<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021</id><updated>2012-01-27T11:28:09.960-08:00</updated><title type='text'>el sur de cualquier parte</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>70</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-6192088911994767035</id><published>2012-01-24T21:57:00.001-08:00</published><updated>2012-01-24T22:15:39.969-08:00</updated><title type='text'>Pequeño tratado en contra de las bendiciones</title><content type='html'>“Cualquier parecido con la realidad&lt;br /&gt;es culpa de la realidad”&lt;br /&gt;Benedicto el exconvicto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio, el fenómeno era relativamente aislado y se reducía a unas cuantas compañeras de trabajo; específicamente, aquellas que acostumbraban ponerse uñas de gelatina los viernes y decir &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡cancelo!&lt;/span&gt; ante cualquier comentario que, según ellas, profanara su integridad espiritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, con el pasar de los días, el asunto se fue extendiendo hasta hacer metástasis en toda la oficina. Y así, de un día para otro, en el sétimo piso del Banco Impopular, lo que un día había sido un caso aislado mutó, rápidamente, en plaga apocalíptica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me di cuenta, el resto de mis colegas había sucumbido al cáncer… al punto grotesco de que, poco tiempo después, en los correos electrónicos de la gerencia, en los saludos navideños, en las tarjetas de felicitación, en las evaluaciones anuales, en el amigo invisible, todo el mundo, y cuando digo todo el mundo es TODO EL MUNDO, sin distingo de credos religiosos, estatura, peso, escolaridad, grupo sanguíneo, preferencias futbolísticas, políticas y sexuales; TODOS, absolutamente TODOS, empezaron a echar bendiciones a diestra y siniestra, sin importarles si las pobres víctimas que bendecían tenían ganas o interés en ser bendecidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Repentinamente, y por más deleznable que fuera, cualquier acto de cualquier ser animado que compartiera el oxígeno de ese sétimo piso debía ser bendecido: al abogado acosador lo bendecían; al gerente acosador lo bendecían; al TLC lo bendecían. Y aquello era una diarrea imparable de bendiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para colmo de males, como suele suceder en estas geografías, ese microcosmos del banco estaba hecho a imagen y semejanza de lo que pasaba afuera, allende las paredes de mi sétimo piso y sus secretarias con uñas de gelatina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue duro tomar conciencia de que el tumor maligno que le había salido al sétimo piso crecía, incontenible, como el hambre de África.  Fue duro saber que se habían acabado los días felices en que podía uno salir tranquilo a la calle; los días felices en que podía uno transitar por la vida sin el temor de que en el momento menos pensado, en lugar de una inofensiva y viscosa cuita de pájaro, pudieran las bocas y el cielo agredirlo a uno con un chorro de bendiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil saber que uno nace y muere solo, pero más difícil es saber que en este valle de lágrimas está uno totalmente indefenso frente a esos ejércitos humanos que bendicen con tanta vehemencia como si se sonaran los mocos o se lavaran las manos luego de ir al baño.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Bendecir, en este país enano, es casi un acto reflejo: la materialización de la pereza y la prueba más fehaciente de que la falta de creatividad nos ganó el partido, y por goleada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra-relleno. El relleno hecho palabra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puede uno cumplir años porque le llueven bendiciones de la gente más inverosímil. No puede uno graduarse, juntarse, divorciarse o morirse, porque lo acribillan con toneladas de bendiciones. Y en ese valle amargo de bendiciones, tiene uno que armarse de paciencia -y de fuerza- para sacarse de encima tanta palabra vacía, tanto placebo hipócrita.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más curioso, cuando veo para atrás y repaso esos años en que fui obrera tecleadora de actas en el sétimo piso del Banco Impopular, es que en el inconmensurable ecosistema de funcionarios públicos, las compañeras que más bendecían eran, precisamente, las que dedicaban gran parte de su jornada –y de su vida- a afilar dientes, serruchos y puñales. Siempre listas, como los &lt;span style="font-style:italic;"&gt;boy scout&lt;/span&gt;… siempre listas para serruchar pisos con sus afiladas y ponzoñosas garras de gelatina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Capearse las bendiciones no es fácil: hay que estar alerta y tener buenos reflejos. Además, como todo en la vida, cuesta tiempo, paciencia y esfuerzo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta pensar, sin embargo, que no estoy sola, y que hay más gente que abomina de tan terrible pandemia.  Me gusta pensar que a pesar de todo, un día no tan lejano, podremos caminar libres, por las alamedas, como era en el principio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-6192088911994767035?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/6192088911994767035/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=6192088911994767035' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/6192088911994767035'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/6192088911994767035'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2012/01/pequeno-tratado-en-contra-de-las.html' title='Pequeño tratado en contra de las bendiciones'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-426361282436690041</id><published>2011-08-07T23:16:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T21:44:55.115-07:00</updated><title type='text'>nocturno</title><content type='html'>En los bordes de las carreteras &lt;br /&gt;Hay Mástiles y Llantas,&lt;br /&gt;puños levantados, gente abandonada.&lt;br /&gt;Hay chirridos, frases metálicas para decir furgones&lt;br /&gt;Arrullos y rieles, galaxias de Polvo y de hambre &lt;br /&gt;Candidatos y Amores impronunciables&lt;br /&gt;Adjetivos que no alcanzan para tanto perro abandonado&lt;br /&gt;Situaciones normales en las copas flacas de los árboles. &lt;br /&gt;Hay viajeros desahuciados&lt;br /&gt;por el cáncer de las constelaciones,&lt;br /&gt;motivos nacionales para salvarse de la Lluvia.&lt;br /&gt;Hay la cruda insensatez de un cristo que no llega,&lt;br /&gt;que toma cerveza en una piedra enorme, &lt;br /&gt;pobre hombre seco&lt;br /&gt;material predilecto para una bandada de zopilotes.&lt;br /&gt;La carretera es el revoloteo negro de las horas sobre este parabrisas&lt;br /&gt;es el metal derretido, el olor oscuro de la gasolina, la ciudad,  &lt;br /&gt;ese ir y venir extraño de tiempo y brújulas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-426361282436690041?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/426361282436690041/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=426361282436690041' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/426361282436690041'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/426361282436690041'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2011/08/nocturno.html' title='nocturno'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' 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cortinas.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrir las ventanas&lt;br /&gt;Liberar los rincones de los muebles  &lt;br /&gt;Sentir ese revoltijo de vidas en primera persona,&lt;br /&gt;subiéndole por la pantorrilla &lt;br /&gt;hasta convertirse en barro, &lt;br /&gt;justo antes de llegar a la garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero más raro que sus pupilas llenas de huesos &lt;br /&gt;era ver que agosto, &lt;br /&gt;haciéndose llaga en sus piernas,&lt;br /&gt;la iba vaciando, &lt;br /&gt;le iba secando los trenes en la comisura de la boca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-1641977769960302832?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/1641977769960302832/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' 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boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella nunca creyó en mí, &lt;br /&gt;Pero teníamos un gato.  &lt;br /&gt;-Un gato y una casa- &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abren faltando cinco. &lt;br /&gt;Normalmente a esta hora no hay nadie&lt;br /&gt;a excepción de un par de craqueros y el guachimán de la esquina.&lt;br /&gt;Pero hoy está ella&lt;br /&gt;Impecable y con las piernas cruzadas.&lt;br /&gt;Ya no recuerdo su cara,&lt;br /&gt;Solamente su tobillo&lt;br /&gt;y la mosca que se le paró encima&lt;br /&gt;Esa negra y diminuta tragedia de lunes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-2027992020353072021?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/2027992020353072021/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=2027992020353072021' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2027992020353072021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2027992020353072021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2011/02/un-basurero-de-cicatrices-unos-cuantos.html' title='6:55'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' 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href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=1747146485407922119' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1747146485407922119'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1747146485407922119'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2011/01/colaboracion-revista-cinosargo.html' title='Colaboración Revista Cinosargo'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-912434894186327075</id><published>2010-12-27T22:12:00.000-08:00</published><updated>2010-12-27T22:17:46.963-08:00</updated><title type='text'>Ahorcados</title><content type='html'>el zapato cuelga del alambre.&lt;br /&gt;Parece un barco pequeño. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decís que me veo azul como el reflejo que se cuela por la ventana&lt;br /&gt;y yo pienso que los ojos de todas mis noches están suspendidos en ese alambre,&lt;br /&gt;donde el zapato y vos empiezan a ser lo mismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que mañana haya una fila de pericos sobre ese poste  &lt;br /&gt;Y puede que, azules,&lt;br /&gt; la naranja que se pudrió sobre la mesa de la cocina, &lt;br /&gt;el beso y estos años, &lt;br /&gt;se tomen la calle. &lt;br /&gt;Puede que la conjugación del verbo estar deje de ser tan dura como el asfalto, &lt;br /&gt;O que nosotros dejemos de ser como los aguaceros   &lt;br /&gt;que van cosiéndonos las manos a los techos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensás en el lomo arqueado de los gatos &lt;br /&gt;-El zapato se balancea con el viento-&lt;br /&gt;Y yo soy en esa ventana &lt;br /&gt;Como la estela del barco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni te imaginás que ese zapato &lt;br /&gt;es la mejor manera de no decirte nada&lt;br /&gt;Que le tengo miedo a la pila de recibos y a la pared blanca de la cocina.&lt;br /&gt;Que ese zapato es la peor manera de decírtelo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que hubo un tiempo&lt;br /&gt;no hace mucho.&lt;br /&gt;Ahora quiero ser como esas ciudades raras donde alguna vez estuve&lt;br /&gt;quedarme quieta,&lt;br /&gt;repetida como una gaviota o la madera de una puerta.&lt;br /&gt;Que deje de dolerme la pierna,&lt;br /&gt;la muerte inevitable de todas las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivir esa frase larga, &lt;br /&gt;es casi tan triste como imaginar lo que en algún momento para vos fueron mis manos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-912434894186327075?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/912434894186327075/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=912434894186327075' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/912434894186327075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/912434894186327075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2010/12/ahorcados.html' title='Ahorcados'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-5044327860181724342</id><published>2010-09-23T21:48:00.001-07:00</published><updated>2010-09-24T07:50:46.422-07:00</updated><title type='text'>Veintitantas gradas para las siete</title><content type='html'>Pa Verito y pa mí&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso pienso mientras suelto el cadáver de la baranda y lo dejo caer en mi bolsa negra de 70 x 90. Veo al fulano alejarse por la puerta que da hacia el vestíbulo, restregándose las manos muy despacio, y voy dando por un hecho que es él, aunque todavía no tenga suficientes pruebas para demostrarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El olor dulzón de la fruta da vueltas por la escalera y caigo presa en una de esas asociaciones libres, que de libre solamente el nombre. Tengo veinte años menos y me veo sentada frente a esa profesora de voz grave, en la mejor clase que recuerdo haber tenido durante el año en que asistí regularmente a la universidad. ¿Qué relación existe entre ella y la cáscara que ese personaje ahorca todos los días en mi baranda? Ni idea. La cosa es que una me lleva a la otra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna vez quise ser como ella. Quería tener su misma melena negra y ondulada, su traserote apoteósico y sus collares largos de colores. Deseaba sus carcajadas telúricas y su manera de leer la vida. Pero, la verdad sea dicha, mirándome al espejo del baño mientras me quito el uniforme -ya son las siete y cinco, hace un frío de mierda y solamente quiero irme-, me digo que aunque mi pelo es irremediablemente lacio y jamás podrá llegar a ser ni medianamente parecido a aquel enjambre maravilloso que le coronaba la cabeza, mi trasero, muy por el contrario, pasaría con creces el control de calidad para calificar en el ranking de los más apoteósicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lunes de nuevo. Veintitantas gradas más para que el reloj marque la hora de salida. Desinfectante, cloro, vaivenes de escoba, bolsa negra de 70 x 90: esa soy yo de 9 a 7. Luego de ocho meses puedo decir que voy logrando dominar las minucias de todo esto: los horarios, la calma engañosa de las ventanas entreabiertas, los tumores silenciosos que provocan los ascensores y las manchas microscópicas que no han salido nunca, a pesar de que restriegue el trapo con fuerza y lo sumerja una y otra vez en el agua jabonosa. No hay cloro que valga contra las verdades de este edificio y la masa frenética que lo habita entre semana, ni esponja capaz de borrar el enredo de piernas y tacones que se reflejan en el mármol. Sigo buscando la palabra que pueda describir las 125 oficinas cuidadosamente aspiradas y comprobadamente inservibles que limpiamos cada día, y termino rendida ante la cáscara que se oxida rápidamente en el fondo de mi bolsa negra: esa metáfora tan precisa que describe todo lo que me rodea. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entretanto, mi principal sospechoso camina hacia el vestíbulo, restregándose las manos con su calma de todos los días. Decido seguirlo a la entrada y aprovecho para darle una repasada al ventanal que da a la calle, hasta que lo veo desaparecer completamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me volteo hacia los ascensores porque justo ahora viene lo bueno, la escena dantesca de todas mis mañanas: se abren las puertas y una horda desenfrenada de lagartijas flacuchentas, resecadas con autobronceador y laxantes, sale disparada, blackberry en mano, hacia la nada de sus deberes cotidianos. Río y barro con calma las bolas de pelo rubio que van quedando luego de la estampida de estrógenos malogrados, y trato de concentrarme en lo mío. Reconozco, sin embargo, que me sigue perturbando ese fulano canoso: uno de los pocos especímenes del edificio que usa las escaleras y no los ascensores, personaje que rompe su rutina dejando en la mía las cáscaras de todo lo que se come. Prometo, en honor a mi profesora y a mí misma, que algún día escribiré una historia sobre él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me cargan las del aseo; sobre todo esa rota que me mira a los ojos como si le debiera algo. El típico ejemplo de la rota tirada a gente. La Javi me dice que tenga cuidado, que con hueonas como ésa uno nunca sabe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me gusta pasarme rollos; nunca he sido perseguida, pero igual me da lata tener que verle la cara a esta mina todos los días del mundo. Me saca de quicio. El otro día que iba con la Javi para el Starbucks, me la topé de frente y para variar ni se movió. Se quedó bien plantada con su escoba, balanceando ese poto asqueroso de elefanta, dándole patadas a su balde de agua con jabón mientras yo trataba de pasar hacia la entrada. La Javi me dice que le recuerda a su nana, por fea y por india. Ni idea de qué edad podrá tener la peruana ésa: más de treinta, a lo mejor, pero menos de cuarenta. La verdad no importa. Una india más, una menos… ¿qué más da? La Javi casi se muere el día que le conté que había soñado con la rota ésa. Levantó sus ojos verdes del blackberry –cosa rara en ella- y me puso muchísima atención –cosa aún más rara-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hueona, le dije, la hueá fue que soñé que había tenido que bajar por las escaleras de emergencia porque todos los ascensores estaban malos. Iba sola y todo bien, hasta que me la topo casi al llegar al primer piso. La reconocí por ese poto flácido que se balanceaba de un lado al otro.  -La huevada asquerosa, me dice la Javi arrugando la cara, ¿cómo alguien puede meterle tanta grasa a un par de nalgas? La cagó, realmente la cagó. &lt;br /&gt;-No sé, hueona, no sé, pero bueno, cachai que la guatona estaba de espaldas, barriendo las escaleras. Tenía una bolsa negra en las manos, como siempre. De repente se da vuelta, me clava sus ojos de loca y me dice que no tenga miedo. ¡¡¡Hueona, yo aterrorizada, porque su voz, no me lo vay a creer, era la voz de mi vieja!!! ¡De la boca de esa peruana rota salía la voz de mi vieja!!!! Puta, la hueá, desde ese día quedé pa la cagá…&lt;br /&gt;-¡¡¡Pero obvio!!! -me dice la Javi con cara de asco-, tení que puro contarle el sueño a tu analista… ese rollo está súper heavy…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos al Starbucks. Por suerte no había tanta fila. La Javi vuelve a su Blackberry; sólo tiene cabeza para pensar en el gimnasio y en sus dramas con el Benja. Qué lata me da regresar al edificio y ver a la guatona de nuevo ahí parada, persiguiéndome con esos ojos de india loca. Está claro que sacarme el rollo de la peruana me costará varias sesiones con la Maca. El frapucccino tiene un gusto raro pero me lo tomo igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de entrar al edificio aspiro a fondo el cigarrillo. -Ya, galla, no la pesquí, me dice la Javi por tercera vez mientras actualiza su estado en el Facebook, pero la hueá es más fuerte que yo y al verla en el fondo del vestíbulo, bamboleándose con su escoba, me comienzan las arcadas y el temblor en las rodillas. &lt;br /&gt;Qué lata esta guatona de mierda, no puede ser que hayai quedado tan pa la cagá  por ella y ese sueño; deberíai inventarte algún rollo y hablar con la administración pa que la echen de una… Total, una peruana más, una menos…da lo mismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi uniforme quedó tirado encima de la silla, manchado por la luz amarillenta que se cuela por las cortinas. Me siento en la mesa de la cocina con un té hirviendo y acomodo la hoja con cuidado. Está tan blanca que da miedo. Cinco minutos… nada. Diez minutos…nada; veinte, cuarenta, una hora. No pasa nada. No logro escribir nada. Suena el despertador. Me quedé dormida encima de la mesa, una vez más. A lo mejor en la noche, cuando regrese. Me abotono la blusa del uniforme, me pongo el abrigo y me engullo un par de tostadas con mantequilla. O a lo mejor mañana. A la salida paso a comprar más papel, no vaya a ser que finalmente se me ocurra cómo empezar el cuento sobre mi personaje de la cáscara y no tenga donde escribirlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-5044327860181724342?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/5044327860181724342/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=5044327860181724342' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/5044327860181724342'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/5044327860181724342'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2010/09/veintitantas-gradas-para-las-siete.html' title='Veintitantas gradas para las siete'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-8740303975829122719</id><published>2010-08-10T20:16:00.000-07:00</published><updated>2010-08-10T20:18:52.899-07:00</updated><title type='text'>Cuando me acuerdo de mi país (Patricio Manns)</title><content type='html'>Cuando me acuerdo de mi país&lt;br /&gt;Me sangra un volcán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me acuerdo de mi país&lt;br /&gt;Me escarcho y estoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me acuerdo de mi país&lt;br /&gt;Me muero de pan,&lt;br /&gt;Me nublo y me voy,&lt;br /&gt;Me aclaro y me doy,&lt;br /&gt;Me siembro y se van,&lt;br /&gt;Me duele y no soy,&lt;br /&gt;Cuando me acuerdo de mi país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me acuerdo de mi país&lt;br /&gt;Naufrago total.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me acuerdo de mi país&lt;br /&gt;Me nieva la sien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me acuerdo de mi país&lt;br /&gt;Me escribo de sal,&lt;br /&gt;Me atraso de bien,&lt;br /&gt;Me angustio de tren,&lt;br /&gt;Me agrieto de mal,&lt;br /&gt;Me enfermo de andén,&lt;br /&gt;Cuando me acuerdo de mi país&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me acuerdo de mi país&lt;br /&gt;Me enojo de ayer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me acuerdo de mi país&lt;br /&gt;Me lluevo en abril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me acuerdo de mi país&lt;br /&gt;Me calzo el deber,&lt;br /&gt;Me ofusco gentil,&lt;br /&gt;Me enciendo candil,&lt;br /&gt;Me encrespo de ser,&lt;br /&gt;Despierto fusil,&lt;br /&gt;Cuando me acuerdo de mi país.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-8740303975829122719?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/8740303975829122719/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=8740303975829122719' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/8740303975829122719'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/8740303975829122719'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2010/08/cuando-me-acuerdo-de-mi-pais-patricio.html' title='Cuando me acuerdo de mi país (Patricio Manns)'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-265311344731893652</id><published>2010-07-25T21:18:00.000-07:00</published><updated>2010-07-26T12:06:13.175-07:00</updated><title type='text'>1996</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/TE0RGfbR7yI/AAAAAAAAAXQ/q5061zpIMPI/s1600/IMG_1659.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 112px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/TE0RGfbR7yI/AAAAAAAAAXQ/q5061zpIMPI/s200/IMG_1659.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5498069523302051618" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hay muchas formas de empezar a contar lo que tengo que contar. De todas, sé que ninguna es la mejor. Es el año 1996, creo, o quizás el 97, y hay una mujer sentada en la banca del parque, donde el sol le cae a pedazos sobre los hombros. Hay mucha gente pasando, cruzando la calle. Las horas se hunden en las aceras, como si los caños fueran de arena y no de cemento.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Hay muchas formas de empezar esta historia; todavía no sé si ésta sea la mejor. La mujer sentada podría llamarse como mi abuela, pero en el fondo no creo que se llame como ella. Es delgada, tiene el pelo negro y muy corto. Parece que sonríe. Desde acá no se ve muy bien si sonríe o si ese trazo en su cara es más bien la sombra de una rama que se está secando. Trato de enfocarla lo mejor posible. Me gusta la expresión desprolija que le cuelga de los labios. Me gusta mucho. Una manera rara de pájaro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que no se mueva, que se quede ahí mientras la mañana se derrumba sobre sus hombros. Me apoyo en la ventana, la veo ahí sentada mientras todo a su alrededor es ruido, gente que pasa, camiones que pitan, ciudad amarrada a la pata de una mesa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apagué el cigarro, corrí al cuarto a buscar la cámara. Volví a la ventana en diez segundos, esperando que no se hubiera ido de la banca, deseando que la luz siguiera ahí mordiéndole el cuello, y que la rama seca siguiera dibujándole cosas en la cara. Llegué, me apoyé en el marco; enfoqué y disparé. Logré la foto que quería.&lt;br /&gt;Luego la vi desplomarse. Vi la banca llenarse de palomas. &lt;br /&gt;Se hizo un gran círculo de gente alrededor.  &lt;br /&gt;Yo fui la última en llegar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-265311344731893652?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/265311344731893652/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=265311344731893652' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/265311344731893652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/265311344731893652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2010/07/1996.html' title='1996'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/TE0RGfbR7yI/AAAAAAAAAXQ/q5061zpIMPI/s72-c/IMG_1659.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-1854337044809165971</id><published>2010-07-13T21:42:00.000-07:00</published><updated>2010-07-15T09:32:27.663-07:00</updated><title type='text'>°°°°°°°</title><content type='html'>Anoche soñé una mancha negra en la boca de mi abuela,&lt;br /&gt;y me levanté asustada &lt;br /&gt;a orinar y esperar que pasara el miedo, &lt;br /&gt;las nubes el polvo el ruido lejano de la carretera. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Todo ocurre siempre en el baño &lt;br /&gt;Sola frente a la ventana,&lt;br /&gt;donde cordillera y frío llegan &lt;br /&gt;a escarbarme las heridas&lt;br /&gt;con sus ramas puntiagudas sus hojas secas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de regresar a la cama&lt;br /&gt;me veo la espalda en el espejo:&lt;br /&gt;es una curva larga que empieza en noviembre&lt;br /&gt;una situación arrugada &lt;br /&gt;y llena de puertas.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;(*)&lt;br /&gt;A medias cierro el pantalón de mi pijama, &lt;br /&gt;Bajo la cadena&lt;br /&gt;Y me invade una pereza sobrehumana de lavarme las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo mejor mañana crecerá un árbol en la boca de mi abuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*ahora que lo volví a leer decidí quitar la palabra; a lo mejor mañana vuelva a cambiar de opinión.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-1854337044809165971?