domingo, 23 de marzo de 2008

San te hago

Hay ciudades que se quedan pegadas en la retina; hay otras, como ésta, que rapidito y sin que uno se dé cuenta van metiéndose en los pulmones, donde se quedan pegadas, irremediablemente, como una costra de humo.

Son ciudades en donde tarde o temprano la gente termina estornudando avenidas y polvo, o tosiendo esquinas, semáforos, y sobros de dictadura.

Sin embargo a veces, muy de vez en cuando, sucede que entre la lluvia de maletines negros que arrugan la esperanza, se topa uno con señoras valientes que siguen sonriendo -normalmente venden sopaipillas calientes a la salida del metro-.

Ellas, a pesar de todo, no han perdido esa vieja costumbre de mirar a los ojos.

6 comentarios:

silvia piranesi dijo...

ay ay ay, q es este texto x dioj! me encanta la abolición última, ese derrumbe instantáneo, lo conciso estallando.
Definitivamente el sur es tu punto cardinal, el más prolífico de todos.
Abrazos macizo.

Santiago Escribano dijo...

Esa vieja costumbre de mirar a los ojos, al ser puesta en practica en la grandes ciudades, es sorpresa, es terror, es afrenta, es abrazo. Da miedo que estas cosas nos impacten tanto. Y curiosamente es esa misma gente que te mira a los ojos la mas valiente, la que sonrie. Por dicha que quedan quijotes asi en todas las ciudades, y en todos los continentes, para poder seguir creyendo, aunque sea a cuentagotas, en la humanidad. Sigamos cruzando los dedos para que pronto alguien tosa el ultimo sobre de dictadura de la Historia.

esteban dijo...

Laura!!! Siglos que no vengo y que no voy... jeje.

Me cuadró este rai mop, de que resuelve resuelve, y lo de la gente que estornuda me dio como entre ternura y tristeza.

beso.

Pato dijo...

She le icho!! Laurex que bien que le sienta el sur!! Por aqui en el norte del sur se te extraña! Espero que poco a poco vaya saliendo la Laurex con brujula en mano para mostrarnos lo que ven tus ojos por alla! Un abrazo!

Tartaruga dijo...

Interesante... asi me senti en Tamarindo la semana pasada, igual como lo describen tus palabras, siempre ciertas, siempre exactas, tan lejanas de la ciencia, tan cercanas a la vida. Abrazos.

Noem dijo...

hay épocas que son como muflas de carro, y hay otras que son como esos tatuajes en el tobillo de los que uno se enamora.
Supongo que con las ciudades pasa parecido...

Me pareció muy bello y muy canción tu post!

Saludos bien Macizos!

 
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