Hola Patex, ayyy mae, muchas gracias por darte la pasadita por acá..me siento honrada de que el texto te haya hecho sentir eso. Yo me imagina Osquitar y otros tantos personajes en ese cuerpo cayendo, jejej, te lo juro...

mariana dijo...

a mi me gusto el entierro, es como si una tercera persona describiera parte de una muerte propia, osea como darse cuenta que uno está muerto creyéndose vivo o viceversa,
esa rayades que me da cuando leo lo que escribes.
saludos espero que andes bien. :)

Silvia dijo...

mop, voy a usar tu espacio para dejarle un mensajín a mariana (tengo una amiga que ya escribió ese cuento. cuando la vea se lo pido para q lo leas.)

Silvi P

macizo dijo...

Hola Mariana!! Gracias por venir mop, y por tu interpretación de este textillo, con la cual, dicho sea de paso, me identifiqué muchísisisismo. Habrá que leer el cuento de la amiga de Silvette, para seguir enter-r-ándonos de las posibilidades que da una muerte.

*°·.¸¸.° Heidy °·.¸¸.°* dijo...

Hola,primera vez en tu blog y este relato me encantó.
Podia sentir hasta el escalosfrio que cuando bajan al muerto a la tumba.

Saludos

macizo dijo...

Hola Heidy!!, qué gusto saber que anduviste por acá y que este relato te gustó. Muchos saludos para vos, y gracias!

latitudesblandas dijo...

La libertad que surge de un hueco de entierro... muy fuerte esa imagen, los delantales, la comida y el paseo que se anuncia.
Hace años que no andaba por estos caminos. Qué bueno encontrarte de nuevo, mop...hace poco desempolvé algunas cosillas, cartas y
papeles viejos impregnados de tinta...por si querés darte una vuelta.
Me encuentro lo que dejás después de mucho navegar, el mar de este mundo es más amplio que cualquiera que exista.

en bicicleta dijo...

Me encantó. Uno puede sentir sus propios muertos leyéndote. Señorita macizo del sur, me gusta mucho su pluma.

macizo dijo...

Hola Bici. Muchas muchas gracias por venir y leer..en serio.
Nos vemos en cleta!

 
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