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/1854337044809165971/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=1854337044809165971' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1854337044809165971'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1854337044809165971'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2010/07/blog-post.html' title='°°°°°°°'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-5827620796344204555</id><published>2010-06-14T21:50:00.000-07:00</published><updated>2010-06-15T07:44:44.262-07:00</updated><title type='text'>Post terremoto (parte 2)</title><content type='html'>Vendo, luego existo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ominoso título me produjo en la panza una especie de retorcijón ontológico: era, sin saberlo, el más perfecto preámbulo para el terremoto de 8.3 que nos sacudió las amebas el 27 de febrero del 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí, por ser como soy y venir de donde vengo, esos mensajes del tipo &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Vendo, luego existo&lt;/span&gt;, que aterrizan cada cierto tiempo en mi correo del trabajo, me producen efectos secundarios que todavía no sé muy bien cómo manejar. Y estaba en ésas, justamente, tratando de rumiar el correo en mi cuarto estómago, cuando a las tres y media de la madrugada, las paredes de la casa empezaron a crujir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un temblorcillo, pensé. &lt;br /&gt;Un temblorcillo fuerte, volví a pensar. &lt;br /&gt;Pero no.&lt;br /&gt;La mierda no paraba y hubo que levantarse en el acto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierro los ojos. Insisto en hacerme la loca; total, vengo de un país donde también tiembla, y mucho. Recuerdo que no estuve en el de Cinchona, pero me digo que a pesar de semejante vacío, estoy fogueada en estos menesteres. La cama, más chúcara que nunca, salta y salta mientras las paredes crujen cada vez más fuerte.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La electricidad se va. Salimos. Me siento en el suelo del patio. &lt;br /&gt;El horizonte era el ladrido oscuro de los perros. La tierra se encogía y se estiraba con furia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, en mi cabeza, luna llena equivale a terremoto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lunes, con el miedo clavado en el estómago, mis compañeros de trabajo y yo tuvimos que subir a pie 23 pisos.  A los jefes, por supuesto, los subieron en ascensor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día llegué a la casa llorando de cólera. Traté de ponerle camisa de fuerza a los nervios, pero se me estaban saliendo a chorros por los ojos. Ese día no paró de temblar y ese maldito piso 23 no paraba de moverse. A las siete de la noche, cuando salí, había filas y filas de gente asustada en los supermercados, en las bombas, en las farmacias. Gente con miedo subiendo y bajando escaleras. Gente que, igual que yo, se amarró la boca con camisa de fuerza para atender el teléfono como si nada. Era raro ver a un país tan orgulloso caer rendido a pedazos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Réplicas. Más réplicas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sur devastado, incomunicado. Sin embargo había que estar tranquilito y hacer como si nada. Había que contestar el teléfono, servir café, y tratar de comunicarse con normalidad aunque todo alrededor fuera una mancha de silencio y miedo. Había que disfrazarse. Evitarle pérdidas a la empresa. El corazón se me encogía y se me estiraba como el lomo empapado de un animal lluvioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué cuando pienso en terremoto pienso en luna llena, y por qué cuando pienso en la frustración de ese lunes pienso en el apellido alemán de uno de mis jefes?  ¿Por qué cuando recuerdo el correo de ominoso título, en el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Vendo, luego existo &lt;/span&gt;que vivirá eternamente en mi cuarto estómago, pienso en don Hans y la elegancia afectada de un apellido que combina perfectamente con sus ojos azules y su mal aliento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que para quitarnos el odio, tendremos, pues, que hablar de don Hans. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El susodicho es, junto con mi jefe francés, uno de los socios mayoritarios de la empresa donde trabajo. Es vecino, por cierto, del nuevo y enano presidente que rige los destinos de este hermoso y maltratado país. Comparte con él, con el Señor Presidente, quiero decir, no solo la exclusividad de su elegante condominio, sino también una vocación empresarial forjada, con gran empeño, en las aulas de la Pontificia Universidad Católica de Chile: cuna de muchos prestigiosos ladrones que engalanan la historia de esta nación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Hans, como les decía, tiene ojos celestes, mal aliento, y un apellido alemán que combina muy bonito con su nombre. Es casado, con amante de barrio alto, y dos hijas que estudian, lógicamente, en el mejor colegio privado católico de Santiago. La mayor de sus hijas se casó este fin de semana que acaba de pasar. Cuarenta mil pesos por plato, trescientos cincuenta invitados y sus respectivos acompañantes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día ominoso del correo, para mi mala suerte y como anticipo de los días terribles que se avecinaban, me topé a don Hans en el ascensor, justo a la hora del almuerzo. Me escaneó de arriba para abajo y, tratando de esconder su incomodidad por el largo recorrido que nos esperaba en esos minutos-ascensor que se hacen eternos cuando la compañía es indeseable, me preguntó, con una falsísima curiosidad, si Costa Rica era una isla y si, al igual que Colombia, tenía restricciones de visa en el extranjero por el tema de la droga. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad no me extrañó para nada su ignorancia. Raro, rarísimo, hubiera sido lo contrario. En mi cabeza retumbaba, eso sí, como la más hermosa letanía, el estribillo del &lt;span style="font-style:italic;"&gt;coaching empresarial&lt;/span&gt; que había aterrizado en mi correo esa mañana: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Vendo, luego existo&lt;/span&gt;. Era la música de fondo más perfecta para el fatídico encuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así, mientras me hacía comentarios absolutamente imbéciles como “Laura, ¡pero qué gran ventaja la de ustedes de estar tan cerca de Estados Unidos!”, yo no podía evitar recordar la voz de don Gregorio, el jardinero que hace un par de años lo llamaba tres veces al día, cinco días a la semana, para recordarle una sola cosa: los 30.000 pesos que le debía por el arreglo que le había hecho en su jardín.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo, nítida, la voz de don Hans al otro lado del teléfono, histérico cada vez que yo marcaba su extensión para avisarle que lo llamaba don Gregorio: “Laura, dígale a ese caballero que no me moleste, que estoy sumamente ocupado… dígale que yo no le voy a pagar nada y que lo voy a llamar cuando me dé la gana.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz de don Gregorio retumba en el ascensor mientras veo a don Hans gesticular de manera afectada y preguntar estupideces por compromiso. Estupideces de todo tipo para llenar, a como dé lugar, el vacío de esos 22 pisos que faltan hasta llegar al primero, en donde, afortunadamente, se acabará el calvario para los dos. Él se irá, contento, a comer algo ligero en algún restaurante para gente como él, mientras yo me iré a calmar mis náuseas debajo de un árbol, en mi parque de siempre. &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Han pasado casi cuatro meses desde el 27 de febrero. &lt;br /&gt;A los damnificados, en el sur, se les “llueven” las casas a pesar de la tecnología canadiense traída por el enano presidente. En Santiago, el Gobierno y don Hans están contentos porque el trauma del terremoto, según ellos, ya está completamente superado. La economía, reactivada, vigorosa, obliga a voltear la página. Dice el Ministro de Economía, agradeciéndole a su Dios-Mercado, que los índices, por fin, están levantándose. Ha ayudado también el mundial, apunta sesudamente, porque ha habido una compra importante de televisores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adoremos pues, a Shakira y su waka waka. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mí el terremoto no termina de acabarse, y, debo decirlo, cada vez que veo la luna llena, siento que a lo mejor, muy probablemente, el horizonte se agrietará de nuevo con el ladrido oscuro de los perros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-5827620796344204555?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/5827620796344204555/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=5827620796344204555' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/5827620796344204555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/5827620796344204555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2010/06/post-terremoto-segunda-parte.html' title='Post terremoto (parte 2)'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-5696485293463252117</id><published>2010-05-23T21:29:00.001-07:00</published><updated>2010-05-24T14:50:43.670-07:00</updated><title type='text'>//...//</title><content type='html'>El domingo le rompió las costuras a la casa&lt;br /&gt;Y toda,&lt;br /&gt;roja, gorda y completa, &lt;br /&gt;fue sumergiéndose sin tregua. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que el agua hervía en la cocina, &lt;br /&gt;No le importó el calendario, &lt;br /&gt;los ojos hundidos del perro&lt;br /&gt;o las fotos que naufragaban en las paredes. &lt;br /&gt;Reventó las ventanas, &lt;br /&gt;las sábanas tibias, &lt;br /&gt;Fue máquina de hacer libélulas. &lt;br /&gt;Se cansó del frío tallando promesas en el centro de la mesa, &lt;br /&gt;se hartó de la puerta y sus adjetivos &lt;br /&gt;para tratar de que nada duela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un camión pita a lo lejos&lt;br /&gt; y mi vecina, &lt;br /&gt;llena de ojeras y de hijos,&lt;br /&gt;descubre que una casa gorda, de madera&lt;br /&gt;sangra en su piso como ballena muerta.&lt;br /&gt;Se da cuenta que nada queda de sus amapolas. &lt;br /&gt;Del otro lado del patio&lt;br /&gt;Empiezo a construir todo de nuevo,&lt;br /&gt;en el fondo cambiante de una maleta muy vieja.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-5696485293463252117?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/5696485293463252117/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=5696485293463252117' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/5696485293463252117'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/5696485293463252117'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2010/05/blog-post.html' title='//...//'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-2761829048284766490</id><published>2010-04-24T13:07:00.000-07:00</published><updated>2010-04-24T13:30:31.706-07:00</updated><title type='text'>Intermedio</title><content type='html'>Está la sala oscura&lt;br /&gt;Y adentro un gato con las uñas en suspenso.&lt;br /&gt;Un gato azul como cualquier cenicero &lt;br /&gt;Subiendo lento y seguro por las paredes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está ella al fondo de esa misma sala, &lt;br /&gt;rompiéndose los pies con los vidrios y uno que otro recuerdo.&lt;br /&gt;Es viernes por la noche&lt;br /&gt;tres de agosto&lt;br /&gt;y hace frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Están la puerta, la sala, &lt;br /&gt;La espalda arqueada:&lt;br /&gt;víctimas indiferentes de tanto rótulo apagado, &lt;br /&gt;y la noche acurrucada en la parte baja de las escaleras&lt;br /&gt;como un pedazo de tela llenándose de luciérnagas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está la presencia negra de unas medias rotas&lt;br /&gt;Un arete olvidado en la mesa de la cocina.&lt;br /&gt;Está la calle afuera&lt;br /&gt;como un río de silencio arrastrando gente en las esquinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ella con la boca abierta, &lt;br /&gt;tranquila,&lt;br /&gt;esperando que amanezca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-2761829048284766490?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/2761829048284766490/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=2761829048284766490' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2761829048284766490'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2761829048284766490'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2010/04/intermedio.html' title='Intermedio'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-500339116397475759</id><published>2010-03-15T14:07:00.000-07:00</published><updated>2010-03-25T11:11:32.655-07:00</updated><title type='text'>Post-terremoto (parte 1)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;¿Por qué se escandalizan tanto los medios de comunicación y los grupos oligopólicos chilenos con la imagen de los saqueos? ¿Con qué reserva moral juzgan y reprueban el comportamiento de cientos de chilenos y chilenas que, en las horas posteriores al terremoto y el tsunami del 27 de febrero, no vieron mejor cosa que saquear supermercados y farmacias? ¿Por qué se refuerza, de manera insistente, la idea de que esos “otros” que saquearon almacenes y farmacias, no son los “verdaderos chilenos”? ¿Quiénes y cómo se espera que sean, entonces, los “verdaderos chilenos”? ¿Cómo se supone que debía comportarse un “verdadero chileno” en zonas donde la ayuda, lamentablemente, empezó a llegar muchas horas después de pasado el terremoto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo es posible que quienes defienden a ultranza una postura ideológica que sobrevalora la &lt;em&gt;competencia&lt;/em&gt;, la &lt;em&gt;agresividad&lt;/em&gt;, el &lt;em&gt;utilitarismo&lt;/em&gt; y el &lt;em&gt;individualismo&lt;/em&gt; como formas de relacionarse, e incluso, de anular al otro, se espanten ante el estallido fáctico de esas formas de comportamiento que ellos mismos defienden, y que, además, se atrevan a señalarlas y satanizarlas? ¿No era hasta cierto punto esperable que en un país que ha sido sistemáticamente sometido a la privatización de sus recursos y sus riquezas más elementales: agua, energía, telefonía, educación, salud… gran parte de la gente reaccionara con esa furia desbordada y marcadamente individualista? ¿No era acaso lógico que a un país, a una sociedad a la que le han ido mutilando de forma programada las instancias y los espacios para defender sus propios derechos ante el capital privado y extranjero, donde las personas trabajan diez horas diarias, cinco días a la semana, con escasa o nula posibilidad de sindicalizarse, con salarios mínimos que rondan los 168 mil pesos al mes, reaccionara de manera tal ante una situación que era, a todas luces, absolutamente inesperada y a la que se sumaba la escasa previsión en cuanto a mecanismos de evacuación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Orgullosos deberían sentirse los medios y los grupos de poder chilenos de que un gran porcentaje de la población afectada –no toda, afortunadamente- reaccionara tal y como ellos la han moldeado desde hace 30 años: llevando a la práctica el axioma de que para &lt;em&gt;ser&lt;/em&gt; hay que &lt;em&gt;tener&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;acumular&lt;/em&gt;. Olvidaron los saqueadores, al igual que los presidentes-empresarios y los ministros-gerentes, que los televisores de pantalla plana, por esas cosas de la vida, no resuelven las necesidades más inmediatas de alimento, cobijo y seguridad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué nos están diciendo esos chilenos que, además de llevarse el alimento que necesitaban, optaron por robar mucho más para luego venderlo a sus vecinos? ¿Qué tiene de chocante para un empresario ver al pueblo desbocado, obedeciendo al pie de la letra su ideología de que lo que importa, ante todo y sobre cualquier cosa, es lucrar, incluso con el dolor y la necesidad del otro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos que se escandalizan ¿querían acaso que luego de ver arrasadas sus casas, sus lugares de trabajo, de ver morir ahogados a sus familiares y amigos, los damnificados se contuvieran estoicamente e hicieran fila para usar sus tarjetas de débito marca Falabella en el supermercado más cercano? ¿Querían que se aguantaran el hambre y la desesperación, que respetaran el “orden” en espera de los camiones que llegarían varios días después, en conjunto con los militares y los toques de queda? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reacción de mucha gente, en esas comunidades afectadas, no es en absoluto gratuita y pone en evidencia lo que le pasa a un pueblo al que le han tratado de anular por todos los medios simbólicos y estructurales posibles el sentido de pertenencia y de colectividad; pone en evidencia lo que pasa cuando el eje de la vida queda fijado en una única preocupación: sobrevivir a como dé lugar y pasar por encima de quien haya que pasar para lograrlo. La “turba”, como le llamaban los medios, es el resultado de años y años de miedo, indiferencia y políticas excluyentes, nada más que eso. La violencia, por supuesto, es su lenguaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De qué se escandalizan las élites políticas y El Mercurio? ¿No están acaso recogiendo lo que durante tantos años han sembrado: el desbordamiento de la ira y la insatisfacción colectiva?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pobladores de Dichato, Concepción, Cobquecura y demás zonas afectadas fueron directamente a supermercados y farmacias, lugares donde sabían que podían abastecerse, a la fuerza o como fuera, de lo más básico. Los mismos lugares, vale decir, que han sido denunciados en reiteradas ocasiones por competencia desleal, abusos de precio y ausencia de libertades sindicales para sus trabajadores. Así las cosas, en este universo de pro-actividad donde todo es vendible y transable, ¿no resulta lógico que los consumidores –sujetos sociales a los que antes se les llamaba ciudadanos-, en una especie de ajuste de cuentas, cobraran un poco de la bonanza que ellos mismos han colaborado a crear?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo entonces a la misma pregunta: ¿quiénes son y cómo deben comportarse los “verdaderos chilenos”? ¿Se espera de ellos que sean solidarios y pacíficos?, ¿que antepongan el bien colectivo a sus intereses de supervivencia más inmediatos, a pesar de que hace más de treinta años que se les inculca lo contrario? ¿No es esto una obscena y descarada doble moral?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Saquear no era acaso la forma más "proactiva" y "agresiva" de conseguir y satisfacer sus necesidades más básicas? ¿No es ese comportamiento consecuente con la lógica del llamado “libre mercado”, ideología que defiende la idea de ser competitivo y agresivo en todas las facetas de la vida? ¿Por qué entonces ese extrañamiento frente al actuar de una masa que simplemente llevaba a la práctica, de la manera más desesperada, tales preceptos? ¿A qué obedece tanto escándalo y sermón moral? ¿Por qué se les llama &lt;em&gt;bárbaros&lt;/em&gt; si lo que hicieron fue, en buena parte, llevar a la práctica el &lt;em&gt;know how &lt;/em&gt;del capitalismo extremo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La solidaridad, en Chile y el mundo, se ha ido borrando del discurso y de la praxis: ahora se hace “trabajo en equipo”, pero se hace para cumplir con metas y objetivos, en pos de la productividad y la reproducción del sistema; no se hace para compartir o aprender con el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué pasa con el saqueo como práctica institucionalizada? Al saqueo que llevan a cabo  las transnacionales se le llama, comúnmente, "desarrollo" o "emprendimiento". ¿Entregar el cobre a empresas privadas y cobrar un impuesto ridículo a cambio no es una forma de saqueo también, al igual que la contaminación de los mares por parte de las salmoneras o el uso indiscriminado de los suelos por parte de las forestales?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pueblo chileno, en su conjunto, ha sido saqueado una y otra vez, y eso le ha permitido erigirse en modelo y laboratorio del capitalismo extremo. Es el único miembro latinoamericano de la OCDE (organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), suerte de "VIP" de los países llamados desarrollados; sin embargo, de qué le ha valido estar entre los más avanzados si, a la hora de la hora, ha quedado en entredicho su capacidad para ir en ayuda de los más necesitados en las zonas afectadas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saqueadores han sido las empresas inmobiliarias que desaparecieron o se declararon en quiebra para evadir sus responsabilidades con cientos de inquilinos que, durante años, han pagado cuotas altísimas para tener su propio apartamento. Saqueadoras, a su vez, son las tres o cuatro familias multimillonarias que el día de la Teletón &lt;em&gt;made in Don Francisco &lt;/em&gt;donaron el menudo que les sobró de sus utilidades anuales, esas mismas corporaciones que alistan motores y se afilan los dientes para ir a lucrar con el negocio de la reconstrucción de las zonas arrasadas. En definitiva, era necesario que muriera y desapareciera la cantidad de gente que murió para que, en un abrir y cerrar de ojos, los Luksic, familia dueña de la mitad de Chile –la otra mitad le pertenece al recién investido presidente- sacaran 2.700 millones y lo donaran, sin "interés alguno" y sin arrugar la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe decir, además, que esos “pillos”, esos “salvajes”, esos “otros” de las "turbas" no eran, en su gran mayoría, delincuentes: eran gente común y corriente, profesionales de clase media y sectores trabajadores. Gente cansada y asustada, con necesidades básicas, con miedo, hambre y sed. Lo que se vio en los días posteriores al terremoto fue absolutamente sobrecogedor, porque esos otros, agresivos y desesperados, esa cara sin nombre que nosotros, en Santiago o en cualquier otra parte del mundo, veíamos en la tele, podría, perfectamente, ser cualquiera; de hecho, éramos todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas “hordas desaforadas” fueron la excusa perfecta para lanzar los milicos a las calles y reforzar en el imaginario colectivo la idea de que la única forma de llamar a la calma es con el “brazo militar”…peligroso mecanismo si se tienen en cuenta los antecedentes de un país como éste, donde el carácter “imprescindible” de las fuerzas armadas es una idea profundamente instalada en la mentalidad del chileno promedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Chile, con este terremoto y el sufrimiento de tantas personas se le ha caído una vez más la careta, el disfraz que pone en duda su “milagro económico". Pienso, con el paso de los días y las réplicas que siguen sacudiendo esta tierra, que es importante vernos reflejados en esos "otros" anónimos de Dichato y Talcahuano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chile y Haití… quién lo iba a decir, dos caras de una misma moneda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-500339116397475759?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/500339116397475759/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=500339116397475759' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/500339116397475759'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/500339116397475759'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2010/03/post-terremoto-parte-1.html' title='Post-terremoto (parte 1)'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-7045840399612208249</id><published>2010-01-10T16:33:00.000-08:00</published><updated>2010-01-10T16:54:27.768-08:00</updated><title type='text'>brindis pa empezar</title><content type='html'>Antes de empezar cualquier cosa en este 2010, voy a destapar con uds una latica de cerveza y agradecer profundamente a todos los viajantes que han pasado por acá en algún momento de estos años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los que llegaron y no volvieron, a los que llegaron una vez y siguieron pasando, a los que leen y comentan y también a los que no. Todos uds me han ayudado a seguir adelante con este Sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les agradezco mucho el tiempo que se toman para leer los textos, así como sus comentarios y su silencio, su compañía, su buen humor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que sigamos topándonos en estos rumbos donde son siempre bienvenidos y espero seguir visitándolos en sus bloguerías. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todos, un abrazo grande de año nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-7045840399612208249?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/7045840399612208249/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=7045840399612208249' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/7045840399612208249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/7045840399612208249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2010/01/brindis-pa-empezar.html' title='brindis pa empezar'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-7510940835090652525</id><published>2009-12-26T23:48:00.000-08:00</published><updated>2010-03-22T12:41:55.662-07:00</updated><title type='text'>;;;;;;</title><content type='html'>He sido una boca herrumbrándose de pájaros,&lt;br /&gt;terca, &lt;br /&gt;como las mujeres que se dejan masticar por los charcos&lt;br /&gt;y saben que los talones, &lt;br /&gt;con la lluvia, &lt;br /&gt;terminan siendo más pesados que sus cicatrices.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;He llegado hasta aquí por el tiempo &lt;br /&gt;ese gran ojo que mira al día con tristeza. &lt;br /&gt;He sobrevivido porque el miedo,&lt;br /&gt;oscuro y necio,&lt;br /&gt;nos sigue abriendo la puerta,&lt;br /&gt;porque es arrugado y flaco &lt;br /&gt;como el primer día del calendario&lt;br /&gt;y huele a barco que se hunde&lt;br /&gt;a madera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo estando porque soy torcida como mi espalda&lt;br /&gt;Porque las vértebras y la ausencia son&lt;br /&gt;la raíz de todo lo que escribo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanezco porque me gusta ver la calle desde tu lado de la cama,&lt;br /&gt;porque muchas veces he sido el más absurdo de tus cansancios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino en el sonido de un lunes que se rompe cada lunes&lt;br /&gt;y sigo llegando aunque la vida nuestra &lt;br /&gt;haya muerto cuatro veces colgada en los alambres de una misma mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He sido como el suelo,&lt;br /&gt;el primer migrante de todos.&lt;br /&gt;Se me ha ido la vida esperando que la noche caiga y se reviente,   &lt;br /&gt;que su olor quede esparcido &lt;br /&gt;en los cincos dedos de la mano abierta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fui silencio de no querer más &lt;br /&gt;pero regresé un día cansada de tragar lluvia en las esquinas &lt;br /&gt;a echarme sola en tu lado de la cama&lt;br /&gt;con el único objetivo de aburrirme a muerte &lt;br /&gt;y descansar la espalda de fronteras rotas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-7510940835090652525?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/7510940835090652525/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=7510940835090652525' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/7510940835090652525'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/7510940835090652525'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/12/blog-post_26.html' title=';;;;;;'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-8956756239917387840</id><published>2009-12-22T11:07:00.001-08:00</published><updated>2010-01-03T10:14:04.930-08:00</updated><title type='text'>chocolatespeso</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0DeSE2WrKI/AAAAAAAAAVg/K_4LriyqN-4/s1600-h/DSC_0028.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 212px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0DeSE2WrKI/AAAAAAAAAVg/K_4LriyqN-4/s320/DSC_0028.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5422578353474808994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La foto es de Tzolkyn.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Talca, Chile.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-8956756239917387840?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/8956756239917387840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=8956756239917387840' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/8956756239917387840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/8956756239917387840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/12/chocolatespeso.html' title='chocolatespeso'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0DeSE2WrKI/AAAAAAAAAVg/K_4LriyqN-4/s72-c/DSC_0028.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-6393106945126271057</id><published>2009-12-07T17:36:00.000-08:00</published><updated>2009-12-07T19:12:36.079-08:00</updated><title type='text'>"""</title><content type='html'>Es fácil quedarse &lt;br /&gt;en la misma arruga del espejo, &lt;br /&gt;Levantarse, bañarse,  &lt;br /&gt;Llenar de nubes las canoas&lt;br /&gt;abrir el tubo de la pila y escuchar al día hacerse polvo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andar la cama ronroneante, &lt;br /&gt;colgada como un animal entre las piernas&lt;br /&gt;patearla con ganas &lt;br /&gt;a la pobre&lt;br /&gt;hundirla en el labio rojo de la alcantarilla&lt;br /&gt;y ver los sueños, tercos, &lt;br /&gt;verlos como borran las orillas con esmero.&lt;br /&gt;Buscar latas y barquitos, &lt;br /&gt;donde nunca sube la marea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;no soy la última&lt;br /&gt;tampoco la primera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la calle&lt;br /&gt;o veintitantos almanaques mordisqueándonos la espalda&lt;br /&gt;sin platos sucios &lt;br /&gt;sin mesa, sin boronas. &lt;br /&gt;Se trata de luciérnagas o una lavadora vieja&lt;br /&gt;de nubes grises al otro lado de la puerta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-6393106945126271057?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/6393106945126271057/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=6393106945126271057' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/6393106945126271057'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/6393106945126271057'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/12/blog-post.html' title='&quot;&quot;&quot;'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-2535431026415976910</id><published>2009-11-18T17:29:00.000-08:00</published><updated>2009-11-18T17:34:33.294-08:00</updated><title type='text'>El malvado y panóptico Señor Feisbuc. Parte II</title><content type='html'>Había prometido que cuando las musas me arrinconaran nuevamente, y por aquello del sano equilibrio, me referiría a las bondades del Sr. F. Sin embargo mis planes se han visto repentinamente truncados en estos días, debido a bizarros acontecimientos que me obligan, finalmente, a retractarme de tan ingenua y loable iniciativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos días después de que colgara en este blog la inofensiva entrada que lleva por título &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El Malvado y Panóptico Sr. Feisbuc&lt;/span&gt;, me topé con la desagradable sorpresa de que en los muros de algunos contactos, e incluso en el mío, aparecían mensajes supuestamente enviados por Laura Flores, o sea Chita, o sea yo, referidos a un tal video de una página llamada Estultissia.com o algo similar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho de otro modo, el Satánico Señor estiró la mano, escogió a una de sus adiestradas y transgénicas ovejitas de la granja feisbuc, mejor conocida como Farm Ville, y, dueño y señor de los espacios infinitos, la mandó a jaquearme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que dicho ataque haya sido planeado en los invisibles &lt;span style="font-style:italic;"&gt;headquarters &lt;/span&gt;del Sr. F o que haya sido obra de algún díscolo y simpático cibernauta, poco importa; lo cierto es que se me activó la paranoia y cuando eso le pasa a Chita, no hay vuelta de hoja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CONSIDERANDO, entonces, que el Satánico Sr. Feisbuc:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. No acepta crítica. &lt;br /&gt;2. Es enemigo del diálogo.&lt;br /&gt;3. Tiene sus mecanismos internos para purgar a la disidencia y por lo tanto &lt;span style="font-style:italic;"&gt;es taliniano&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;4. No le gustan los focos de subversión.&lt;br /&gt;5. Se parece demasiado a Óscar Arias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta chita ACUERDA:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Agarrar sus chuicas, sus fotos, sus “contactos” y ahuecar el ala, para tratar de volver a su pequeña y desconectada vida antes de Feisbuc.&lt;br /&gt;2. Tratar de volver a las formas de socialización anteriores al Muro, al muro de Feisbuc… tomar café o birra con sus compas, escribir cartas o correos, llamar por teléfono aprovechando su recientemente estrenada incursión en la era celular, seguir hablándole a desconocidos en la calle, saludar al pulpero –el último que queda, por cierto-, y recordar a los mejores amigos que se me han ido muriendo con el paso de los años, incluyendo perros y conejo; en fin, todo ese tipo de cosas que enaltecen mi humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta nunca Sr. Panopticon, muy agradecida por los sanos ratos de esparcimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una oveja menos en la granja.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-2535431026415976910?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/2535431026415976910/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=2535431026415976910' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2535431026415976910'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2535431026415976910'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/11/el-malvado-y-panoptico-senor-feisbuc.html' title='El malvado y panóptico Señor Feisbuc. Parte II'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-1194727568054512664</id><published>2009-11-10T19:50:00.000-08:00</published><updated>2009-11-10T20:24:08.765-08:00</updated><title type='text'>::::</title><content type='html'>A veces amanece &lt;br /&gt;cuiteada y espléndida.&lt;br /&gt;Otras veces gira con el viento, &lt;br /&gt;y simplemente llora. &lt;br /&gt;Torcida la boca, los ojos abiertos.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Su hipocresía es delgada&lt;br /&gt;adoquinada y nueva.&lt;br /&gt;Tiene parches y grietas&lt;br /&gt;Para sangrarle tiempo a las aceras.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Escupida toda, &lt;br /&gt;Borrada a medias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perfecta y desmemoriada&lt;br /&gt;Con sus pedazos de lo que queda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despoblada a golpes.&lt;br /&gt;Le mataron los zapateros los tranvías la biblioteca&lt;br /&gt;y quedó renca, como una gran mentira de charcos luminosos&lt;br /&gt;como un puñado de asfalto hirviendo en la retina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la última parada &lt;br /&gt;de las democracias tuertas.&lt;br /&gt;Escaparate rancio donde brillan siempre las mismas muecas, &lt;br /&gt;donde el humo de los buses habla su violencia ronca&lt;br /&gt;de cuartos casinos cartones.&lt;br /&gt;Su violencia es de agua caliente &lt;br /&gt;de cortinas con flores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene dolarizadas las avenidas&lt;br /&gt;Y parques con sus bancas, &lt;br /&gt;sus fuentes, &lt;br /&gt;sus viejitas tristes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La violaron entre varios.&lt;br /&gt;Varillas de cemento.&lt;br /&gt;Tiene rótulos largos de diez pisos&lt;br /&gt;No tiene ejército.&lt;br /&gt;Es ella, enjambre de soledades y semáforos&lt;br /&gt;ella toda, sola y hambrienta&lt;br /&gt;y se va borrando poco a poco&lt;br /&gt;luego de cada aguacero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-1194727568054512664?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/1194727568054512664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=1194727568054512664' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1194727568054512664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1194727568054512664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/11/blog-post.html' title='::::'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-7274327599363850593</id><published>2009-10-23T20:57:00.001-07:00</published><updated>2009-10-23T20:57:36.263-07:00</updated><title type='text'>El malvado y panóptico Sr. Feisbuc</title><content type='html'>Desconozco, estimados lectores, cuántos de ustedes, al igual que yo, han caído en las garras del Sr. Feisbuc. En el adictivo y solitario vicio de abrir galletas chinas de la suerte a medianoche o en la compulsión de utilizar las sesudas aplicaciones para saber en qué época debió  haber nacido o de qué color tiene el aura. &lt;br /&gt;Ignoro cuántos minutos al día invierte usted, mi estimado cibernauta, en el consumo exacerbado de minutos filosóficos o de cuestionarios que, al mejor y más depurado estilo Cosmo, le indican qué tan bueno es en la cama o a cuál estrella de Hollywood se parece. &lt;br /&gt;Ignoro si han caído ustedes en la trampa de esperar a que Harry Potter y la magia de su Verbo les arreglen el día… si conocen las minucias técnicas de etiquetar y etiquetarse en las fotos de conocidos y no tan conocidos, o si experimentan la anestesiante y compulsiva manía de cambiar su “estado” cada quince minutos, para contarles a sus amigos lo rico que estaba el súchi que acaban de comerse o lo linda que está la playa donde han elegido pasar sus vacaciones para descansar de la oficina y, claro, de la computadora. Mi idea no es satanizar al Sr. F… la verdad no hace falta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pequeñas cajas -decía Foucault-, pequeños teatros, donde cada actor está solo, perfectamente individualizado y constantemente visible. Así definía el filósofo francés las áreas periféricas al panopticon, ese espacio elevado, imprescindible en las cárceles y reformatorios, desde donde se vigila y controla al otro. Así me siento yo en el Feisbuc, en esa experiencia ambivalente y esquizoide donde me convierto alternativamente en el panóptico que observa y en la periferia observada. Vigilo y soy vigilada. Imagino, además, que puedo controlar lo que observo, siento que tengo el poder de observar la vida de los otros, o al menos ese espacio adulterado de privacidad que cada quien elige exhibir. Vivo anclada a la ilusión de poder controlar la información que tengo expuesta en mi perfil, mientras mato el tiempo enviando sonrisas y tapitas, me adhiero a causas o regalo ovejas a mis vecinos de la ciudad-granja, sin darme cuenta que al hacerlo me voy convirtiendo en una pequeña caja: aislada, observada, constantemente visible y adictivamente atada a esta red social donde creo saberlo todo y sin embargo no sé nada. Consumo y vomito datos, cual galletas chinas y tréboles de la suerte, en una danza compulsiva muy acorde a las mismas leyes del mercado y sus mandatos básicos de correrás, competirás, consumirás y desecharás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feisbuc es, en cierta medida, una arquitectura del aislamiento, muy acorde a la vivencia de irnos encerrando en nuestros barrios-ghettos-condominios y, cual borregos sencillos, crucificarnos con sistemas eléctricos y guardas privados. Nos sentimos a salvo en la penumbra de no saber nada del otro. Nos vamos aislando fuera y dentro de la pantalla. No se trata solamente de irnos aislando cada vez más en nuestros temores, sino de aislarnos también en esa narcicista y solitaria experiencia de la sobreexposición. Máquina panóptica. Nuestra sociedad -decía Foucault con justa razón-, no es una sociedad del espectáculo sino de la vigilancia. Yo diría que es una mezcla de ambas: la vigilancia se ha convertido en espectáculo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autómata Sr. Feisbuc nos da la posibilidad de convertirnos en el ojo que todo lo mira, nos brinda la orwelliana posibilidad de ser todos los días el Gran Hermano, y nos regala, además, la ilusoria sensación de la cercanía y una cercenada posibilidad de la inmediatez. ¿Qué más se le puede pedir al Siglo XXI? &lt;br /&gt;Acumulación de instantes, acumulación de información: sé dónde están mis amigos, sé lo que comieron, sé cómo se sienten, sé, sé, sé, sé sus fragmentos. Y el tiempo, al igual que la página de inicio, es un vómito de datos donde todo transcurre sin dejar huellas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que el satánico señor Feisbuc apareció en mi vida, todo ha cambiado; no sólo porque revisar el correo es correr el riesgo de morir aplastada por una avalancha de notificaciones, comentarios, invitaciones a eventos, cadenas de comentarios de conocidos y otro sinnúmero de personajes con quienes nunca he tenido el gusto o disgusto de interactuar, sino porque ahora ya no necesito ver por la ventana para vinear al otro. Nada más rico, sí, que hurgar en la vida del otro. Porque si antes teníamos que correr la cortina y hablar bajito para espiar a los vecinos, ahora, por obra y gracia del señor F, tenemos la plácida dicha de samueliar a nuestro antojo la vida y los muros de todos nuestros contactos. Tenemos nuestro panóptico para vigilarlos a todos sin ser vistos. Tenemos nuestro propio reality show al alcance de un clic, además de un chorro de amigos acumulados en cajitas donde vamos a visitarlos: una linda granja, un mundo feliz.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La posibilidad de ser una mirada sin rostro es absolutamente seductora. Feisbuc es la materialización de una sociedad obsesionada con la ilusión de la inmediatez,  alimentada por la soledad de millares de ojos que, apostados por doquier, siempre en vigilia, conforman, como bien señaló Foucault en su momento, una larga red jerarquizada. El Sr. Feisbuc ha llegado para quedarse. Se ha instalado en la cotidianidad de nuestras soledades. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no crean, a pesar de todo lo anterior no soy una fundamentalista anti-feisbuc; no creo que todo sea todo sea perverso en el carelibro… Tengo algunas historias rescatables de mi relación con el malvado y panóptico Sr. F. Lo malo es que, por razones que podrían ser erróneamente asociadas a twitter, repentinamente he caído en cuenta: se me acabó el espacio... y también la inspiración.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-7274327599363850593?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/7274327599363850593/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=7274327599363850593' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/7274327599363850593'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/7274327599363850593'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/10/el-malvado-y-panoptico-sr-feisbuc.html' title='El malvado y panóptico Sr. Feisbuc'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-5716840082908258577</id><published>2009-10-03T00:04:00.000-07:00</published><updated>2009-10-03T00:33:42.148-07:00</updated><title type='text'>O</title><content type='html'>Eso me pasa por olvidar los postes &lt;br /&gt;las bancas&lt;br /&gt;por tragarme el humo&lt;br /&gt;sin saber a dónde me llevará la calle.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Si no fuera por este ojo cansado &lt;br /&gt;que sigue buscándole perros a los huesos,&lt;br /&gt;pupila telúrica y desencajada. &lt;br /&gt;Este ojo triste&lt;br /&gt;amotinado &lt;br /&gt;que se dobla contra el resto de mi cara&lt;br /&gt;contra la sombra de una ciudad que tiembla, &lt;br /&gt;gorda y sola &lt;br /&gt;que fuma y desaparece &lt;br /&gt;en la parte más negra del párpado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos estamos llenas&lt;br /&gt;Las dos estamos tristes&lt;br /&gt;         ciudad y yo&lt;br /&gt;de silencio &lt;br /&gt;y cuitas de paloma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos lo que queda de un vestido rojo&lt;br /&gt;En el armario más olvidado del cuarto,&lt;br /&gt;las uñas quebradas, &lt;br /&gt;una mañana de sol con viejitas que lloran&lt;br /&gt;hasta romper de un solo golpe las aceras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi ojo,&lt;br /&gt;es probable,&lt;br /&gt;morirá atropellado&lt;br /&gt;como si fuera una mosca &lt;br /&gt;encima de un tarrito de mermelada,&lt;br /&gt;y se quitará entonces el nombre que le dieron,&lt;br /&gt;como quien se quita un viejo sombrero&lt;br /&gt;irá la sangre llegando al caño&lt;br /&gt;y las ambulancias&lt;br /&gt;todas,&lt;br /&gt;llegarán a los postes&lt;br /&gt;donde él y yo&lt;br /&gt;seguiremos amotinados contra el resto de la cara, &lt;br /&gt;huyendo de esta tarde que &lt;br /&gt;repentinamente &lt;br /&gt;se habrá quedado sin techos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-5716840082908258577?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/5716840082908258577/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=5716840082908258577' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/5716840082908258577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/5716840082908258577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/10/o.html' title='O'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-344019729131538549</id><published>2009-09-25T00:11:00.000-07:00</published><updated>2009-09-25T00:23:47.287-07:00</updated><title type='text'>nísperos y tiempo</title><content type='html'>Han pasado dieciocho años desde la última vez que me subí a un árbol, y veinticinco desde que dije, con la enana sabiduría de los cinco años: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"cuando sea grande &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;quiero ser doctora de carros.&lt;/span&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me vi al espejo. Eran las siete en punto de la mañana, hora de salir a caminar. Hora de empezar el martes, a pesar de que hace mucho seguirá siendo lunes en el apartamento que nunca he tenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lunes en la cicatriz del aeropuerto, lunes en mis dos canas nuevas y lunes en el principio de espinilla que se asoma en la punta de mi nariz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Demasiadas hormigas en mi escritorio; demasiado negras, necias y pequeñas. Lo raro es que siempre recojo las boronas de los textos y de lo que como encima de ellos, pero las cabronas  terminan inundándome la mesa y la paciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo la mano llena de lugares a donde nunca iré; tengo la vida llena de cosas importantes: muchos libros que no he leído, un té verde y una joroba que ya no puedo ni quiero disimular. Amanecí demasiado narrativa y mi espalda lo sabe; ya empezó a dolerme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierro la puerta, escondo mi llave en la maceta de la entrada. Son las siete y veinte de la mañana, hora de empezar la caminata y saludar a los vecinos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca es tarde, pienso, con la enana desesperación de mis treinta años. El árbol del parque ya empezó a llenarse de nísperos, y yo podría, con un poquito de esfuerzo, convencerme de que hoy es martes, convencerme de que hoy, a pesar de tanta hormiga, es perfectamente posible que deje de ser lunes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-344019729131538549?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/344019729131538549/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=344019729131538549' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/344019729131538549'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/344019729131538549'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/09/han-pasado-dieciocho-anos-desde-la.html' title='nísperos y tiempo'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-8202884477271698098</id><published>2009-08-26T19:44:00.000-07:00</published><updated>2009-08-27T23:10:35.620-07:00</updated><title type='text'>Arbor</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SpXzY3kOY4I/AAAAAAAAASc/B8wHXYaVCfM/s1600-h/IMG_2605.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SpXzY3kOY4I/AAAAAAAAASc/B8wHXYaVCfM/s320/IMG_2605.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374469338894852994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mae, ¿querés? –me dijo Silvia. &lt;br /&gt;Diay sí, mop, lléguele –le dije yo. &lt;br /&gt;La tripa estaba nerviosilla, dejémonos de cuentos. Luego de pensarlo bastante durante la semana, finalmente escogí dos textillos. Hacía miles de años que no leía en público, así que andaba un poco herrumbrada y bastante ansiosa. Traté de que no fueran muy largos, como quien dice, para no aburrir demasiado al estimable público. Los otros invitados que iban a leer ese día eran poetas. Uno de ellos era Felipe. Felipe Granados. Así que bueno, fuimos pasando poco a poco, cada quien leyó un par de cositas. La gente respondió tuanis, por dicha. Mi tripa se fue calmando cuando me senté en el banco y empecé a leer. Catarsis absoluta. Cuando terminé me fui a sentar atrás. Felipe, creo, fue el último que leyó ese día. No sé si esto sea cierto, o si lo estoy inventando ahora que todavía está demasiado fresca la imagen de su ataúd saliendo de la iglesia. La cosa es que Felipe leyó. Yo había escuchado hablar sobre él, pero nunca lo había leído, es decir, nunca lo había escuchado leer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leyó un par de poemas, creo, ahora no recuerdo, y leyó además un pequeño relato sobre su abuelo, su familia y Cartago. Yo a Felipe no lo conocí como sí pudieron conocerlo sus amigos, sus amigas, sus familiares, su pareja, sus vecinos, sus hijos… todos los amigos que estuvieron hoy en el entierro. No sé cuál era su cerveza preferida, su música preferida, lo que lo hacía sentirse feliz por las mañanas. No sé nada. Yo a Felipe solamente lo escuché leer ese día, ese texto. Y yo a Felipe lo recordaré siempre por ese único texto. No recuerdo con detalle las palabras que usó para decir lo que dijo, pero recuerdo claramente, como si fuera ayer, la sensación tan hijueputamente hermosa que me dejó. Eso es lo que recuerdo y esa es la razón por la que siempre voy a estar agradecida con él. Eso es lo que dejó Felipe en mí: el efecto de un texto. La sensación de que a pesar de tanta mierda, de que a pesar de tantas mierdas, la vida es el instante breve en que un muchacho delgadito se sienta en un banco y empieza a leer unas hojas como quien no quiere la cosa, y todo alrededor se hace nada y a la gente le brillan los ojos, porque no hay remedio: agua tiene que salirle a uno del alma cuando la belleza se asoma de esa forma en la boca de alguien. Agua tiene que salirle al alma cuando uno ve a Felipe Granados irse así. La gente sonríe y él lee; son cinco minutos si acaso. No sé cuál era su cerveza preferida, no sé nada sobre él. Solo ese texto. Es lo único que supe de él.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias, Felipe, por ese día y por el agua que nos sacaste del alma.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-8202884477271698098?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/8202884477271698098/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=8202884477271698098' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/8202884477271698098'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/8202884477271698098'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/08/arbor.html' title='Arbor'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SpXzY3kOY4I/AAAAAAAAASc/B8wHXYaVCfM/s72-c/IMG_2605.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-725480601401792672</id><published>2009-08-17T22:33:00.000-07:00</published><updated>2009-08-17T23:35:11.677-07:00</updated><title type='text'>1619</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SopH2_YqM3I/AAAAAAAAASM/iUYY7nfMh_g/s1600-h/IMG_2787.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 150px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SopH2_YqM3I/AAAAAAAAASM/iUYY7nfMh_g/s200/IMG_2787.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371184515646108530" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sangre y tiempo&lt;br /&gt;    Ilustrísimo Padre, &lt;br /&gt;Ahí van todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rencos, flacos, &lt;br /&gt;una nube de mosquitos&lt;br /&gt;las barrigas infladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son 400&lt;br /&gt;   Talamanca en llamas&lt;br /&gt;400 indios bajando de la montaña&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a Cartago llegan,&lt;br /&gt;    Padre,&lt;br /&gt;y a la par de la hierba&lt;br /&gt;seguirá creciendo la cizaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arde a lo lejos&lt;br /&gt;Gloria a Dios&lt;br /&gt;Arde Talamanca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos clavados en el suelo.&lt;br /&gt;Vergüenza ha de darles,&lt;br /&gt;    Oh Señor,&lt;br /&gt;la desnudez, &lt;br /&gt;la desgraciada costumbre&lt;br /&gt;de vivir y dormir&lt;br /&gt;al lado de sus muertos.&lt;br /&gt;Por eso vienen enfermos &lt;br /&gt;y se caen de repente &lt;br /&gt;    y mueren de repente&lt;br /&gt;      y no lloran ni se quejan&lt;br /&gt;solo caminan &lt;br /&gt;cuesta abajo&lt;br /&gt;ruedan como piedras&lt;br /&gt;y es todo silencio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Talamanca arde  &lt;br /&gt;y Cartago cada vez más cerca.&lt;br /&gt;Algunos se desploman;&lt;br /&gt;             no importa, son 400.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-725480601401792672?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/725480601401792672/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=725480601401792672' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/725480601401792672'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/725480601401792672'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/08/1619.html' title='1619'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SopH2_YqM3I/AAAAAAAAASM/iUYY7nfMh_g/s72-c/IMG_2787.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-4152248767297445102</id><published>2009-07-20T22:53:00.001-07:00</published><updated>2009-08-17T23:12:30.488-07:00</updated><title type='text'>Marés</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SopGRcc_LSI/AAAAAAAAAR8/vX9f2uoNr9M/s1600-h/IMG_0813.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 150px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SopGRcc_LSI/AAAAAAAAAR8/vX9f2uoNr9M/s200/IMG_0813.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371182771102231842" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El gato no para de maullar, enroscado en el fondo de la caja de cartón que le sirve de jaula. Yo me hago la loca. Me imagino el cuerpo de Marés, encogido y seco, encima de la cama, y me dan ganas de tirar a su gato por la ventana, justo ahora que vamos pasando frente al cauce oscuro del Mapocho. Hay ríos tristes, pero ninguno como esta cosa gris que parte a Santiago, ninguno como esta cosa que nunca nos terminará de cicatrizar. &lt;br /&gt;Pasaron dos días antes de que se dieran cuenta. Roberto no paraba de maullar, dicen, como ahora. Maulló tanto que la señora del frente fue a tocar la puerta, y al ver que la vieja loca no abría, llamó al conserje, y éste, a Carabineros. Llegaron cuatro horas después. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Marés hubiera tenido unas cuantas erres en el apellido; pero era Cayecul Gonzáles, y su apartamento quedaba en el centro, en un barrio de artistas venido a menos, y eso, aquí o allá, cambia radicalmente las cosas. Ya no recuerdo por qué nos enojamos la última vez; creo que fue por un escenógrafo uruguayo, poquito antes del 11. Lo demás es historia. El susodicho, lógicamente, no le dio bola a ninguna, y apenas pudo se fue con su mate, su termo y la flaca de utilería, una rubia escuálida con tetas grandes y cerebro en proceso de extinción. Marés y yo éramos planas como Atacama. Ella, morena y de pelo oscuro, delgada; yo, caderuda y más bajita. Me fui sola a Iquique, el 13, a refundirme en un pueblito minúsculo al borde del mar. Me dediqué al teatro y a esperar. Marés no quiso venir. No me gusta el mar, dijo, me da miedo; además esto se acaba pronto. El conchesumadre no aguanta.&lt;br /&gt;Pero el conchesumadre aguantó, y el mismo 13, se la llevaron al Estadio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de eso, le perdí el rastro por completo; sin embargo Marés, necia y acostumbrada a sobrevivir, regresó un buen día, para consuelo de Roberto, el gato-estatua que la esperó pacientemente, inquebrantable en sus maullidos, enloqueciendo de hambre y soledad al lado de un plato vacío. El pobre, desde entonces, se convirtió en un puño de huesos, igual que Marés. Ninguno quería comer. Se dedicaron al cigarro y a olvidar, pero no pudieron. Y yo que pensaba que los gatos… creía que solamente los perros; pero no, los gatos también. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos saliendo poco a poco de Santiago, de esa mole gris que se sacude lentamente del invierno. Un montón de gente agradecida con el viento: eso es Santiago en setiembre. El autobús va tomando velocidad y a mí me empieza a doler el golpe seco del ataúd en las sienes. Siento asco al recordar la cara enrojecida del padre, ese rostro inflado que terminó magistralmente aplastado por la sombra de una araucaria muy vieja, a las tres en punto de la tarde. Los maullidos de Roberto van creciendo, pero da lo mismo: Marés odia el mar y yo que nunca lloro en los entierros. Paladas de tierra negra cayendo sobre la caja. A estas alturas ya no sé si odio más los gatos o las cajas. Me gustaría tirar a Roberto por la ventana, pero es tarde, está hecho un nudo en mis regazos, y el Mapocho quedó atrás, muy lejos ya, abierto y sangrando lo poco que quedaba de este invierno. La vida de Marés comprimida en dos cajas, 70 años bamboleándose en cada curva, y su gato aruñando, golpeándose de un lado a otro. Me alivia ver a Santiago haciéndose nada a lo lejos, detrás de la cordillera que empieza a quedarse sin nieve. Mi vecino de asiento afila la punta de su lápiz y trata de completar el 10 horizontal de su crucigrama: planta originaria del Norte de África, sustantivo, femenino. Marés que odiaba el mar y yo que odio los gatos. Las dos queriendo ser mate y bombilla, o flaca con tetas; pero el uruguayo fue y será lo mismo, y nosotras seguiremos planas como Atacama. La caja negra va hundiéndose en el suelo, con los salmos y los golpes de la pala, el mismo golpe seco, el musgo creciendo, y yo con la vida metida en alguna parte de este vestido espantoso que no me deja respirar. Roberto esperando, estatua de sal, al lado de su plato vacío. Todo estaba listo para empezar a llorar, pero nada, solo polvo en los ojos y la primavera naciéndole flores al cementerio. La ventana se hace pequeña; no puedo quitarme de encima la cara idiota del padre, su voz rugosa de borracho a oscuras, las náuseas. Marés inerte en su caja, igual que Roberto ahora. Marés en su vestido rojo, encogida y tiesa, feliz de morirse con la caja de cigarros recién comprada y un libro a medio leer. No sé porqué, pero Roberto ha parado de maullar y mi vecino de asiento ha reconsiderado seriamente sus intenciones iniciales de clavarme el lápiz en la yugular. Ahora se dedica, resignadamente, a pensar en el Norte de África, en el sustantivo femenino singular que le va a saltar desde algún lugar de la punta de su lengua. Roberto debe estar llorando, encogido y con los huesos saltándole por todas partes. Me lo imagino acurrucado en el fondo de este cartón que hace de jaula y me da pena por él. Odio los gatos; me gustaría quererlo. Voy a darle leche cuando lleguemos, y espero que con eso deje de llorar. Que olvide a Marés y encuentre una gata vieja como él, que se enamoren y vayan a revolcarse en los techos de mis vecinos, como la flaca y el escenógrafo, pero sin termo y sin mate. Qué voy a hacer con las dos cajas. No vamos a caber las tres en mi casa, es muy pequeña. Marés con los ojos demasiado abiertos y su vestido rojo, muriéndose al lado de un gato escuálido y su plato vacío. La tarde empieza a caer, la carretera se hace interminable con este gato-estatua en mis regazos. Mi vecino dejó el crucigrama y se puso a dormir. Roberto lleva más de media hora sin moverse, sin chistar. Cosa rara. No entiendo a los gatos, nunca los voy a entender. Su forma pegajosa de ronronear y resbalarse entre las piernas de la gente. Sus ojos me parecen vacíos y horizontales. Mi compañero ronca y no deja de moverse, parece que finalmente encontró la palabra que le faltaba, en sueños. Despierta, se frota los ojos y toma su lápiz, busca el crucigrama en su maletín, revuelve papeles, bolsas de supermercado, botellas vacías, cajetillas de cigarro, pero nada, el crucigrama ya no está. El crucigrama ya no está. Desapareció. La pobre planta del Norte de África se quedará ahí, eternamente muerta en la punta de su lengua. Qué habrá en las cajas, Roberto, decíme. Qué habrá. Dejá de ser estatua, ya no hay peligro en la yugular, ni lápiz tampoco: se marchitó la planta en el norte de África. Solo estamos vos y yo y la caja de Marés llegando al fondo, mientras la primavera hace huequitos de sol en las paredes del cementerio. Y nos vamos quedando solos en un bus que duerme, a pesar de las dos cajas que se bambolean allá abajo, donde la vida de Marés aguarda, en pedazos, donde toda ella se revuelca del miedo, porque Iquique se acerca, el Estadio se aleja, y el mar la espera, pacientemente, frente a la puerta de mi casa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-4152248767297445102?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/4152248767297445102/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=4152248767297445102' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/4152248767297445102'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/4152248767297445102'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/07/mares.html' title='Marés'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SopGRcc_LSI/AAAAAAAAAR8/vX9f2uoNr9M/s72-c/IMG_0813.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-2407757916269851946</id><published>2009-06-18T19:28:00.001-07:00</published><updated>2009-06-18T19:29:18.487-07:00</updated><title type='text'>El Club de Chile</title><content type='html'>http://www.semanario.ucr.ac.cr/index.php/mainmenu-opinion/907-el-club-de-chile.html&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-2407757916269851946?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/2407757916269851946/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=2407757916269851946' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2407757916269851946'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2407757916269851946'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/06/el-club-de-chile.html' title='El Club de Chile'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-3965936116465959449</id><published>2009-06-14T17:02:00.000-07:00</published><updated>2009-06-14T19:02:17.143-07:00</updated><title type='text'>El último día</title><content type='html'>Cuando abrí la ventana y puse la bandeja encima de la mesa, la señora Jowell ya se había metido a la ducha. Amaneció gris, como siempre; noviembre es así. &lt;br /&gt;Como la señora no había salido aún, aproveché para correr las cortinas, guardar el abrigo en el armario y colocar el vaso de agua en la bandeja. El cielo, afuera, era casi tan oscuro como la alfombra. Acomodé los diarios en la mesa, al lado de la correspondencia, y esperé a que la señora saliera para servirle la primera taza del día. La semana empezaba siempre igual: el chorro de té cayendo en el fondo blanco de su taza. Llevaba quince años trabajando para ella y sabía que nada en el mundo podría alterar ese rito humeante de cada mañana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta del baño se abrió y un vapor mezclado con perfume invadió el cuarto por completo. Su perfume era la única cosa que realmente detestaba de ella. Podía soportar cualquier cosa: su mal humor, su hábito de sonar los dientes luego de comer, pero ese hedor de vainilla a las ocho y media de la mañana era mi pasaporte directo al reino de las náuseas.  Con la primera arcada estrujándome el estómago, me apuraba a embarrar de mermelada sus tostadas y daba media vuelta para salir corriendo escalera abajo. Una vez a salvo, en la cocina, no pasaban cinco minutos cuando el silencio se quebraba con su Lauraa, Lauraa, las pastillaaaas. Se las dejo siempre al lado de la cucharita, pero nunca las ve, o finge que no las ve. &lt;br /&gt;Aquí están, señora. Sí, Laura, gracias, no las había visto, pensé que se te había olvidado. No señora, siempre se las dejo ahí, no se le olvide. Sí, sí, perdona, ya sabes como soy… con los años me pongo peor. Con gusto, señora, no se preocupe. ¿Necesita algo más? No, muchas gracias. Pregúntele a María si tiene todo para el almuerzo y si falta algo, que Andrés lo traiga, pero que vaya ya, no quiero atrasos. Sí señora, yo le digo, no se preocupe, con permiso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajé las escaleras una vez más, tratando de deshacerme de la pestilencia dulce que me perseguía. Cuando pasé por el ventanal del salón, comprobé que el día, definitivamente, seguiría siendo gris como la alfombra. &lt;br /&gt;Hoy, como todos los lunes, habría almuerzo a las 14 hrs. Pavo en salsa de hierbas, creo, era el menú. Mi mañana transcurriría entre idas y venidas a la cava, arreglar la mesa, lavar vajilla, y ayudar a María con el postre. La señora Jowell, entretanto, tendría que idear una nueva estrategia para sacar a los gitanos de Hackney, al este de la ciudad. Llevaba tres meses intentándolo, en vano, y el Primer Ministro empezaba a indisponerse con el tema. Había llamado varias veces a la casa para decirle que, a como fuera, debía aligerar el proceso. La señora Jowell, una vez que colgaba con él, me pedía que le trajera el cenicero y se fumaba una cajetilla entera hasta quedar sepultada bajo una gruesa capa de tabaco. El resto de la tarde, lógicamente, era de mucha tos y mal humor. &lt;br /&gt;A las 14 hrs en punto, los señores empezaron a llegar, uno a uno, mientras María y yo corríamos con los últimos detalles del almuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 15 hrs 30, pidieron el café. Llevé las bandejas y las coloqué en la sala contigua. Cerraron la puerta y aproveché para almorzar y luego dar una vuelta por el jardín trasero. Hacía frío. La casa de ladrillo era imponente, con amplios jardines y ventanales enormes. La señora Jowell tenía buen gusto para todo, excepto, claro, para su perfume. Sentada debajo del cerezo, aproveché para charlar un rato con los muchachos, que esperaban en las cocheras del fondo y aprovechaban el descanso para fumar un poco.&lt;br /&gt;A las 16 hrs con 45, tuvimos que parar el chismorreo, porque los invitados salieron al vestíbulo para despedirse. Los muchachos apagaron sus cigarros y yo volví a la casa. La tarde pasó rápido. Ayudé a María con la vajilla, luego el té, la novela y más tarde, la cena de la señora, sus pastillas, el cenicero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, cuando abrí la ventana y puse la bandeja encima de la mesa, la Sra. Jowell ya se había metido a la ducha. Amaneció gris, nuevamente; noviembre es así. Como la señora no había salido aún, aproveché para correr las cortinas, guardar el abrigo en el armario y colocar el vaso de agua en la bandeja. El cielo, afuera, se ponía cada vez más oscuro que la alfombra.&lt;br /&gt;Acomodé los diarios en la mesa, al lado de la correspondencia, y esperé a que la señora saliera para servirle la primera taza del día. El martes empezó igual que el lunes, con el chorro de té negro cayendo en el fondo blanco de su taza.&lt;br /&gt; Los meses transcurrieron normalmente y, así, todo el invierno en su orden imperturbable: baño, vapor, vainilla, arcadas, mermelada en las tostadas. Las semanas como ríos de costumbre. Sin embargo, un jueves, lo recuerdo claramente, la rutina se quebró: mi patrona y su equipo lograron, después de muchos tropiezos y enfrentamientos, desalojar a los gitanos de Hackney. El Primer Ministro llamó a la señora para felicitarla. Celebraron en la casa, hasta bien entrada la madrugada. El barrio estaba limpio, al fin, y todo listo para los Juegos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminada la fiesta, lo de siempre: limpiar, lavar, secar, guardar la cristalería, buscar el cenicero, llevarle la cajetilla.&lt;br /&gt;Pasaron los meses, el curso normal en el caserón de ladrillos, hasta que un miércoles, muy temprano, la casa se estremeció por completo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entré al cuarto, que apestaba a vainilla, como siempre, y me topé de frente con el sonido áspero de la taza blanca reventándose en el suelo. La señora Jowell, pálida, miraba la primera plana de su diario predilecto. Semi-inconsciente, había caído de su silla y yacía inerte, crucificada en su alfombra oscura. Tuvimos que llamar a los paramédicos. La sacaron en camilla. Como loca, me puse a juntar sus cosas en una maleta, tapándome la boca por las arcadas que me provocaba el olorcillo dulzón que flotaba en su cuarto. En el suelo, manchado de té, estaba el periódico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cerré, colocándolo encima de la mesita de noche, y corrí a ver por la ventana. Anudé las cortinas, temblando. A lo lejos, la ambulancia se hacía pequeña en el horizonte, y casi pegando al final de la propiedad, se alzaban las manchas de colores, minúsculas. Ese día, cosa rara, el sol brillaba en lo alto del cielo. Las manchas, claro, eran las carpas. Había humo de fogatas y un ruido creciente de gritos y guitarras. Los gitanos expulsados habían comprado, entre todos, el terreno que la señora Jowell tenía en venta, muy cerca de su caserón de ladrillos; y ese día, justamente, empezaban a instalarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dio tristeza por la señora, claro, quince años son quince años, pero en el fondo estaba agradecida con los gitanos: me estaban liberando, quizás para siempre, del tufo asfixiante de mi propia rutina.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-3965936116465959449?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/3965936116465959449/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=3965936116465959449' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/3965936116465959449'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/3965936116465959449'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/06/el-ultimo-dia.html' title='El último día'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-6399102964240045812</id><published>2009-06-05T21:53:00.000-07:00</published><updated>2009-08-17T23:06:51.955-07:00</updated><title type='text'>Asfalto de no saber</title><content type='html'>La calle,&lt;br /&gt;espalda rota con esquinas, &lt;br /&gt;asfalto de no saber adónde va la tarde cuando llega.&lt;br /&gt;Invierno, todo, &lt;br /&gt;acurrucado invierno en el hocico de un perro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y los caños, &lt;br /&gt;ojos abiertos a la costumbre &lt;br /&gt;de tanta espalda rompiéndose en las aceras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los caños, ojos abiertos&lt;br /&gt;donde ya no cabe el tiempo en tanto aguacero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabe la muerte a misa de cinco&lt;br /&gt;huele a señoras absueltas que tropiezan,&lt;br /&gt;que tropiezan siempre &lt;br /&gt;con el hocico abierto del mismo perro. &lt;br /&gt;El aguacero les llena los ojos de asfalto,&lt;br /&gt;y las várices, empapadas, &lt;br /&gt;empiezan a dolerles como aceras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Azules los caños que se quiebran en las uñas,&lt;br /&gt;asfalto de no saber adónde va la tarde cuando llega,&lt;br /&gt;aunque sea siempre al mismo perro y a su espalda rota.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-6399102964240045812?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/6399102964240045812/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=6399102964240045812' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/6399102964240045812'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/6399102964240045812'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/06/asfalto-de-no-saber.html' title='Asfalto de no saber'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-1968725870449994128</id><published>2009-05-30T22:15:00.000-07:00</published><updated>2009-08-17T23:08:08.280-07:00</updated><title type='text'>Al principio del gato</title><content type='html'>horizontalmente&lt;br /&gt;siempre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;esa cosa del incienso&lt;br /&gt;que sucede en las iglesias &lt;br /&gt;la presencia de lo ido&lt;br /&gt;el adiós hecho silencio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo tieso&lt;br /&gt;a imagen y semejanza&lt;br /&gt;Detenido todo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo incierto de doblar las rodillas en un grito,&lt;br /&gt;las estacas de lluvia &lt;br /&gt;en la espalda encorvada de mi abuela&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentir cómo la muerte concluye y empieza&lt;br /&gt;en el marco desvencijado de una puerta &lt;br /&gt;donde un gato sale y maúlla &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;justo ahí donde dicen que empieza &lt;br /&gt;el reino de dios &lt;br /&gt;el paraíso luminoso de la culpa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De dios al gato, del gato adiós&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Horizontal mi abuela. &lt;br /&gt;Seca y triste &lt;br /&gt;su pierna tullida&lt;br /&gt;Ahogada, ella, para siempre, &lt;br /&gt;en la inmovilidad de la tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un avemaría torcido &lt;br /&gt;suena a lo lejos,&lt;br /&gt;suena, rebota y se estrella&lt;br /&gt;la infancia de mangos dulces a la orilla del río&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así&lt;br /&gt;Horizontal&lt;br /&gt;Ocurre siempre la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie la ve venir&lt;br /&gt;pero llega siempre, &lt;br /&gt;al final de la puerta&lt;br /&gt;o al principio del gato&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-1968725870449994128?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/1968725870449994128/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=1968725870449994128' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1968725870449994128'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1968725870449994128'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/05/al-principio-del-gato.html' title='Al principio del gato'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-3578195951353367501</id><published>2009-05-13T22:54:00.000-07:00</published><updated>2009-05-14T15:33:04.586-07:00</updated><title type='text'>De clubes y suizas centroamericanas</title><content type='html'>http://www.semanario.ucr.ac.cr/index.php/mainmenu-opinion/726-de-clubes-y-suizas-centroamericanas.html&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-3578195951353367501?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/3578195951353367501/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=3578195951353367501' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/3578195951353367501'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/3578195951353367501'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/05/de-clubes-y-suizas-centroamericanas.html' title='De clubes y suizas centroamericanas'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-2361291404386496115</id><published>2009-04-07T23:50:00.000-07:00</published><updated>2009-04-08T00:04:51.378-07:00</updated><title type='text'>Puede ser que de tu lado signifique eso</title><content type='html'>De nada, de nada sirvieron…Los libros del barbón en la biblioteca; el salpullido que le salía a mi papá cuando le hablaban de iglesia, padres, monjas o papas; de nada el colegio francés y su pedagogía de racionalismo ilustrado: tizazos a escasos centímetros de la cabeza o inmersión patas arriba en el basurero; de nada las disertaciones que me costaron sangre, sudor y lágrimas; de nada las borracheras y el noviecillo de quinto año: yo quería ser monja y nada más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo hice, a pesar del cataclismo, a pesar de Marx, la vajilla de mi abuela y el salpullido de mi papá.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Además de las razones clásicas -la vocación, el llamado, Dios-, me hice monja por una razón casi tan irracional como la fe: me gustaba caminar y toda la vida había visto que ellas, las Monjas, andaban para arriba y para abajo, viajando de congregación en congregación. Las veía siempre con su carita lavada, su velo largo protegiéndolas del viento, felizmente liberadas de tacones altos y maquillajes. Así que esta razón, banal y piadosa, fue la que terminó de definirme la vocación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasado el cisma y recogidos los pedazos de vajilla de mi abuela, que volaron por los aires cuando hice el anuncio, un domingo por la tarde, me dediqué a lo que más quería: hacerme monja y caminar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Montañas, avenidas, valles, montes, bosques, barrios, ríos, ciudades, callejuelas, mercados, aeropuertos, autopistas, tugurios, plazas. Caminé y caminé y caminé, y me di cuenta que a pesar de nuestras grandes diferencias, mi papá me había heredado su alergia por algunos padres, algunos papas y algunas colegas. Era inevitable, lo llevaba en la sangre, y cada vez que los veía o los escuchaba hablar, me agarraba una rasquiña insoportable.  &lt;br /&gt;Salpullido me daba también cuando ponía una pata fuera del convento y me la topaba a ella, la muchachilla de siempre, mi Oliveira balanceándose al otro lado de la tabla de madera, mi doppelgänger montándose en el bus, dando vuelta por la esquina, bajándose de un taxi, sentándose en una banca, llamando en el teléfono público, tomándose un café, haciendo fila, saliendo del cine, entrando a un parqueo. Era como un mal pensamiento, que sale cuando quiere y desaparece así como llega, sin previo aviso. Era la vida que yo había elegido no vivir, la vajilla de mi abuela quebrándose mil veces en esa tarde de domingo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Era tanta la cosa, la obsesión, que decidí hacerme de un cuaderno donde anotaba, uno a uno, los encuentros. Día, hora, lugar, estado anímico, temperatura aproximada, testigos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese viernes de aguacero torrencial, la vi salir disparada al otro lado de la calle. El semáforo se puso en rojo. Éramos ella y yo una vez más, una en cada esquina. Ya no importaba el aguacero, ni la presa ni la gente; nada importaba: éramos ella y yo de nuevo, ella deleitándose con su monjicidio mental, y yo subiéndome los ruedos para patear esa maldita coincidencia de todos los días. Cada una colocándose los guantes, listas para el cuadrilátero de viernes por la tarde en esa esquina empapada. Todo, absolutamente todo estaba escrito en ese baldazo de mayo, en esa presa interminable de viernes por la tarde…&lt;br /&gt;El semáforo que cambia de color, yo que cruzo y ella que se resbala. Ella que me ve, odiándome más que nunca, más que todos los días juntos desde que yo soy yo y desde que ella es ella, desde que somos la misma furia en el espejo. Me putea, como de costumbre, pero esta vez es diferente. Vuela hacia el suelo, vuelan su enagua negra y sus zapatitos de tacón alto, vuela toda ella hacia el suelo, su cara de miedo, mi hábito de verla, su hábito de odiarme. Todo empieza a quebrarse. &lt;br /&gt;Nada puede interrumpir lo sublime de verla caer. La extraña belleza de verla indefensa ante la gravedad. Sin embargo hubo un dolor pequeño primero, una punzada imperceptible en la boca del estómago, la lluvia, los pitos, los goterones golpeándome la cabeza, y una mano estirándose al otro lado de la tabla de madera, estirándose hasta alcanzarla, hasta sujetarla fuerte de la muñeca, salvándola de caer desparramada, al fin y al cabo la mentira en el espejo no podía durarnos más que ese instante.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-2361291404386496115?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/2361291404386496115/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=2361291404386496115' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2361291404386496115'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2361291404386496115'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/04/puede-ser-que-de-tu-lado-signifique-eso.html' title='Puede ser que de tu lado signifique eso'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-8374273833591925024</id><published>2009-02-23T14:48:00.000-08:00</published><updated>2009-02-23T14:50:09.320-08:00</updated><title type='text'>Don Chito</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SaMoGGPaGsI/AAAAAAAAAPc/thsfBiikalQ/s1600-h/IMG_2453.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SaMoGGPaGsI/AAAAAAAAAPc/thsfBiikalQ/s320/IMG_2453.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5306128871192140482" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-8374273833591925024?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/8374273833591925024/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=8374273833591925024' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/8374273833591925024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/8374273833591925024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/02/don-chito.html' title='Don Chito'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SaMoGGPaGsI/AAAAAAAAAPc/thsfBiikalQ/s72-c/IMG_2453.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-5993609412279629828</id><published>2009-02-18T21:24:00.000-08:00</published><updated>2009-02-19T13:40:14.375-08:00</updated><title type='text'>Principios monjiles de la paranoia</title><content type='html'>A algunas personas las persigue la mala suerte; a otras, la buena. A mí, las monjas.&lt;br /&gt;Así es desde que tengo memoria, y no creo, sinceramente, que la cosa vaya a cambiar mucho. Al menos eso es lo que me dicen, cada uno a su modo,  mi sentido común, mi Historia de Vida, y mi horóscopo de la Extra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Ellas, las Monjas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca van solas. Siempre andan en pareja o en trío, con sus zapatitos bajos de suela de goma, su monedero de cuero en la mano, su cara lavada y sus bigotitos incipientes como cogollitos en verano. Sonrientes o malencaradas, gorditas y sobre-alimentadas, flacuchas o desaliñadas, me las topo, religiosamente, en todo lado: en lugares monjísticos por naturaleza, donde son parte intrínseca del paisaje –las esquinas de la Dolorosa, las calles aledañas al María Auxiliadora, los teléfonos públicos cercanos a la Catedral, o bien,  en días naturalmente creados para que anden sueltas en las calles, a saber, los domingos de catequesis en mi barrio, o los días de procesión en Semana Santa. En esos días y en esos espacios, resultaría absurdo no verlas ahí, apretando el paso con sus zapatitos bajos de suela de goma y sus bigotitos incipientes de cogollito en flor. Pero así como me las topo en su ecosistema monjil, en su perímetro lógico, me las topo en lugares curiosamente adversos a la praxis monjística. &lt;br /&gt;En ambos contextos, confieso, mi reacción es siempre la misma: “Jueputas monjas que me salen hasta en la sopa”.&lt;br /&gt;Su rol en mi vida, absolutamente misterioso en un principio, me fue revelado un día de invierno, a la salida del trabajo. &lt;br /&gt;Yo era, hasta ese momento, una abnegada transcriptora de actas en un banco público. Era una obrera tecleadora devota y obediente. Ese día, recuerdo con vívida emoción, bajé los siete pisos hasta llegar a la planta baja. Andaba, como todos los viernes, con ganas de salir corriendo a descansar los brazos, que por tanta abnegación tecleadora, empezaban a llenarse de dolores y problemas de túnel carpal. Ese día, cosa rara, me había puesto enagua y zapatitos de tacón, que aunque eran bajitos, eran de tacón al fin y al cabo. Mi atuendo era sobrio: enagua negra y blusa blanca. &lt;br /&gt;Ahora que lo pienso, con la tranquilidad y la tiesa objetividad que da el tiempo, mi ropa de ese día era paradójicamente similar a la de Ellas. &lt;br /&gt;Yo iba disparada para afuera cuando empezó a gotear. Típica lluvia de octubre, que empieza como un pelito de gato inofensivo pero termina con San Pedro poniéndole empeño a la mudanza de chunches y relámpagos. Metros cúbicos de cielo desparramándose por los caños, remolinos de basura y viento azotando las aceras, presas de gente empapada, carros empapados, buses empapados. Luchas campales de paraguas, rodillas, brazos, sombrillas, bultos, bolsas de manigueta, mandados, pollos fritos y chiquillos limpiándose los mocos en las mangas del suéter. Yo era una más en la calle, tratando de llegar a mi destino, a mi Cerveza. Ellas, las monjas de ese día,  hacían lo propio, tratando de llegar a su destino en medio de ese caos pluvial de viernes por la tarde. &lt;br /&gt;Y pasó que las vi venir…y pasó que pensé lo de siempre…: “Jueputas monjas que me salen hasta en la sopa”, y no más diciendo esto, me hundo en un charco, me fallan los zapatitos negros que nunca me pongo, me resbalo, me empiezo a hundir en el pánico de ver que voy volando hacia un sonoro y acuático culazo, mientras veo a las Monjas acercándose por el flanco izquierdo, tranquilas, gozosas, ensuetadas, con sus bigotitos húmedos de lluvia tropical, mientras tanto, yo sigo alzando vuelo en plena avenida segunda, y la realidad josefina de goterones, relámpagos, pitos y humo, me va cayendo en el alma como un balde de agua fría. Yo abriendo la boca y del alma saliéndome un doble hijueputazo, uno por la caída y otro por las Monjas; desgarrada en la certeza del golpe que vendrá, el sopapazo húmedo y los calzones al viento, el ridículo lluvioso para cerrar con broche de oro mi semana de transcriptora abnegada, el señor del chinamo listo para el espectáculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cierro los ojos y me dejo ir al vacío, resignada a caer de una vez por todas en el fondo del charco que me recibirá con los brazos abiertos, pero cuando todo mi peso sucumbe ante las leyes de la gravedad, ocurre el Milagro: una mano caliente y gruesa me agarra con una fuerza descomunal e inconmensurable. No puedo creer que algo sea capaz de detener, en ese preciso y fatídico momento, la catástrofe inminente de mi caída.&lt;br /&gt; Abro los ojos con asombro, y veo los dedos de una de Ellas, sus dedos gruesos aferrados a mi muñeca, salvándome de la catástrofe. Miro sus bigotitos tensos tratando de evitar lo inevitable, su monedero de cuero cayendo en el suelo, los zapatitos de suela de goma aferrados a su tarea de evitar mi caída, las monedas para los pases desparramándose en el suelo.&lt;br /&gt; Yo, temblando, abro los ojos en cuestión de segundos, y con asombro observo que se ha ido, que la Monja Salvadora no está por ningún lado. En un abrir y cerrar de ojos la he perdido de vista. El señor del chinamo me mira con asombro, no sin cierta nostalgia por ver truncado el espectáculo. Entretanto, mi Monja Voladora desaparece entre la multitud sin dejar rastro alguno, solo la marca de sus dedos gruesos en mi piel, el calorcito de su mano evitando mi caída, y para delicia de los transeúntes, un montón de monedas de quinientos en el suelo. El recuerdo de su voz retumba en mis oídos: “Tenga cuidado, m’hijita, que pa’ la próxima quién sabe si alguien le salva la tanda.” Y en voz más baja, como queriendo que yo no la oyera: “Qué vueltas las de la Vida, muchachas, ésta es la chiquilla que les contaba yo el otro día, la que me tiene hasta la coronilla porque me sale hasta en la sopa.” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces, sobra decirlo, mi aversión por las monjas ha decrecido considerablemente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-5993609412279629828?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/5993609412279629828/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=5993609412279629828' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/5993609412279629828'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/5993609412279629828'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2009/02/principios-monjiles-de-la-paranoia.html' title='Principios monjiles de la paranoia'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-5328308638454169455</id><published>2008-12-06T18:20:00.000-08:00</published><updated>2008-12-06T18:21:55.153-08:00</updated><title type='text'>in vino veritas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/STsy_1rnBwI/AAAAAAAAAMA/-bT6x43EDGc/s1600-h/IMG_2028.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/STsy_1rnBwI/AAAAAAAAAMA/-bT6x43EDGc/s320/IMG_2028.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5276867460717807362" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-5328308638454169455?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/5328308638454169455/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=5328308638454169455' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/5328308638454169455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/5328308638454169455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/12/in-vino-veritas_06.html' title='in vino veritas'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/STsy_1rnBwI/AAAAAAAAAMA/-bT6x43EDGc/s72-c/IMG_2028.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-5864500540297238932</id><published>2008-12-01T19:58:00.000-08:00</published><updated>2009-02-27T14:20:46.369-08:00</updated><title type='text'>oda a la almohadita</title><content type='html'>La cosa es que yo tenía una almohada.&lt;br /&gt;La tenía desde que entré a este mundo, &lt;br /&gt;cerrándole el ojillo derecho al obstetra de mi mamá, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        “De chiquitas van pa’ grandes”, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;decía el doc, con su eterna sabiduría,&lt;br /&gt;impresionado por la precocidad del bultito de carne, &lt;br /&gt;que recién llegado al mundo, &lt;br /&gt;le hacía ojitos con la mayor naturalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que me acostaban encima,&lt;br /&gt;Cuando no era más que un par cachetes enormes, &lt;br /&gt;Rosados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego me fui haciendo grande, &lt;br /&gt;o güevona, &lt;br /&gt;para ser más exactos,&lt;br /&gt;pero si algo seguía ahí, &lt;br /&gt;intacto en mi cama y en mí misma,&lt;br /&gt;era el calorcito de mi almohada.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Almohada, &lt;br /&gt;cobija,&lt;br /&gt;palabra, &lt;br /&gt;juguete, &lt;br /&gt;o silencio,&lt;br /&gt;Cada quien tiene su manera &lt;br /&gt;de quedarse atascado en la niñez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi doc, &lt;br /&gt;dice la leyenda,&lt;br /&gt;Ese mismo al que le hice ojitos al nacer,&lt;br /&gt;escondía la suya con sumo cuidado, &lt;br /&gt;en la gaveta más alta del armario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llevaba a todos los congresos,&lt;br /&gt; a todos sus viajes.&lt;br /&gt;Y antes de rezarle a Hipócrates&lt;br /&gt;su juramento diario, &lt;br /&gt;La sacaba, &lt;br /&gt;la olía, &lt;br /&gt;la abrazaba, &lt;br /&gt;Y a veces, Dios sabe que es cierto, &lt;br /&gt;Echaba una que otra lagrimita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi caso, &lt;br /&gt;Era ella la guarida perfecta&lt;br /&gt;contra el miedo a las sombras,&lt;br /&gt;La compañera de viento y saltamontes.&lt;br /&gt;El consuelo a los culazos&lt;br /&gt;Que me daba aprendiendo a patinar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde,&lt;br /&gt;el colegio&lt;br /&gt;y luego,&lt;br /&gt;claro, &lt;br /&gt;la Universidad y la Cerveza,&lt;br /&gt;el borde interminable de la carretera.&lt;br /&gt;El carro de George,&lt;br /&gt;su motor dando tumbos en la noche,&lt;br /&gt;los amigos, &lt;br /&gt;las estrellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vinieron las dudas, &lt;br /&gt;los viajes,&lt;br /&gt;las despedidas. &lt;br /&gt;La cama,&lt;br /&gt;el amor, &lt;br /&gt;el tiempo.&lt;br /&gt;Y la almohadita, apego infantilísimo,&lt;br /&gt;el primero de todos&lt;br /&gt;el más grande:&lt;br /&gt;mi pedazo de tela&lt;br /&gt;en vías de extinción &lt;br /&gt;por exceso de babas y de sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, hace poco,&lt;br /&gt;Se me ocurrió meterla en la lavadora.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Entró con dignidad,&lt;br /&gt;Salió hecha mierda,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo, &lt;br /&gt;en lugar de aprovechar el accidente&lt;br /&gt;Para botarla y hacerme adulta de una vez por todas, &lt;br /&gt;Corrí por toda la casa&lt;br /&gt;Tratando de guardar la compostura&lt;br /&gt;Aguantándome el hipo, &lt;br /&gt;las lágrimas, &lt;br /&gt;los mocos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Revolví la casa &lt;br /&gt;hasta encontrar hilo y aguja,&lt;br /&gt;la cajita de primeros auxilios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Remendé lo que pude, &lt;br /&gt;con la muerte mordiéndome los talones. &lt;br /&gt;Pero la hemorragia era grande &lt;br /&gt;Y el relleno salido,&lt;br /&gt;Tripas de pasado por todas partes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice lo que pude, &lt;br /&gt;Pero el cadáver-almohadita &lt;br /&gt;quedó lleno de cicatrices,&lt;br /&gt;y cada punzada para salvarla,&lt;br /&gt;un parche inútil en mi propia piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cansada, &lt;br /&gt;rendida por completo, &lt;br /&gt;Desperté en noviembre &lt;br /&gt;Con el corazón lleno de huecos,&lt;br /&gt;y la adultez durmiendo en la puerta, &lt;br /&gt;Enroscada como un perro, con el hocico abierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos vimos a los ojos como dos viejas amigas,&lt;br /&gt;dos amigas que tienen mucho y nada que decirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así seguimos viéndonos todos los días, &lt;br /&gt;Yo,&lt;br /&gt;tratando de ser&lt;br /&gt;Dueña, señora de mis miedos, &lt;br /&gt;repleta de curitas, de moretes, &lt;br /&gt;igual que mi pasado, &lt;br /&gt;Yo-almohadita, &lt;br /&gt;isla rota de la niña que fui alguna vez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-5864500540297238932?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/5864500540297238932/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=5864500540297238932' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/5864500540297238932'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/5864500540297238932'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/12/la-cosa-es-que-yo-tena-una-almohada.html' title='oda a la almohadita'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-8192414725272283471</id><published>2008-10-03T21:51:00.000-07:00</published><updated>2008-10-03T22:33:30.334-07:00</updated><title type='text'>11</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SOcAIBZa9kI/AAAAAAAAAKI/z9-jj8I-s_8/s1600-h/IMG_1665.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SOcAIBZa9kI/AAAAAAAAAKI/z9-jj8I-s_8/s200/IMG_1665.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253167628164986434" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ayer era 11.&lt;br /&gt;No el siptémber iléven, &lt;br /&gt;El de las gemelas y Bin Laden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi jefe me dejó salir temprano, &lt;br /&gt;Me dijo:&lt;br /&gt;    “tenga cuidado, &lt;br /&gt;     lleve pasamontañas”&lt;br /&gt;Y luego se rió, dando media vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Talvez porque yo vivo en la periferia; él no.&lt;br /&gt;O porque yo viajo en metro; él no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él cruza la Avenida 11 de septiembre&lt;br /&gt;todos los días. &lt;br /&gt;Y llega,&lt;br /&gt;proactivo y perfumado, &lt;br /&gt;a sentarse en su oficina, &lt;br /&gt;mientras afuera Gases y Antimotines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él llega a su casa&lt;br /&gt;En el barrio alto,&lt;br /&gt;A su ghetto aséptico. &lt;br /&gt;Ansioso por leer El Financiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se saca los zapatos,&lt;br /&gt;se rasca, &lt;br /&gt;se pone a ver la tele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera, en la estación Tobalaba,&lt;br /&gt;hay una masa de gente apretada contra la ventana, &lt;br /&gt;pies, manos, ojos, bocas desapareciendo, &lt;br /&gt;Mientras en la edición de las nueve,&lt;br /&gt;solamente hay dos torres cayendo.&lt;br /&gt;Mientras afuera, en Santiago,&lt;br /&gt;la cicatriz sigue ardiendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-8192414725272283471?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/8192414725272283471/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=8192414725272283471' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/8192414725272283471'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/8192414725272283471'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/10/11.html' title='11'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SOcAIBZa9kI/AAAAAAAAAKI/z9-jj8I-s_8/s72-c/IMG_1665.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-6297201279316238145</id><published>2008-09-20T21:27:00.000-07:00</published><updated>2008-09-20T21:31:00.518-07:00</updated><title type='text'>Parque Forestal</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SNXN8xIXIfI/AAAAAAAAAJk/pCpJQchTvWA/s1600-h/IMG_1661.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SNXN8xIXIfI/AAAAAAAAAJk/pCpJQchTvWA/s320/IMG_1661.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5248327384634434034" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-6297201279316238145?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/6297201279316238145/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=6297201279316238145' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/6297201279316238145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/6297201279316238145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/09/parque-forestal.html' title='Parque Forestal'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SNXN8xIXIfI/AAAAAAAAAJk/pCpJQchTvWA/s72-c/IMG_1661.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-1174295471296049373</id><published>2008-09-06T21:25:00.000-07:00</published><updated>2008-09-09T12:04:32.995-07:00</updated><title type='text'>Intento de poema, luego de muchos años de no hacer</title><content type='html'>Será que es como andar en bicicleta, &lt;br /&gt;Y basta solo con montarse de nuevo, &lt;br /&gt;cerrar los ojos,&lt;br /&gt;Agarrarse fuerte, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pedalear hasta irse de panza en el pavimento&lt;br /&gt;En la marea de las cosas que pasan, &lt;br /&gt;En la cara del señor de la mañana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Irse de panza,&lt;br /&gt;Hacer un verso sin esfuerzo,&lt;br /&gt;Mientras la chorcha de sangre, &lt;br /&gt;el pantalón y el parche&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Será que regreso a alguna parte, &lt;br /&gt;Con la sensación de nunca haberme ido, &lt;br /&gt;El sonido de mi cuerpo cayendo,&lt;br /&gt;la bici dando vueltas.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Mi cabeza pedaleando hasta el morete,&lt;br /&gt;y este poema naciéndome en la rodilla,&lt;br /&gt;En esta tarde mojada, adolorida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de muchos años de no hacer,&lt;br /&gt;Volver a soltar las manos&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-1174295471296049373?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/1174295471296049373/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=1174295471296049373' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1174295471296049373'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1174295471296049373'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/09/intento-de-poema-luego-de-muchos-aos-de.html' title='Intento de poema, luego de muchos años de no hacer'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-4813749698835852824</id><published>2008-08-16T21:09:00.000-07:00</published><updated>2008-08-16T21:12:35.076-07:00</updated><title type='text'>Las mil y una noches</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SKek4Bp0kwI/AAAAAAAAAIY/8cJf_wUNC-4/s1600-h/IMG_1684.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SKek4Bp0kwI/AAAAAAAAAIY/8cJf_wUNC-4/s200/IMG_1684.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5235334374264967938" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-4813749698835852824?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/4813749698835852824/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=4813749698835852824' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/4813749698835852824'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/4813749698835852824'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/08/blog-post.html' title='Las mil y una noches'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/SKek4Bp0kwI/AAAAAAAAAIY/8cJf_wUNC-4/s72-c/IMG_1684.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-8848688968389669591</id><published>2008-08-07T20:34:00.000-07:00</published><updated>2008-08-11T21:23:48.318-07:00</updated><title type='text'>Felipe</title><content type='html'>Para tío, en Tierras Morenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera el día, y adentro mi tío abuelo con los ojos muy abiertos. Enroscado y minúsculo, a pesar del metro noventa que tanta suerte le había traído siempre con las mujeres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llevaron un televisor, un cepillo eléctrico, dos pares de zapatos, y un reloj -no el de arena que tenía en la mesita de noche, a la par de la cama, sino uno de batería, 100% made in China-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A cambio le dejaron dos balas, una que entró y salió, estrellándose contra la pared que daba al patio; otra que lo despedazó por dentro.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera cantaban las chicharras y el viento, mientras adentro la sangre resbalaba en las rendijas de la madera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi pobre tía, como todos los martes, venía llena de bolsas y recados. Cómo imaginarse que ahora, en cuestión de una ida a la pulpería, mi tío Luis se había convertido en un extraño que empapaba de rojo su cocina, un cuerpo inerte que la dejaba ahí, paralizada y ahogada de miedo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felipe fue el único que vio a la muerte llegar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mordió la cuerda y se zafó, y a como pudo llegó a la puerta de la cocina. Ahí vio la mancha roja, incontenible, agrandándose más y más en la madera. Vio a tía cuando entró y escuchó el ruido de sus bolsas desparramándose en el suelo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la noche lloraron. Ella soltando de a poquitos ese cuerpo encogido, ahora desangrado y desconocido, dejándose ir en picada a la tristeza; y él hecho un puño en el patio, con esa forma extraña de llorar que tienen los caballos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, hubo una cola interminable de vecinos y familiares, la finca repleta, un molote de gente caminando despacito rumbo al cementerio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La finca de mi tío era el último pedazo de tierra sin vender, una isla encallada entre dos hotelotes cinco estrellas. Mil veces los gringos ofrecieron comprársela y otras tantas dijo él que no y que no. Daba media vuelta, ensillaba a Felipe, y los dejaba hablando solos, con un puñillo de billetes verdes saliéndose de sus pantalones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que por eso lo mataron, porque ese terreno era un camino de agua en un Guanacaste cada vez más seco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El entierro fue a las diez de la mañana, con Felipe a la cabeza, a trote lento al lado de mi tía abuela. Él con los ojos negros, enormes y llenos de lágrimas, con el lomo arqueado por el viento, y ella con la cara arrugada por la ausencia.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Cuando llegamos al cementerio, antitos del mediodía, Felipe se paró al lado de la caja y no hubo forma de moverlo. Se pegó como una estaca al suelo, hasta que mis otros tíos tomaron el ataúd y lo bajaron. En ese momento su calma se convirtió en furia, los ojos se le llenaron de grito, y levantó las patas, desesperado, alzó la cola y relinchó desde lo más seco de la finca arrasada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reloj de arena dejó caer el último grano, en la mesa de noche, y Felipe, con la crin revuelta por el viento, emprendió galope firme hacia la tarde, con mi tía acurrucada en su lomo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-8848688968389669591?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/8848688968389669591/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=8848688968389669591' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/8848688968389669591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/8848688968389669591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/08/felipe.html' title='Felipe'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-4704636055492274750</id><published>2008-07-17T20:10:00.000-07:00</published><updated>2008-07-18T14:28:34.631-07:00</updated><title type='text'>La piedra cayendo</title><content type='html'>Una tras otra fueron llegando. No pararon de entrar desde que despuntó el alba hasta que cayó la noche, y el volcán se tapó de bruma y luciérnagas. Fueron llenando la sala con sus voces de aguacero, rezándole misterios al que en vida fue de todas y de ninguna, y que ahora, tranquilito en su caja oscura, inofensivo en su traje entero, les dejaba finalmente el camino abierto.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Era como tirar una piedra en un estanque hondo, con la tranquilidad de verla hundirse para siempre. Como abrir la puerta y barrerlo todo hacia el rincón más luminoso del patio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía faltarle nada; se esmeraron en cada detalle. Comida, flores, fotos, rezos, porque enterrándolo, enterraban domingos y delantales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comieron a destajo, tomaron hasta que no quedó ni un pedazo de madrugada colgada en las hamacas del corredor; y al día siguiente, se levantaron, se bañaron y arreglaron, y juntas, en fila india, se fueron al cementerio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respiraron tranquilas cuando la caja llegó al fondo, cuando oyeron el ruido seco del cuerpo cayendo en el hueco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerraron los puños al ver que las ondas iban rompiendo el agua. &lt;br /&gt;Era la muerte, finalmente; la muerte y su boca abierta. Entretanto la comida, las moscas en la cocina. La libertad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-4704636055492274750?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/4704636055492274750/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=4704636055492274750' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/4704636055492274750'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/4704636055492274750'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/07/una-tras-otra-fueron-llegando.html' title='La piedra cayendo'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-1670830164432580440</id><published>2008-05-23T20:43:00.000-07:00</published><updated>2008-05-24T19:31:34.138-07:00</updated><title type='text'>Mujeres al borde -de un ataque de metro-</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_Loz2nUUWffE/SDePZnJWhSI/AAAAAAAAAFw/PJ-a0ymQkEs/s1600-h/IMG_1475.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_Loz2nUUWffE/SDePZnJWhSI/AAAAAAAAAFw/PJ-a0ymQkEs/s320/IMG_1475.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5203785564617606434" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-1670830164432580440?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/1670830164432580440/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=1670830164432580440' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1670830164432580440'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1670830164432580440'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/05/mujeres-al-borde-de-un-ataque-de-metro.html' title='Mujeres al borde -de un ataque de metro-'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_Loz2nUUWffE/SDePZnJWhSI/AAAAAAAAAFw/PJ-a0ymQkEs/s72-c/IMG_1475.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-4484455529908400417</id><published>2008-05-11T08:54:00.000-07:00</published><updated>2008-05-12T15:20:56.285-07:00</updated><title type='text'>Retrato</title><content type='html'>A mi jefe, el nudo de la corbata le queda como soga al dedo, como anillo al cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es de esas personas que retuercen los ojos cuando sonríen. No sé si me explico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez porque sonreír le pasa tan poco que ya perdió la costumbre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día de éstos, traté de hacer un hueco en la pared de su oficina,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;un hueco pequeño, nada del otro mundo, y lo único que alcancé a ver fue la corbata de seda apuntando a su garganta,  la ventana abierta, su cara de nada, y 25 pisos llamándolo en voz baja.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-4484455529908400417?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/4484455529908400417/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=4484455529908400417' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/4484455529908400417'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/4484455529908400417'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/05/retrato.html' title='Retrato'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-2239146387808823206</id><published>2008-04-17T19:55:00.000-07:00</published><updated>2008-04-17T20:21:27.810-07:00</updated><title type='text'>Milagro de hora pico</title><content type='html'>Hoy, después de setenta y muchos días y no sé cuántas idas y venidas, por primera vez y Dios sabe si quizás por última, tuve la extrañísima suerte de agarrar un asiento en el metro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En hora pico, eso es casi una hazaña, un casi-milagro, un privilegio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue tan raro el asiento, tan anaranjado todo, tan triste la gente de pie viendo mi asiento, tan feliz yo con tanta tristeza de que fuera solo mío, tan contenta mi espalda, tan caliente el aire, tan absurdo el viaje, que no paré de llorar hasta que llegué a mi parada, hasta que todos a mi alrededor se fueron y volvieron y salieron, llenos de asientos y cansancio, llenos de lágrimas. Hasta que se abrió de nuevo la puerta y salí, y el metro se fue.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-2239146387808823206?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/2239146387808823206/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=2239146387808823206' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2239146387808823206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2239146387808823206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/04/milagro-de-hora-pico.html' title='Milagro de hora pico'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-7877848522558460076</id><published>2008-04-16T19:40:00.000-07:00</published><updated>2008-04-16T19:44:44.617-07:00</updated><title type='text'>Dichoso Chito</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_Loz2nUUWffE/SAa48xjY45I/AAAAAAAAAFI/t9Gy74fpG3w/s1600-h/IMG_1214.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_Loz2nUUWffE/SAa48xjY45I/AAAAAAAAAFI/t9Gy74fpG3w/s320/IMG_1214.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190038974824506258" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-7877848522558460076?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/7877848522558460076/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=7877848522558460076' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/7877848522558460076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/7877848522558460076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/04/dichoso-chito.html' title='Dichoso Chito'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_Loz2nUUWffE/SAa48xjY45I/AAAAAAAAAFI/t9Gy74fpG3w/s72-c/IMG_1214.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-6342120265859768516</id><published>2008-04-12T13:06:00.000-07:00</published><updated>2008-04-12T13:11:23.531-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_Loz2nUUWffE/SAEXWBjY44I/AAAAAAAAAFA/6N1LojtA8F8/s1600-h/3+generaciones.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_Loz2nUUWffE/SAEXWBjY44I/AAAAAAAAAFA/6N1LojtA8F8/s320/3+generaciones.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188453912848950146" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-6342120265859768516?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/6342120265859768516/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=6342120265859768516' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/6342120265859768516'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/6342120265859768516'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/04/blog-post_2007.html' title=''/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_Loz2nUUWffE/SAEXWBjY44I/AAAAAAAAAFA/6N1LojtA8F8/s72-c/3+generaciones.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-2152429765055755891</id><published>2008-04-12T12:53:00.000-07:00</published><updated>2008-04-12T13:03:23.076-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_Loz2nUUWffE/SAEVDxjY43I/AAAAAAAAAE4/_KtzFdwSpZE/s1600-h/fam+color.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_Loz2nUUWffE/SAEVDxjY43I/AAAAAAAAAE4/_KtzFdwSpZE/s320/fam+color.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188451400293081970" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-2152429765055755891?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/2152429765055755891/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=2152429765055755891' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2152429765055755891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2152429765055755891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/04/blog-post_12.html' title=''/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_Loz2nUUWffE/SAEVDxjY43I/AAAAAAAAAE4/_KtzFdwSpZE/s72-c/fam+color.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-206177735187089584</id><published>2008-04-09T20:26:00.000-07:00</published><updated>2008-04-09T20:39:33.169-07:00</updated><title type='text'>Doña Elia Namuncurá en su casa</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_Loz2nUUWffE/R_2LuRQnX4I/AAAAAAAAAEw/CS2htSvTzJk/s1600-h/IMG_0589.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_Loz2nUUWffE/R_2LuRQnX4I/AAAAAAAAAEw/CS2htSvTzJk/s320/IMG_0589.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5187455972824014722" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-206177735187089584?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/206177735187089584/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=206177735187089584' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/206177735187089584'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/206177735187089584'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/04/doa-elia-namuncur-en-su-casa.html' title='Doña Elia Namuncurá en su casa'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_Loz2nUUWffE/R_2LuRQnX4I/AAAAAAAAAEw/CS2htSvTzJk/s72-c/IMG_0589.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-6529881646156927266</id><published>2008-04-05T15:22:00.000-07:00</published><updated>2008-04-09T20:40:15.774-07:00</updated><title type='text'>Doña Carolina Castro</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_Loz2nUUWffE/R_f8Ol53oXI/AAAAAAAAAEo/KtX_kQ5QVus/s1600-h/IMG_0597.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_Loz2nUUWffE/R_f8Ol53oXI/AAAAAAAAAEo/KtX_kQ5QVus/s320/IMG_0597.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5185890823563616626" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-6529881646156927266?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/6529881646156927266/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=6529881646156927266' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/6529881646156927266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/6529881646156927266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/04/blog-post.html' title='Doña Carolina Castro'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_Loz2nUUWffE/R_f8Ol53oXI/AAAAAAAAAEo/KtX_kQ5QVus/s72-c/IMG_0597.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-1208441045576227351</id><published>2008-03-27T21:12:00.000-07:00</published><updated>2008-03-28T18:05:08.875-07:00</updated><title type='text'>De carabineros y ternuras</title><content type='html'>Increíble pensar que ahí, en plena Alameda y a las diez de la mañana, pudiera desatarse semejante espectáculo de caos y ternura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero fue uno, que saltó desde no sé dónde y pasó corriendo al otro lado de la calle. A mí me dio cosa preguntarle al señor que iba caminando a mi lado si había visto al bichito saltar de un lado a otro; y de tanto dudar si preguntarle o no, el bendito señor se adelantó entre la masa de gente apurada hasta que lo perdí por completo y ya no tuve chance de decirle ni pío. Me quedé con la pregunta embarrada en la boca, vestida y alborotada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traté de no darme pelota, como hago siempre cuando las preguntas se me quedan pegadas en la garganta, pero pasó que luego, cuando estaba concentrándome en capear el maletín con patas que venía reventado la acera con sus tacones de aguja, vi otro –esta vez negro con blanco-, que pasó corriendo entre las piernas de dos señoras que estaban haciendo fila en la entrada del banco. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;A diferencia del primero, noté que las dos mujeres lo señalaban y se volvían a ver, incrédulas, al tiempo que reían nerviosamente. Me acerqué a ellas para no sentirme sola en la alucinación, absolutamente necesitada de compartir con alguien más esa fuga inverosímil de pelitos blancos corriendo hacia la entrada del metro, pero justo cuando iba a acercarme para dar testimonio de lo que había visto –un par de orejas largas saltando hacia abajo-, aparecieron cuatro más de no sé dónde, y luego otros seis, todos blancos, pequeños, peludos y simpáticos. Pero la cosa no terminaba ahí, pues los negros -hasta ese momento eran siete en total-, dieron tres saltos, sincronizadamente, hasta instalarse definitivamente en los pies, es decir, en las botas de un grupo de carabineros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya para entonces todo el mundo andaba con su conejito a cuestas: señoras, viejitos, estudiantes, ejecutivos, amas de casa, obreros, monjitas, secretarias, niños, abuelos, taxistas, y vendedores ambulantes; todos nos abandonábamos a la invasión repentina de traseros peludos y los acariciábamos e intercambiábamos sin ningún tipo de inhibición. Quizás por eso nos quedamos mudos observando la extraña escena de los siete conejitos negros: por un lado ellos, con sus patas largas y acolchonadas, y del otro los carabineros, con sus ceños fruncidos y las manos temblorosas apoyadas en sus armas de reglamento.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;De repente la avenida quedó completamente paralizada, solamente se veía el movimiento suave de miles de manos acariciando las orejas puntiagudas de los conejos, una especie de coreografía improvisada en donde miles de rostros se convertían en testigos de cómo una legión de conejos doblegaba con sus rabitos acolchonados a las Fuerzas del Orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se miraron a los ojos, conejos y carabineros: los primeros estiraron las patas traseras mientras los segundos estiraron los dedos, acorralados en la indecisión de no saber si debían llamar refuerzos para controlar el caos desatado por ese ejército de animales pequeños, o si simplemente debían abandonarse a la ternura, como el resto de los que pasábamos por ahí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente se agolpaba para no perder detalle de ese duelo inverosímil, y toda la Alameda, toda, se llenó de manos sudorosas, bocas abiertas y ojos brillantes. &lt;br /&gt;Todos fuimos testigos de cómo los carabineros, por primera vez en muchísimos años, se sintieron completamente indefensos frente a las patitas peludas y las sonrisas de tanta gente. Los pobres se iban poniendo cada vez más torpes, presos en su propia desesperación de no poder disimular que entre tanta tiesura se les podía salir algo parecido a una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy segura de que a todos, incluidos los pobres e indefensos carabineros, ese día nos cambió la cara para siempre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, cuando paso por la Alameda, la gente que corre a sus trabajos, como yo, me ve a los ojos sin miedo, y aunque no crucemos palabra, sé que las arrugas que tienen al borde de la boca nacieron ese día en que una legión de patitas peludas nos devolvió la sonrisa que esa avenida nos venía arrebatando desde hace muchos, muchísimos años.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-1208441045576227351?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/1208441045576227351/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=1208441045576227351' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1208441045576227351'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1208441045576227351'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/03/increble-pensar-que-ah-en-plena-alameda.html' title='De carabineros y ternuras'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-1255488099151429324</id><published>2008-03-23T19:24:00.000-07:00</published><updated>2008-03-25T18:51:27.041-07:00</updated><title type='text'>San te hago</title><content type='html'>Hay ciudades que se quedan pegadas en la retina; hay otras, como ésta, que rapidito y sin que uno se dé cuenta van metiéndose en los pulmones, donde se quedan pegadas, irremediablemente, como una costra de humo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son ciudades en donde tarde o temprano la gente termina estornudando avenidas y polvo, o tosiendo esquinas, semáforos, y sobros de dictadura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo a veces, muy de vez en cuando, sucede que entre la lluvia de maletines negros que arrugan la esperanza, se topa uno con señoras valientes que siguen sonriendo -normalmente venden sopaipillas calientes a la salida del metro-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellas, a pesar de todo, no han perdido esa vieja costumbre de mirar a los ojos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-1255488099151429324?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/1255488099151429324/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=1255488099151429324' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1255488099151429324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1255488099151429324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/03/hay-ciudades-que-se-quedan-pegadas-en.html' title='San te hago'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-564082680780762053</id><published>2008-03-16T10:38:00.000-07:00</published><updated>2008-03-21T10:27:07.198-07:00</updated><title type='text'>Variaciones sobre un mismo Héctor</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_Loz2nUUWffE/R-Pv0V53oQI/AAAAAAAAADc/bxUApXOSOgY/s1600-h/IMG_0374.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_Loz2nUUWffE/R-Pv0V53oQI/AAAAAAAAADc/bxUApXOSOgY/s200/IMG_0374.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5180247678918304002" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cómo explicar que los ojos con los que yo veía a Héctor no eran ni por una pequeña desviación astigmática los mismos ojos con los que lo veía la añeja y respetable población esquelense. Para mí era el gaucho que rescató a la yeguita del riachuelo y me enseñó a montarla con indicaciones escuetas y firmes: tirón hacia la derecha si querés ir a la derecha, tirón a la izquierda si querés ir a la izquierda, patadita fuerte en la panza si querés que camine, jalón firme a las cuerdas si querés que frene, y así por el estilo. Héctor, por razones que explicaré más adelante, se convirtió en un personaje esencial dentro de mi pequeña mitología personal; sin embargo, en la mitología esquelense era esencial por razones diametralmente opuestas, las cuales vine a conocer posteriormente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde mi primera persona de singular, Héctor era el personaje designado por el  Gran Orden Cósmico para darme la vuelta más inolvidable de todas las vueltas que he dado en mi vida. Era el artífice, sin saberlo, de un encuentro entre yo la de 29 y yo la de cinco; yo la de ahora y yo la que se tiraba de panza debajo de la mesa de dibujo de sus papás a hacer caballos azules, felices y desproporcionados, caballos que siempre eran montados por chiquitas de cachetes rosados y piernas muy rellenitas. &lt;br /&gt;El tema es que mientras él, montado en su caballo, nos hablaba de la sequía y  las rogativas mapuches para pedir lluvia, ganándose su “guita” honradamente, me hacía regresar, sin saberlo, a mi casa en la Urbanización El Cedral, en Cedros de Montes de Oca; me hacía volver a mis pantaloncitos cortos de paño amarillo con lacitos blancos en los costados, lacitos que cuando se jalaban, fruncían la tela y le dejaban a uno las piernas apretaditas como embutidos Cinta Azul. &lt;br /&gt;Él ahí, enfrascado en sus explicaciones y sus anécdotas, sin saber que estaba ayudándome a cerrar el círculo de un sueño viejo como las cordilleras, en el sur de una chacra patagónica de cuyo nombre siempre voy a acordarme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que mientras Héctor nos hablaba de caballos y problemas de pasto, yo sonreía, mareadititica de la felicidad, pues estar encaramada en el lomo de mi yeguita-lágrima, era como reencontrarme con mis pantaloncitos de embutido y cumplir el deseo de estar montada en mi propio Rocinante Azul. Y claro, si a la consumación de un deseo infantil tan viejo como ése le agregamos una pampa inmensa, montañas secas, vaquitas pastando tranquilamente debajo de los árboles, la cosa se iba poniendo todavía más y más idílica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Héctor seguía ahí, con su bigote tan negro como sus botas, su camisa blanca impecable y su esposa bien callada y guardada en la casa. Con su sentido del humor sarcástico y bien plantado, ensillando el caballo, salvando a la yegua de congelarse en el riachuelo, mientras yo lo miraba atenta, con mis cinco años saliéndose por todos lados y sin poder disimularlo: con tembladera, ganas de saltar y correr, y con las manos metidas en las bolsas del pantalón, para que no se me salieran las mariposas que me cosquilleaban en los dedos. El cuadro era ése más o menos: una cosa absolutamente idílica, romantiquísima, como suele suceder cuando uno ve a la gente con la inocencia renovada de un viaje al sur de cualquier parte. Pero como la vida está llena de volteretas extrañas, resulta que Héctor, mi héroe recién nacido en la pampa argentina, resultó ser un personaje harto conocido en las páginas de sucesos esquelenses o, para decirlo con menos eufemismos, un reconocido exconvicto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según lo que vine a saber días después de la cabalgata, mi gaucho patagónico era amante de una mujer que, como suele suceder en estos casos, estaba casada con un hombre extremadamente celoso. Cuenta la historia que luego de dejar a su callada esposa bien guardadita en su casa, cuidando a Tito, el hijo de ambos, ensilló su caballo y se fue a visitar a su amada Dulcinea en una noche de invierno esquelense, invierno que aunque no tuve la oportunidad de experimentar, debe ser bastante digno del muñeco de nieve de cemento que hay en la entrada de Esquel, ése que dice “Bienvenidos” y que está tieso y congelado durante todo el año.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El asunto es que esa noche de invierno, nuestro Héctor, ágil y travieso, se fue a retozar con su amada, aprovechando que el marido celoso, cuyo nombre no fue revelado por las fuentes, estaba en Trevelin, poblado vecino, y no volvería sino hasta dos días después. Vale indicar que el regreso de su rival se complicaba aún más por las inclementes condiciones del tiempo, que según el desprestigiado informe meteorológico del veintiúnico noticiero del canal local, empeorarían con el paso de las horas. &lt;br /&gt;Así que Héctor y su amada, felices porque el clima jugaba a su favor, se dedicaron muy aplicadamente a las artes amatorias patagónicas, mientras al esposo engañado le iban creciendo unos cuernos de venado dignos de portada en la National Geographic. Las horas fueron pasando, pero quiso el Destino que la tormenta mermara repentinamente y que el cuernudo esposo volviera pasada la medianoche, antes de lo previsto. Y entonces ahí se dio el altercado que, según las malas lenguas, llevó a Héctor, el de inmaculada camisa y bigotes negros, a convertirse en el primer asesino de la historia esquelense. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dice que el marido, al encontrar a su mujer en los brazos del gaucho, se le tiró encima y empezó a golpearlo con los puños, pero al ver que sus puñetazos no causaban el efecto deseado, tomó un arma blanca que intentó hundir, sin éxito, en el agitado pecho de su oponente.&lt;br /&gt;Héctor y Dulcinea, en pelotas, trataron de aplacar la ira del caballero, pero lejos de hacerlo la encendieron cada vez más, así que luego de puñetazos, forcejeos, empujones, gritos, insultos y mordiscos, el gaucho tomó en sus manos el hacha que había quedado cerca de la puerta y le dio un golpe seco y preciso al cráneo del marido, quien a partir de ese momento y a falta de signos vitales, pasó a ser el difunto esposo de su amada Dulcinea. Se dice que entre los dos tomaron el cadáver, lo envolvieron en unas cobijas de lana de oveja y lo enterraron en el fondo del patio, bajo la nieve. Es preciso aclarar, sin embargo, que este dato es algo que la gendarmería esquelense y los peritos nunca pudieron esclarecer totalmente. El cuerpo del difunto nunca fue hallado, y Dulcinea, por supuesto, siempre guardó silencio.&lt;br /&gt;El gaucho, de todas formas, fue objeto de un proceso largo y penoso, al cabo del cual fue condenado a seis años de cárcel. Sobra decir que durante varios meses fue la comidilla de los 40.000 habitantes de la ciudad, y que su cara fue la primera plana de los dos medios escritos existentes. De ese modo se cumplía, al pie de la letra, aquello de que en pueblo chico, el infierno siempre es grande… &lt;br /&gt;Pero bueno, como no hay escándalo que dure cien años, con el primer robo a mano armada en La Anónima, el veintiúnico supermercado local, el tema del asesinato pasó a mejor vida. Esto, sumado al buen comportamiento del gaucho, hizo que pudiera salir de la cárcel dos años antes de lo establecido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y regresó Héctor a la chacra tal y como se había ido, con su camisa blanca y sus bigotes negros muy bien recortados, como si nada. Allí lo esperaba su siempre callada esposa, quien muy devotamente se quedó guardadita en la casa, olvidó lo sucedido y le dio, como siempre, la más tierna de las bienvenidas. La vida siguió su curso, en el mejor de los Esqueles posibles, hasta que un día llegué yo, con mis cinco años a cuestas, a conocer la otra cara de ese mismo Héctor, a quien definitivamente recordaré como el gaucho más simpático de toda la provincia del Chubut, artífice involuntario del encuentro más tierno conmigo misma y mis cinco años.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-564082680780762053?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/564082680780762053/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=564082680780762053' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/564082680780762053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/564082680780762053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/03/variaciones-sobre-un-mismo-hctor_16.html' title='Variaciones sobre un mismo Héctor'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_Loz2nUUWffE/R-Pv0V53oQI/AAAAAAAAADc/bxUApXOSOgY/s72-c/IMG_0374.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-5424058507654183721</id><published>2008-03-09T09:30:00.000-07:00</published><updated>2008-03-21T10:23:59.084-07:00</updated><title type='text'>La que voy siendo</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_Loz2nUUWffE/R-PvH153oPI/AAAAAAAAADU/AZ8yBY-fLV4/s1600-h/IMG_0379.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_Loz2nUUWffE/R-PvH153oPI/AAAAAAAAADU/AZ8yBY-fLV4/s200/IMG_0379.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5180246914414125298" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Vuelvo al sur, como se vuelve siempre al amor…”&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablarles en el idioma de sus patas y ver cómo las manchitas que les dibujaba en el lomo iban saltando afuera de sus pieles hasta quedar pegadas en las montañas, convertidas en algo parecido a las flores. Así pasaban los días; mis caballos azules yendo y viniendo por todos los rincones, impacientes y traviesos, relinchando de la sala a la cocina, del patio a la cochera, corriendo desbocados en las páginas del cuaderno que era el sur de este febrero. Latitud que empezaba a los cinco años, tirada en el suelo, con los ojos llenos de viento y noviembre, y un olor muy dulce saliendo del horno, subiendo por la sala en bocanadas lentas, como una nube blanca. Abrazada yo a sus patas, enroscada en el cuaderno de dibujo que era el principio de este viaje al sur del sur. De un lado las fachadas, los esteros, las casas; y del otro, los vientres-salchicha de mis caballos, vientres alargados como sueños, desproporcionados como besos. Era un tiempo de laderas, nubes y saltamontes. Un tiempo de luciérnagas cantando debajo de la mesa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerrar mis ojos de entonces y sentir la Patagonia abierta bajo el sol, balanceándose conmigo sobre el lomo de una yegua rescatada de lo más hondo de una lágrima. Verme agarrada a la montura, feliz como una ola sin destino, acurrucándome despacito debajo de la mesa, una vez más, alargando el cuerpo para abrazar esta tierra seca de maitenes barrigones, siempre verdes, en este viaje que empezó en las patas traviesas de mis caballos azules y sus manchas de colores, en su lenguaje de idas y regresos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saber que a miles de kilómetros de aquellos días, la yeguita-lágrima vino a prestarme su lomo para que volviera a ser la que fui, la que voy siendo en el sur más profundo de mi propio corazón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-5424058507654183721?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/5424058507654183721/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=5424058507654183721' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/5424058507654183721'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/5424058507654183721'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/03/la-que-voy-siendo.html' title='La que voy siendo'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_Loz2nUUWffE/R-PvH153oPI/AAAAAAAAADU/AZ8yBY-fLV4/s72-c/IMG_0379.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-3421319959448262859</id><published>2008-02-04T08:39:00.000-08:00</published><updated>2008-03-28T17:53:23.526-07:00</updated><title type='text'>La lengua muerta de Auneteque</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_Loz2nUUWffE/R-2S6l53oUI/AAAAAAAAAEI/JiZNhJbcJsc/s1600-h/IMG_0608.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_Loz2nUUWffE/R-2S6l53oUI/AAAAAAAAAEI/JiZNhJbcJsc/s200/IMG_0608.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5182960281478209858" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La lengua zoque murió el 3 de mayo de 1986, día en que Isolina Napeteque arrugó por última vez el papelito de arroz que tenía por frente y cerró el puño para recoger el maíz que había quedado regado en la mesa de la cocina. Dijo me voy no más; estoy cansada. Y se fue. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces todos murieron, incluido yo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos morimos con ella en esa cama, en un tumulto apretado de silencio. La frente de Isolina, amarilla como el maíz que había dejado sobre la mesa, brilló por última vez en mis ojos, a veinte años de distancia, y rebotó en el reflejo azul de la ventana abierta hacia la Cordillera. Ella decía que la muerte se iba cocinando lentamente adentro de la gente, como el pan amasado en horno de leña. Así, justamente, se había venido engordando la muerte en su boca, inflándose como la levadura y llenándose de agua hasta que ya no pudo más y el 3 de mayo se cocinó toda, todita por completo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa muerte, la de Isolina, había empezado tiempo atrás, cuando se enojó con mi abuelo, Recaredo Anutepe, y dejaron de hablarse por los siglos de los siglos. El motivo del pleito fueron las faldas. A él le gustaron demasiado unas que vivían al otro lado del río. Decidió que quería ésas y no las faldas negras y gastadas de mi abuela. A ella no le gustó que la cambiaran así, sobre todo después de haberle parido quince hijos, haberle enterrado tres, y para colmo de males, haberle reconocido y criado a otro tanto que mi abuelo había hecho con otras dos mujeres. &lt;br /&gt;Pero cuando Isolina decía no, se volvía dura como las piedras de la Cordillera: se secaba por completo en el verano y se llenaba de nieve en el invierno. Y cuando eso pasaba ya no había nada que hacer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recaredo, con esas faldas, la convirtió en piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El zoque, la lengua más antigua de Auneteque, empezó a morir el día que él, su penúltimo hablante nativo, agarró sus cosas y cruzó hacia el otro lado en busca de esas faldas. Sin tener clara conciencia de lo que hacía, atravesó el río y se hundió en las enaguas de la muchacha de al lado; mientras tanto mi abuela, sin fuerzas y sin ganas, decidió dejar de hablar el zoque, pues como pasa con todas las lenguas maternas, hablarla la llevaba inevitablemente a su origen, al inicio del principio de su vida, en donde justamente estaba siempre mi abuelo, con quien se había casado cuando tenía doce y ni siquiera le había venido su primera regla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El zoque la llevaba directamente al camino seco de su pueblo, al río y los peces azules, al horno de leña, y a los partos de sus quince hijos en las faldas de la Cordillera. Ese día en que mi abuelo cruzó el río, ella decidió cruzar el otro, y hundirse de lleno en el olvido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó a hablar español todo el día, en señal de venganza y de dolor. El zoque era su forma querer, y dejar de hablarlo fue la forma más genuina de olvidar, de olvidarlo y de olvidarse. Qué mejor manera de matar a alguien que dejar de hablarle con el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enterraron al zoque entre los dos, cada uno a la orilla del otro, cada quien en la ausencia del otro, y desde ese momento, al resto de nosotros, hijos, nietos, sobrinos, nueras y yernos, empezaron a hablarnos solamente en español. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El zoque murió dividido por los cauces del río, por la debilidad incorregible de mi abuelo por las faldas y el orgullo herido de mi abuela y sus enaguas negras. Yo me hice lo que soy por ese río, por la muerte que ocurrió ese 3 de mayo y que sigue ocurriendo cada vez que no sé decir mis tristezas en el idioma de mis abuelos, en la lengua muerta de Auneteque.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-3421319959448262859?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/3421319959448262859/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=3421319959448262859' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/3421319959448262859'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/3421319959448262859'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/02/la-lengua-muerta-de-auneteque.html' title='La lengua muerta de Auneteque'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_Loz2nUUWffE/R-2S6l53oUI/AAAAAAAAAEI/JiZNhJbcJsc/s72-c/IMG_0608.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-3308252127328003419</id><published>2008-01-02T22:58:00.000-08:00</published><updated>2008-03-28T17:17:48.338-07:00</updated><title type='text'>dos de enero con vino</title><content type='html'>Y cómo habrá pasado Osama el año nuevo?&lt;br /&gt;con nostalgia? &lt;br /&gt;con propósitos nuevos, de paquete?&lt;br /&gt;con amigos y familia?, &lt;br /&gt;con garantías de electrodomésticos? &lt;br /&gt;con esperanza y botellas de vino añejo?&lt;br /&gt;cómo le habrá llegado el fin de año &lt;br /&gt;a la araña de al lado de su cama?&lt;br /&gt;a la grieta oscura &lt;br /&gt;que se le abre en la boca cada vez que ríe &lt;br /&gt;cada vez que el verano se le viene a acomodar entre las piernas&lt;br /&gt;con esa mano arrugada que da besos, &lt;br /&gt;que teje arena en la piel de su mujer, &lt;br /&gt;de sus mujeres&lt;br /&gt;cómo se habrá aplicado las gotas para los ojos, Osama, &lt;br /&gt;luego de una resaca amarga de torres con cerveza, &lt;br /&gt;de viento con espuma?&lt;br /&gt;cómo habrá sobrevivido a la nostalgia este treintayunodediciembre?&lt;br /&gt;cómo los muros se le habrán hecho polvo a las doce medianoche, &lt;br /&gt;como a todos, como a nadie&lt;br /&gt;porque regresar a donde uno&lt;br /&gt;en el espejo &lt;br /&gt;es siempre parecido, es casi lo mismo. &lt;br /&gt;Regresar al desierto del primero de enero, en cualquier parte, &lt;br /&gt;es igual que despertarse con resaca y ventana,&lt;br /&gt;nada y todo al mismo tiempo&lt;br /&gt;para Osama o para mí&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-3308252127328003419?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/3308252127328003419/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=3308252127328003419' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/3308252127328003419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/3308252127328003419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2008/01/dos-de-enero-con-vino.html' title='dos de enero con vino'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-836055929424095016</id><published>2007-12-08T21:01:00.001-08:00</published><updated>2007-12-12T19:42:15.631-08:00</updated><title type='text'>Mientras noviembre quebrándose en las esquinas</title><content type='html'>Dos meses más y hubiéramos terminado sacándonos los ojos con la más absoluta devoción, ahogados en estertores piadosos, como mis tías cuando rezaban los misterios gozosos y los no tan gozosos, y la tarde las iba crucificando lentamente en sus mecedoras. A ellas, esclavas de sus rosarios, yo las observaba desde abajo del sillón, muerto de curiosidad y de asombro... Quién iba a decir que a la vuelta de los años, mi mujer y yo íbamos a terminar como ellas, secos y con cara de nada; expertos en descuartizarnos con monosílabos vacíos. Juntos llegamos a ser la metáfora más perfecta de un Cupido convertido en Satanás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mismo año que logramos deshacernos el uno del otro, hace diez años, perdí mi trabajo. La maldición del hombre libre cayó sobre mi cabeza con la precisión de una cuita luminosa y premonitoria, como todas las cuitas. Después fueron deudas, mudanzas, más deudas y más mudanzas, hasta que un buen día, a inicios de la primavera, en una tarde llena de polen y pajaritos, llegué a este camping que me recibió con los brazos abiertos. “Bienvenido a mar adentro”, me dijeron el polen y los pajaritos, y el camping me succionó, y ya nunca más volví a salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces vivo hundido en este mar adentro que no quiere moverse para ningún lado. No sé si el que encalló fui yo, o si el tiempo encalló en mí, pero desde entonces vivo sumergido en uno de esos universos posibles que a mi jefe y al jefe de mi jefe y al jefe de su jefe del jefe de los jefes ni se les ocurre pensar que existe, pues para ellos la calle es una línea recta que siempre va hacia alguna parte. Para ellos el invierno puede regularse a pura calefacción. Concreto. Tangible. Indoloro.&lt;br /&gt;Para mí la calle de enfrente es un mar negro que no termina ni empieza, una herida que se abre y duele, que se cierra y duele, interminablemente. Lo más raro es que yo, al igual que cualquier ciudadano, al igual que mi ex mujer y mis tías:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Pago mis impuestos a tiempo.&lt;br /&gt;2. Salgo a trabajar todos los días.&lt;br /&gt;3. Quiero, con toda mi alma y por respeto a los ecosistemas y las cadenas alimenticias, matar a mi jefe para que él, a su vez, mate al suyo y así sucesivamente hasta llegar a las más altas, inaprensibles y difusas jerarquías.&lt;br /&gt;4. Saludo a los vecinos y clasifico mi basura.&lt;br /&gt;5. Alimento palomas en el parque.&lt;br /&gt;6. Ayudo a los viejitos a cruzar la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En síntesis, un hombre normal; con presión alta, problemas moderados de colesterol y 0.25 de astigmatismo en cada uno. Nada del otro mundo. Lo único es que mi salario, después de impuestos, no me da para salirme de este barco encallado en la carretera A6. Y entonces floto y floto con mis valijas siempre listas para zarpar, viendo cómo los días pasan corriendo al otro lado de la carretera, lejanos y ruidosos, mientras mis ácaros y yo seguimos abrazados a una boya que se contonea rítmicamente con el viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pedacitos de noviembre quedan desparramados a lo largo y ancho de la carretera, mientras la gente les pasa por encima como si nada. Yo al invierno le rezo, hasta le enciendo candelitas de vez en cuando. No es raro que después de mis repetidos y siempre fallidos intentos por hacerme ateo, haya terminado reconciliándome y aceptando la devoción de las distinguidas momias que tenía por tías, esas mujeres crucificadas que vivían esperando el domingo, igual que yo ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al invierno le rezo rosarios de ternura o de improperios, dependiendo de la temperatura; le rezo para que no me ahorque de frío y no me traiga esa picazón extraña que me entra de vez en cuando en la oscuridad, ésa que no es alergia ni tampoco resfrío, que me hace cerrar los ojos y apretar las manos para retroceder la calle, los pajaritos y el polen, retroceder la cuita, escalar los días, regresar las tardes, devolver las noches, sacudir las horas, volver a la boca de mi mujer y amarrarme un segundo a su saliva antes de los monosílabos, y absolutamente borracho en esos labios de una primavera que no fue de nuevo nunca más, sentarme en la banca amarilla donde le pedí que fuéramos felices para siempre, para que ella, viéndome a los ojos, diga sí otra vez, con la mirada llena de vida en esa muerte que volveremos a regalarnos sin saber, jurándonos lo que hay que jurarse para que este invierno que empezó hace diez termine ya, de una vez por todas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-836055929424095016?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/836055929424095016/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=836055929424095016' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/836055929424095016'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/836055929424095016'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2007/12/mientras-noviembre-quebrndose-en-las.html' title='Mientras noviembre quebrándose en las esquinas'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-4962243684621293388</id><published>2007-11-15T20:31:00.000-08:00</published><updated>2007-11-15T20:52:05.943-08:00</updated><title type='text'>Cortesía de Céline</title><content type='html'>"C'était comme une plaie triste la rue qui n'en finissait plus, avec nous au fond, nous autres, d'un bord  a l'autre, d'une peine a l'autre, vers le bout qu'on ne voit jamais, le bout de toutes les rues du monde"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;L. F. Céline. Voyage au bout de la nuit&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las disculpas del caso para papillo Céline, porque no encuentro las tildes para las "a"...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-4962243684621293388?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/4962243684621293388/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=4962243684621293388' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/4962243684621293388'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/4962243684621293388'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2007/11/cortesa-de-celine.html' title='Cortesía de Céline'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-1144160148215766256</id><published>2007-11-04T18:32:00.000-08:00</published><updated>2007-11-04T19:01:10.421-08:00</updated><title type='text'>Marsella</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me daba por pensar que íbamos cortando la piel de la oscuridad, escarbando con furia y paciencia hasta meternos en las arterias de Marsella. Ya instalado en el anaranjado chillón de los asientos, echando raíces en ese inicio que era siempre el final de lo mismo, me dedicaba a los viajantes. En apariencia eran todos iguales, usuarios que entraban y salían de los vagones con Marseille Plus hecho un puño entre las manos, y la frente todavía más arrugada que las hojas del periódico; pero al verlos más de cerca, solamente un poco, las diferencias empezaban a quemarme como burbujas de agua caliente. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El metro era implacable pero justo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hundido en mi asiento, en esa boca metálica que iba tragándose a Marsella y lanzando pedazos de gente sola en las esquinas, me abandonaba a lo más adentro del cansancio, a la voz escamosa del tipo que lloraba con la mano derecha levantada, una mano arrugada en el mar de abrigos negros que miraban fijamente hacia cualquier parte menos a los círculos que sus dedos retorcidos recortaban en el aire.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A su lado, la mujer de abrigo rojo era una grieta en el tiempo gris de ese vagón, un comienzo de esperanza en esa caja de tiempo que iba perforando la oscuridad como una bala o un recuerdo. Me miraba directo los ojos, cosa extrañísima en tales circunstancias, contenta de haber encontrado un sitio en donde poner a descansar sus pensamientos: le servía de mesa o de silla, anaranjado como el asiento en donde estaba sentado.&lt;br /&gt;Se bajó en Saint- Charles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;De golpe los dedos del tipo empezaron a encogerse en la estela roja que su abrigo iba dejando al otro lado de la ventana. Y la tristeza de sus manos fue haciéndose enorme, como una herida abierta por el luto repentino del abrigo que iba perdiéndose poco a poco en el andén. Un pájaro, decía, un pájaro, mientras cerraba el puño y empezaba a llorar más fuerte, más claro. Y la gente, a miles de centímetros de distancia, seguía con la frente arrugada, esperando llegar a alguna parte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Llegó mi turno, y como a todos, el metro terminó por lanzarme a la superficie blanca de la tarde. Eran las seis y media, y todavía quedaban unas cuantas gaviotas flotando sobre las luces que allá, en el puerto, empezaban a encenderse. Prendí un cigarro y empecé a bajar la Canebière. El mistral seguía empeñado en despedazar las esquinas con sus ráfagas punzantes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando entré al café y saqué mis puños del abrigo, en una mezcla inexplicable de tristeza y pájaros, descubrí, con una tranquilidad inesperada, que mis dedos se habían arrugado de golpe, que eran negros y empezaban a recortar círculos en el aire. Y entonces empecé a llorar cada vez más fuerte, cada vez más claro. Marsella me había dado la bienvenida.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-1144160148215766256?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/1144160148215766256/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=1144160148215766256' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1144160148215766256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1144160148215766256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2007/11/rseau-de-transport-marseille.html' title='Marsella'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-3125817472407930859</id><published>2007-10-28T00:09:00.000-07:00</published><updated>2007-10-29T19:16:10.586-07:00</updated><title type='text'>El ombligo del patio</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En el kinder había dos clases de chiquitas: las que se adueñaban de la casita, generalmente eran cuatro o cinco, y las que merodeaban la casita a una distancia prudencial, normalmente más de diez. La lógica de las primeras era simple: impedir la entrada a las segundas, y la de éstas, buscar mecanismos para resistir a las primeras. Lucha de clases en estado embrionario.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tomando como referente el ombligo imaginario de ese patio –la casita-, mi mundo de 1984 se dividía nítidamente en dos clases de mujeres: las de adentro y las de afuera. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Yo era de las que vivía en la periferia, cosa que, debo admitir, lejos de mejorar ha ido empeorando con el paso de los años. Yo era de las que conjugaba los verbos en casita: la soñaba, la dibujaba, la tocaba desde lejos, la deseaba, la merodeaba, la peleaba, la lloraba, la mordía, la hablaba, la reclamaba. Tengo la teoría de que ahí se me incubaron la escritura y la nostalgia.&lt;br /&gt;Para las chiquitas de adentro, la casita simplemente &lt;em&gt;era&lt;/em&gt;. Punto.&lt;br /&gt;Para las de afuera, como yo, era un&lt;em&gt; podría ser&lt;/em&gt;, un &lt;em&gt;me gustaría&lt;/em&gt;. Cicatriz primordial. Diferencia ontológica de base.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pienso que ahí, en ese patio que olía a ciprés y a cafetales, a más de una se le despertó el gusanillo de la revolución. También me doy cuenta que para muchas de mis amigas la vida no ha sido más que la reescritura de ese patio lleno de viento, la lucha incansable por conquistar esa casita de tablas pintadas y reivindicar a la chiquita que siguen siendo a pesar de mayoría de edad y ese tipo de cosas.&lt;br /&gt;Aunque a los cinco años era difícil entenderlo, lo cierto es que haber estado en la periferia, en el resto del mundo que no era ombligo, nos hizo liberarnos de esclavitudes desvencijadas. Nosotras, a diferencia de ellas, cazábamos mariquitas, construíamos ciudades con tucos de colores, nos colgábamos de cabeza en los pasamanos, hacíamos tortitas de barro y perseguíamos sapos luego del aguacero. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Libertad de la buena.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero siempre, debo confesarlo, a pesar de las rayuelas y las rodillas cholladas, quedaban pedacitos de nostalgia en las bolsas de la gabacha, esa sucia tristeza de tablones verdes flotando en los ojos, esas ganas de ver el patio desde adentro de la casita, y habitarla aunque fuera sólo durante un recreo, en un acto de suprema libertad. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En el fondo la cosa era saber qué se sentía estar adentro del ombligo que dividía al mundo en 1984.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Toda la vida me he preguntado qué sentían las chiquitas de adentro, si estar ahí las hacía tan felices como creíamos nosotras, las de afuera; si el placer era estar en la casita o impedirnos el paso a las demás. También me pregunto qué estaría escribiendo ahora si hubiera sido como ellas. ¿Tendría acaso una nostalgia de mariquitas y tortitas de barro, un eco de agua llovida entre las manos? A lo mejor me perseguiría la tristeza de no tener cicatrices en las rodillas y la sensación irreparable de que me quieren robar la casita, o tal vez el pavor de no tener amenazas suficientes para sentirme dueña de algo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Con suerte y mi hija, cuando esté más grande, me saque de dudas. Ella, por cosas de la vida, es de las de adentro. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-3125817472407930859?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/3125817472407930859/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=3125817472407930859' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/3125817472407930859'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/3125817472407930859'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2007/10/el-ombligo-del-patio.html' title='El ombligo del patio'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-4765858799464925140</id><published>2007-10-19T21:53:00.000-07:00</published><updated>2007-10-19T21:54:26.344-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>octubre no para de llorar&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-4765858799464925140?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/4765858799464925140/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=4765858799464925140' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/4765858799464925140'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/4765858799464925140'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2007/10/octubre-no-para-de-llorar.html' title=''/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-2284797579959905113</id><published>2007-10-13T20:11:00.000-07:00</published><updated>2007-10-19T22:15:38.102-07:00</updated><title type='text'>Recordatorio de octubre</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Durante ese año me robaron mi salario no sé cuántas veces. Así que empecé a sentirme como la heroína de una novela Televisa, con cara de Lucerito en su mejores años, medio Sísifo en todo caso, porque me pasaba toda la semana subiendo la cuesta de las transcripciones, descifrando le lengua franca de los gerentes del Banco hasta que llegaba el jueves, me depositaban el salario, e ipso facto llegaba el mopri y me chuliaba. De pronto estaba metida en una novelucha policial y cada uno de mis colegas era un ladrón en potencia.&lt;br /&gt;Para consolarme, panza arriba en la cama, me decía que se trataba de un guiño que me hacía la vida, un pellizco en la nalga de la rutina, en fin, algo que me sacaba de la asfixiante sincronía de los días en el sétimo piso del Banco Popular.&lt;br /&gt;Empecé a consultar toda esa sabiduría popular a la que uno recurre cuando todo lo demás está desahuciado. Me hacía unas terapias intensivas de padre y señor nuestro, y cada jueves, a las dieciocho horas con treinta y tantos minutos, le encendía una vela a la Negrita, y me decía "hoy no, mamita, hoy no, la ratica de dos patas no va a sucumbir en la tentación", digo, porque ya era mucho, y la vida no puede ser así, tan cruel con la gente que se gana la vida con el sudor de sus dedos y el sacrificio de sentir cómo se le va reventando el túnel carpal poquito a poco. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ese día, con el bus tambaleándose al final de la tarde, sorteando los huecos a la par de la muchacha que mascaba chicle con tanta energía como si el mundo fuera a acabarse en la próxima esquina, aturdida con La Hora de Los Novios y la voz melosa de la locutora y su Tauro saluda a Géminis, que lo ama mucho, y Osita saluda a Osito, que lo espera hoy en la noche, me deshacía en la desesperación de no saber, en la intangible identidad del ladroncillo de mierda que ya para entonces atentaba fuertemente contra mi salud financiera y mental, o lo poco que quedaba de ellas; ahí, terriblemente sola y abrazada a mi bulto, como todas las tardes en el bus de Cedros, con cara de Osita ajustició a Osito, de Sagitario enfurecido mató a Acuario indefenso, me percataba de que era digna para estar mañana en la primera plana de la Extra, o peor aún, de la Teja. Me dejaba ir en picada mientras el chofer, ahogado en cadenas y repleto de anillos, luego de escanear las partes más carnosas de mi cuerpo, abría la puerta y de muy mala gana me lanzaba a la noche, con esa forma tan dulce que tienen ellos para expulsar seres humanos al aguacero torrencial, a lo más crudo de octubre luego del referéndum, y una vez ahí no quedaba más que llorar y llorar por las cosas que pasan cuando la gente dice Sí. No quedaba nada más que ganas de llorar y seguir diciendo No.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ya en la casa, abrazada a las cobijas, sucedía la avalancha de siempre, el laberinto existencial de no saber quién se empeñaba en hacerme la más ojerosa y malpensada de todas las transcriptoras del sétimo piso. Pero nada, los días siguieron su curso, y yo, la de ágiles dedos, la de oídos cansados, ponía todos sus sentidos en el tecleo de sus actas y cuando podía, de sus actos, resignada a ser cliente frecuente de la plataforma de servicios, en donde terminé haciéndome íntima de los muchachos que muy amablemente rehacían mi tarjeta cada semana. Sin embargo, cuando estaba a punto de presentar un cuadro paranoico de 7.5 en escala Richter, resulta que la Negrita me concede audiencia y me demuestra que los milagros pasan todos los días, que llegan con la puntualidad de la sección de Sucesos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, como todos los días desde hace tantos años, llego a la oficina y hago plop cuando me acerco a mi escritorio y veo un par de orejas enormes, inconfundibles, y el lunarcito altanero a la orilla de la boca, me froto los ojos y en efecto, es él, el mismísimo premio Nóbel, encorvado en mis gavetas, husmeando como una rata entre papeles. El presidente del Sí, consumido de jupa entre mis cosas, así como se oye, escarbando en mi malhadada billetera de transcriptora. Entonces, en ese cubículo de cuatro metros por seis, veo venir a mi abuelo, a mi abuela, a los hijos que no he tenido, a mis vecinos perseguidos, a la gente que me abrazó sin conocerme en las calles; la veo venir a ella, nítida: la furia de octubre y sus aguaceros. Y con todos ellos a mis espaldas, gritando en silencio, cuando ya las ganas de ahorcarlo son cataratas que empiezan a inundarme las manos, me le tiro encima en un puro terremoto de hijueputazos amargos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, naturalmente, la noticia salió en la primera plana de la Extra, “Transcriptora del Popular trata de ahorcar al Presidente”, pero dos días después, como era de esperarse en este país, ya todos la habían olvidado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La paz siguió su curso inevitable, y él, impune, siguió robándose mi salario cada jueves.&lt;br /&gt;Escribo entonces para los hijos que aún no he tenido, para que recuerden que el Ladrón era él, para que nunca olviden que siempre lo fue.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-2284797579959905113?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/2284797579959905113/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=2284797579959905113' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2284797579959905113'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2284797579959905113'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2007/10/recordatorio-de-octubre.html' title='Recordatorio de octubre'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-4316470383351281141</id><published>2007-09-19T20:49:00.001-07:00</published><updated>2007-09-27T18:33:53.540-07:00</updated><title type='text'>Nos-otros</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;"There is only one thing you can do with a woman -said Clea once.&lt;br /&gt;You can love her, suffer for her, or turn her into literature"&lt;br /&gt;Lawrence Durrell, Justine.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El búnker de nosotros era diferentísimo al de los diccionarios. A decir verdad, todas las palabras son distintas a como vienen en el diccionario. Por eso, consultar ese librote es como dejarse engañar por un predicador; igualito. La explicación tranquiliza un rato, pero cuando la palabra lo vive a uno en la calle nuestra de cada día, aquello que dice el diccionario irremediablemente se despedaza, igual que el sermón cualquier predicador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Búnker: refugio subterráneo contra bombas. Eso es lo que dice la Real Academia; sin embargo, el búnker que yo frecuenté no era precisamente subterráneo. Todo lo contrario.&lt;br /&gt;Era muy terrenal, sin nada de ‘sub’, porque al Chito la idea de colocarle ese prefijo a cualquier aspecto de su vida, sin lugar a dudas le habría ocasionado una reacción alérgica o una gastritis. Entonces, obviando las implicaciones semánticas y sus efectos secundarios, llamar búnker a su apartamento le pareció igual de apropiado que a mí; sobre todo porque ocurrió de repente, sin bautizo y al final de una botella de vino blanco La terra, cuya marca también le hacía honor al carácter terrenísimo de nuestro recién inventado bunkercito.&lt;br /&gt;Pese a tanta terrenidad, en el búnker sucedían cosas extraordinariamente requete. Requete-tostadas, requete-soques, requete-bellísimas o requete-unheimlich, de acuerdo con la circunstancia y con lo que cada uno anduviera sintiendo en determinado momento. Todo era probable. Así como en una pared podía uno encontrarse a jesucristo muy clavadito en su cruz y en la otra al pisuicas con su par de colmillos bien afilados, del mismo modo, se podía saltar de la risa al llanto con la Fitzgerald cantando suavecito al oído, o con Bob y el Toshtado balanceándose entre el humo.&lt;br /&gt;Las certezas en el búnker fueron agonizando una tras otra. Naturalmente, en medio de tantos estertores, el Chito y yo terminábamos muriéndonos de la risa o del espanto al ver bailar a nuestros fantasmas con el resto de una tropa absurdamente heterogénea. Chito, lacanianamente convencido, afirmaba que ésa era nuestra forma de hacer-nos terapia; después se acomodaba los anteojos y se levantaba de su silla porque la chicharra estaba pidiéndole puerta desde hacía rato.&lt;br /&gt;Y de este modo, con bastante ternura, poca pasión y conversaciones que se extendían hasta muy pero muy entrada la madrugada, no sólo terminé levantándole la sotana a la Real Academia, sino también convenciéndome de que estaba aprendiendo a con/jugar y a jugar/con la primera de plural. Quizás por eso, aprender a desconjugar algo que nunca existió fue un proceso duro y tarantuloso; pero eso es algo que viene después de una grieta.&lt;br /&gt;Antes de que esa grieta apareciera, el Chito siempre estaba en algún lugar del búnker, lejitos de mí, enrolando con cuidado, hablando, bailando y metiendo el churuco a cada rato. ¿Y qué sucedía entre un churuco y otro? Yo engullía quién sabe cuántos litros de vino Joan Sardá y trataba de convencerme de que ese búnker también era mío. Sin embargo, así como en la refri del búnker podía faltar cualquier cosa menos el combustible, al nosotros de nosotros le faltaba mucho para llegar a ser una primera de plural.&lt;br /&gt;Mientras duró el espejismo, bailé sola y bailé con él. Bailamos. Y por supuesto, hicimos el amor. Porque al amor, ya se sabe, hay que hacerlo y rehacerlo, inventarlo infinitamente para creer que existe. Y entre tanto humo, tanto vino y tanta conversación, reímos siempre y nos quisimos bunkercianamente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En efecto, el búnker era un refugio; mi refugio de todos los viernes y de muchos sábados, pero la blindada solidez de la definición se reveló ilusoria y resultó ser tan vulnerable como nosotros: el ruido de la calle entraba sin tocar la puerta y el que producíamos nosotros también se salía sin avisar...porque la vida, ya se sabe, está llena de rendijas, y aunque yo anduviera la barriga hasta el tope de vino y una disposición absoluta para hacerme la loca, una de ellas fue haciéndose cada día más grande.&lt;br /&gt;Debo decir que en el búnker no todo era ludus con libido: también había fantasmas enrollados en las botellas y un reloj que nos miraba fijamente desde la pared, inconmovible y tanatológico. La arena de sus agujas siguió derramándose hasta que un día se convirtió en una grieta que empezó a arder en silencio. No hubo entonces más remedio que enfrentar al silencio y resbalar de la mano hasta nuestro final. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ula Ula regresó a mi casa patas arriba en una bolsa plástica, junto a Pellejo; y a los dos no les quedó más opción que revolcarse en el fondo de ese extraño entierro, en esa mudanza lenta y dolorosa que desfigura las noches hasta convertirlas en polvo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese día, por obra y gracia de la tristeza, supe que la única manera de no perderme en el polvo de esa mudanza era llenar la grieta con otros nombres, salirme de ese búnker que yo misma había inventado. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-4316470383351281141?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/4316470383351281141/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=4316470383351281141' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/4316470383351281141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/4316470383351281141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2007/09/nos-otros.html' title='Nos-otros'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-7745588835683648638</id><published>2007-09-03T21:08:00.000-07:00</published><updated>2007-09-03T21:09:25.662-07:00</updated><title type='text'>Eso que le pasa a uno como a los doce</title><content type='html'>1. Es como esos adornos que se ponen en la sala y van llenándose de polvo y de olvido, porque además de ser feos, no sirven para nada, sólo para incomodar. Decir menstruación es igual que ponerse vestido para ir a misa. No hay nada peor en la vida, ni siquiera las clases de matemáticas después del recreo de almuerzo. Para mí lo peor del vestido no era el calor infernal de la iglesia a mediodía, las nubes de incienso pestilente apretándome los pulmones o las voces chillonas de las señoras que se sentaban a cantar en primera fila. Lo peor era mi tía Ofelia –que Diosito la tenga donde mejor le parezca- una viejilla cascarrabias que pasó los últimos cinco años de su vida advirtiéndome que no me subiera a los árboles porque se me podían ver los calzones. Yo le decía que sí y me sentaba muy quietecita a su lado, aunque en el fondo estuviera absolutamente convencida de que no servía de nada andarse cuidando el trasero porque el viento y los chiquitos, inevitablemente, se encargaban de levantarle a uno las enaguas. Las flores de mis calzones, muy a pesar de mi tía, terminaron adornando los jardines que rodeaban la casa cural, y recreándole la vista al padre Eduardo, el viejo más verde que he conocido en toda mi vida; a él y a su séquito de monaguillos-aprendices de viejo verde. Con el paso de los años y de varias reglas, he llegado a una conclusión: no sirve de nada andarse cuidando los calzones y es igualmente inútil decir Menstruación, porque por más pulcra que sea la palabra, la regla es regla, y ya. //2. La Menstruación, diría mi profesor de ciencias. Me da risa escucharlo decir esa palabra porque la eme del principio le sale enfática, casi solemne, pero a medida que avanza hacia el centro, la solemnidad se va apachurrando hasta llegar a la ene final: una ene jorobada e insignificante que termina perdiéndose en la negrura de sus bigotes. Es como si tuviera asco de mancharse con la ene, pobrecito; como si dejara de ser hombre por culpa de esas 12 letras tan llenas de sangre.// 3.Mi hermana mayor es experta en dolores de regla, la pobre sufre migrañas espantosas que la tumban con fiebre durante tres días. A mí lo que me pasa con la regla es que me pongo triste. Me da tristeza la gente, me da tristeza el clima, me da tristeza mi reflejo en el agua, me da tristeza la tristeza. Pero la tristeza no es lo único, me dan ataques de hambre y mi panza se vuelve un barril sin fondo. Como, como, como y podría seguir comiendo durante los cinco días que me dura. Podría comerme cincuenta veces la despensa de mi casa y aún así quedaría con hambre. // 4. La regla me vino a los nueve. Fue horrible. Manché la silla y el uniforme que, para peores, era blanco. Como me vino tan pequeña se me fue bastante rápido, una semana antes de cumplir los treinta y ocho. Juro que fue lo mejor que pudo haberme sucedido. Ahora soy libre. // 5. En la casa éramos tantas mujeres que el día que me vino se vinieron todas al baño a esperar que saliera. Tías, hermanas, abuela, mamá, vecina, primas, empleada y perrita. Me habían dicho muchas cosas: que dolía, que era feo, que había que lavarse muy bien y a cada rato, que tenía que tener cuidado con los hombres porque ya era una Señorita. Yo no entendía por qué, a partir de ese día, tenía que tenerle miedo a los hombres, de hecho, lo más extraño de todo fue que no me dolió ni me pareció feo, sólo me sorprendió que la gente le diera tanta importancia a un poquito de sangre. Del baño me fui directo al espejo, y a pesar de todo lo que me habían dicho, encontré mi cara exactamente igual: los lunares seguían intactos, las pecas tenían el mismo color. Di media vuelta y me fui al patio a jugar. Ese día no me interesaba empezar a ser una Señorita.  //6. A todas mis compañeras ya les había venido, solo Alicia y yo faltábamos. Creo que por eso nos hicimos más amigas. Ella era mucho más alta que yo, pero sumamente delgada. La verdad es que por poquito y nos viene el mismo día. A mí me vino primero, un jueves por la tarde. Después de ponerme la toalla, salí corriendo a su casa para contarle. Creo que se enojó conmigo porque cuando le conté no me dijo nada, solo dio media vuelta y cerró la puerta. Yo me quedé como estúpida en el corredor de su casa, luego me fui. Tres días después, fue ella la que llegó corriendo para contarme que ya le había bajado. Apenas salí me dio un beso, creo que esa fue su forma de disculparse. //7. Lo que más recuerdo es el olor del mar y lo pegajosa que me sentía cuando llegué al baño a orinar. Cuando me quité el vestido de baño, me encontré con una manchota color vino. Supongo que duré mucho en el baño, porque después de cambiarme la ropa y hacerme una toalla de emergencia con un rollito de papel, me senté en la taza y agarré el vestido para ver la mancha. Le pasé los dedos por encima, la sangre estaba seca. Recuerdo que las olas reventaban muy cerca de mis oídos y yo sudaba y sudaba. Cuando volví a la playa me senté en la arena, ya era de noche y la marea había empezado a subir. Me sentía rara. // 8. Marzo es el mes más caliente y yo venía del colegio, sudada desde los pies hasta el último pelo de la cabeza, la clase de educación física era la última. Tiré las cosas en el estudio y me fui soplada a mear. ¡Puta, ya me vino! La verdad es que ya era hora, ya me estaba preocupando, no quería ser la última de la clase...No era tan roja como creía, y la verdad es que viendo la manchita me sentí feliz, diferente. Mami estaba en el cuarto, subí a avisarle. Papi todavía no había llegado. Por más que hago memoria, no recuerdo exactamente lo que me dijo, solo recuerdo que volví al baño con la toalla en la mano, me la puse y bajé a almorzar toda campante, con el bodoque bien acomodado entre las piernas. Era como una regresión a las mantillas. //9.  Un chorrito de sangre diluyéndose en el mosaico blanco de la ducha. Eso es.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-7745588835683648638?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/7745588835683648638/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=7745588835683648638' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/7745588835683648638'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/7745588835683648638'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2007/09/eso-que-le-pasa-uno-como-los-doce.html' title='Eso que le pasa a uno como a los doce'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-467614831673825206</id><published>2007-08-22T20:26:00.000-07:00</published><updated>2007-08-24T21:28:28.053-07:00</updated><title type='text'>Adana y Evo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los amores empiezan en el Paraíso y van degenerando hasta convertirse en infiernos de mayor o menor intensidad, infiernos simpáticos, calientes y gorditos, pero infiernos al fin y al cabo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Adana era ancha desde cualquier ángulo, sobre todo en su forma de pensar. Evo era delgadísimo y lo era aún más al lado de Adana. Callado y un poquito jorobado, pausado en el hablar. Sus ojos eran demasiado brillantes, tan brillantes que Adana, a pesar de sus agudísimos problemas de visión, los veía emerger en la pastosa oscuridad del Paraíso.&lt;br /&gt;Esa noche, por cuestiones del destino y de la levadura, salieron juntos por primera vez; digo juntos, porque no sé cuántas veces había salido cada quien por su lado, con la madrugada mordiendo sus talones y una goma delagranputa incubándose en la parte izquierda del estómago, pero ese día –por obra y gracia de la cerveza- tropezaron cerca del baño, quebraron las jarras, le cayeron encima al mesero y rodaron en el suelo llevándose en banda a más de un parroquiano. Dicen que el escándalo fue tan grande que tuvieron que apagar la música, prender las luces y llamar a Serpiente, el gordo de la entrada, para que pusiera orden en ese desastre que anunciaba la incipiente llegada del amor y, claro está, la expulsión definitiva del Paraíso.&lt;br /&gt;Y así, en la curva final de un domingo, en la curva final del sétimo día, ellos encontraron, sin quererlo, la forma más ruidosa y sublime de salirse del Paraíso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Expulsados como estaban, no les quedó más remedio que rodar las calles en busca de un lugar suficientemente grande para almacenar los lagrimones que botaba Evo por sus ojos. Dice Adana que sus lagrimotas parecían más un jugo de estrellas que un simple llanto de borracho, y ella, enternecida hasta el último recodo de sus ochenta kilos, lo rodeó con sus brazos y lo abrazó como si estuviera condenada a morirse al día siguiente.&lt;br /&gt;Esa noche se lo llevó a dormir a su casa, lo desvistió, lo metió en la cama y lo dejó flotar en el sueño de su borrachera. Roncó a su lado con la confianza que solamente se le puede tener a un desconocido, y soñó que la casa se hundía en un balde repleto de libélulas azules.&lt;br /&gt;Con el primer rayo de sol que embarró de amarillo las sábanas, se quitó la ropa y le hizo el amor como si estuviera condenada a morirse al día siguiente.&lt;br /&gt;Evo lloraba unos lagrimones incandescentes, pero esta vez, según me explicó Adana, eran de felicidad y no de borrachera. El pobre lloró hasta que le dio una sed de los once mil diablos y tuvo que dejar a Adana cobijada en un charco de sudor y correr a la cocina a buscar un vasote de agua que, en menos de lo que canta un gallo, se le volvió a escurrir por los ojos.&lt;br /&gt;El lenguaje de Evo era lacrimal por naturaleza, podía fertilizar un desierto si se concentraba un poquito, era cuestión de tener algo que le activara el recuerdo, y precisamente, eso fue lo que hizo Adana, le activó el recuerdo de algo grande y tibio, algo tan raro que le inundó los ojos de puntitos verdes y le cortó de un tajo la respiración.&lt;br /&gt;Aquella mañana, Adana quedó envuelta en su charco de sudor, embarrada de luz y felicidad. Recordó las libélulas de su sueño, las del balde azul que se tragaba la casa, y se enterneció todavía más, se dio cuenta que se enamoraría de Evo por una razón muy simple: le había recordado que la vida era el sonido del agua corriendo en las canoas, la luz del lunes entrando por la ventana, las boronas del pan encima de las sábanas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A partir de ese día, la felicidad de Adana empezó a chorrear desde los ojos de Evo y la felicidad de Evo, desde la tibieza que le salía a ella de las manos y de las caderas. Para ellos, alejarse del Paraíso fue como salir de una panza oscura, un útero espumoso y lleno de recuerdos, fue como encontrarse al invierno de golpe, al otro lado de la calle. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Adana me contó que llegó al Paraíso gracias a Serpiente, el mismísimo gordo que dos años después se encargó de echarla. Digamos que Serpiente fue algo así como el artífice involuntario de la historia que estoy contando, y por eso Adana y Evo le están sumamente agradecidos, quizás por eso desde muy pequeña me acostumbraron a decirle Tío Serpiente. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y fue así como empezaron a habitar el génesis del lunes más intenso de sus vidas y de paso, se embarazaron de mí. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los achaques empezaron justo después del mediodía. Como era de esperarse, creyeron que era goma y no un espermatozoide de larga cola buscando un ovulito en dónde anclarse a la vida. Y así empecé yo a transcurrir los nueve meses en la panza de Adana, mi mamá, hasta que me tocó llegar al mundo, expulsarme también del Paraíso, con un cargamento de libélulas que ni para qué les cuento, y unas lagrimones torrenciales, igualitos a los de mi papá.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-467614831673825206?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/467614831673825206/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=467614831673825206' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/467614831673825206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/467614831673825206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2007/08/adana-y-evo.html' title='Adana y Evo'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-3500345543378340820</id><published>2007-08-13T20:16:00.000-07:00</published><updated>2007-08-22T21:23:37.447-07:00</updated><title type='text'>Breve. Vida nueva en el sur</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La gringa se consumió de cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enterró las manos, la nariz, los codos. Lo enterró todo: su enorme cuerpo, fósil viviente de hamburguesas y litros de coca cola, sus noventa y tres kilos de frustración. Todo ese cuerpo gelatinoso y extraordinariamente grande, absorto en la tarea de detectar brotes de terrorismo en el fondo oscuro donde yo había tratado de comprimirlo todo, en vano.&lt;br /&gt;Al finalizar su inmersión –era como ver a un mastodonte buceando en una caja de fósforos-, hizo una mueca que dio por terminado nuestro encuentro, un gesto agrio que revelaba, sin reparos, la inmensa frustración de que yo no fuera la hija bastardita de Osama Bin Laden.&lt;br /&gt;Era impresionante ver a esa mujerona luchando en vano para que su maquillaje no terminara de arruinarse con el diluvio que empezó a bajarle de la frente, haciendo estragos en su uniforme y formando un caminito irreverente que iba marcando el contorno de sus apoteósicas tetas.&lt;br /&gt;La pobre buscaba en las rendijas de mi acento, en los pliegues de mis párpados, en las portadas de mis libros, en mi forma de respirar y de decir yés o nou; pero a pesar de todos sus esfuerzos y su enorme deseo de que fuera yo la ansiada bastardita, yo no era más que yo y mi exceso de equipaje tratando de cruzar el charco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella, pulcramente entrenada, me enseñaba sus colmillos afilados al otro lado de la mesa, mientras su perrito rottweiler, replegado en la retaguardia, esperaba muy quieto y obediente la señal para tirárseme encima. Pero por más que buscó y revolvió entre calzones, abrigos, libros, tarros de Salsa Lizano, medicinas, café, bufandas, guaritos, medias, tapitas, más calzones y más libros, tuvo que aceptar, exhausta y decepcionada, que el contenido de mi maleta no le permitía cumplir con su cuota diaria de terroristas. Y entonces, con la mueca tatuada en el rostro, con la daga del tercer-mundo atravesándole el orgullo, se enderezó poco a poco, temblando de rabia, y me señaló el rótulo de enfrente: ¡Exit!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respiré hondo y recogí mis cosas a como pude; ahogada de tristeza al ver el cementerio de guaritos estripados que había quedado en el fondo de mi valija nueva. Ni modo, me dije, y seguí caminando hacia la sala de abordaje.&lt;br /&gt;Una vez allí, esperé, esperé y esperé, hasta que la aeromoza anunció que los pasajeros de la fila B debían abordar. Como yo era D, tuve el tiempo suficiente para medio reponerme al atentado que un país sin torres acababa de perpetrar en mi maleta.&lt;br /&gt;Al oír que llamaban a los D, arranqué los pies del suelo, me despedí de la obesidad circundante, kilos de soledad en los ojos de los gringos, y alzando la vista, abordé el avión que me hundió por pura gravedad en el sur de Francia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Octubre crujía ruidosamente en las aceras, acomodándose en mi espalda como un dolor muy viejo, hasta que el día menos pensado empezó a deshacerse encima de los vendedores que, poco a poco, iban llenando de castañas humeantes las esquinas del Cours Mirabeau.&lt;br /&gt;Doce horas como asistente de español, un cuarto pequeño dónde dormir y muchas horas libres. Así era mi vida cuando el frío empezó a transcurrirme de arriba abajo, de lado a lado; el frío de hace quince mil años anidando en las uñas, escurriéndose por las aberturas más pequeñas de mis veintidós años. Agudo en las orejas, transparente entre los dedos.&lt;br /&gt;Luego llegó diciembre y su olor a crepas con Nutella, las avenidas repletas de luces y de gente, y claro, sentarme a esperar que algo fuera de lo común sucediera en mi pedacito de banca, de cemento en vida.&lt;br /&gt;A lo mejor, las muecas que hacía la gringota a los pasajeros, eran parecidas a las que yo les hacía a los personajes que, ahorcados por sus bufandas, con los ojos desorbitados, subían y bajaban las calles buscando una terraza climatizada para protegerse del frío.&lt;br /&gt;Más de una vez, después de revolver mi vida en esa banca, de darle vueltas, de rodearla y abrazarla, terminaba con ganas de que alguien me viera a los ojos sin motivos, para provocarle sospechas o algo, lo que fuera.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero nada. La gente siempre pasaba, apresurada, sin darse cuenta de las muecas que yo les hacía con todo el interés del mundo.&lt;br /&gt;El invierno seguía despedazándose lentamente en las esquinas, mientras yo me agarraba con fuerza a esa vida tan breve, al gesto de abrir curiosamente los ojos y meter las manos en un lugar que deseaba conocer, aunque fuera a pedazos.&lt;br /&gt;Y en ese esfuerzo por encontrar algo, para desgracia mía, me iba pareciendo cada vez más a la gringota, no tanto en términos de carne, sino en eso de andar imaginando cosas raras de la gente.&lt;br /&gt;Ejercitaba mi mente inspeccionando a los peatones y sacando conclusiones a partir del color de sus abrigos, la forma en que arrastraban los pies, o el gesto, casi siempre desinhibido, de rascarse las axilas o meterse el dedo en la nariz, creyendo que nadie los veía. Ciertamente, mis rutinas de observación iban perfeccionándose cada vez más, mientras el tiempo seguía su marcha en la curva de los ojos, en los minutos enterrados debajo de las calles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y en ese trajín se me fue escurriendo el contrato de asistente, hasta que, a finales de julio, extrañando a muerte el invierno y doblando las esquinas en busca de castañas muertas, encontré mi banca sobrepoblada de palomas.&lt;br /&gt;Limpié las cuitas a como pude, y me senté por última vez a ver cómo la gente, la misma gente desconocida de siempre, moría a paso lento, ahorcada por el calor. Ni modo, pensé, ésta será mi última sinfonía de cuitas y plumas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y efectivamente, en un abrir y cerrar de ojos estábamos de nuevo mi maleta y yo haciendo fila en ese aeropuerto interminable.&lt;br /&gt;Ella y yo, solidaria y orgullosamente unidas frente a esa gringa inmensa que era exactamente igual a la primera: un monumento de carne mal acomodada, una panza en expansión, una oda al consumismo extremo de un país huérfano de torres, en donde cualquier cosa en mi valija valía más que yo.&lt;br /&gt;Sudorosa y agitada, después de revisar mis pertenencias de arriba abajo, se alejó a hablar con un hombre que, supongo yo, era su jefe. Otro gordo hiperbólico y malencarado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los vi intercambiar algunas palabras, con tan mala suerte que no escuchaba nada, hasta que la gringa se acercó nuevamente y algo increíble empezó a abrirse paso desde lo más profundo de su uniforme. Algo grande, casi tan grande como ella, tan fuerte que iba reventando una a una las costuras azules que le sostenían las tetas y la respiración.&lt;br /&gt;Al verlo, el hilito de sudor se hizo aguacero en mi pobre espalda machucada por tantas horas de vuelo y, como era de esperarse, pensé lo peor: Esta gringa me va a mandar a la mierda por mi cara y por estar leyendo cosas de Venas Abiertas y América Latina.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Solo alcancé a cerrar los ojos…y ahí empezó el calor a hacerse más y más intenso, y ese olor inolvidablemente espeso penetrando mi nariz.&lt;br /&gt;Cuando los abrí, todo era oscuridad en medio de un silencio que olía a papas fritas&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;br /&gt;La sala era pequeña y yo estaba en el medio, muerta del susto; mientras tanto, ella, insaciable, prendía una lámpara y abría nuevamente mi maleta. Luego de vaciarla por completo, desparramando todos mis libros sobre la mesa, acercó una silla y me vio directo a los ojos, frunciendo el ceño y señalando el texto de Galeano con el dedo índice.&lt;br /&gt;Yo para entonces me había resignado a lo peor y, sin parpadear, me abandonaba en picada al destino manifiesto que se abría como el pico afilado de un águila hambrienta, listo para engullirme en un dos por tres y escupirme, directo y sin escalas, a Guantánamos de todos colores y tamaños.&lt;br /&gt;Se me fue acercando cada vez más, hasta que sentí el peso de su hálito a papitas mal digeridas, una estaca de grasa detrás del cuello. Cerré los ojos nuevamente y, completamente paralizada, sentí un calorcito raro, muy cerquita del oído:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Galeano es mi favorito escritor, mucho bueno… Yo siempre buscar y buscar en maletas de latinos como usted, buscar por ese libro, ¿Usted vender? ¿Usted, usted vender a mí, please…sin decir nadie, sin decir mi Jefe?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedé como en misa. Muda ante semejante confesión, y no pudiendo hacer más, estiré la mano, temblando, y le entregué a Galeano sin oponer resistencia.&lt;br /&gt;Acto seguido, se me apagaron las luces y me desparramé en el suelo con todas mis horas de vuelo amarradas a la espalda, con mi sinfonía de cuitas y palomas haciendo estragos en la cabeza, y las caras de la gente, las bufandas, el invierno, los adoquines, las hojas secas en el cemento helado de mi banca: todo mi viaje comprimido en un segundo, agolpándose en esa maleta que ya nunca más he vuelto a usar para otra cosa que no sea recordar lo breve que puede ser la vida, y claro, lo inesperadas que pueden ser las gringas en sus aeropuertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-3500345543378340820?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/3500345543378340820/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=3500345543378340820' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/3500345543378340820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/3500345543378340820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2007/08/breve-vida-nueva-en-el-sur.html' title='Breve. Vida nueva en el sur'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-2442380183303863039</id><published>2007-08-11T16:48:00.000-07:00</published><updated>2007-08-12T10:54:49.366-07:00</updated><title type='text'>Siete punto cinco</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Empezó a temblar justo cuando papá se trepó en la silla para colgar la jaula. A pesar de que el temblor duró poco, a mi papá esa colgada de jaula por poquito y le cuesta la vida: en medio de un 7,5 en la escala de Richter cayó al suelo, y en un abrir y cerrar de ojos, tenía una pierna quebrada, la clavícula rota y tres dedos de la mano izquierda hechos pedazos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mamá, como siempre, fue quien se hizo cargo del desastre. Barrió las plumas, y con una destreza impresionante, se las ingenió para recoger a mi papá y ponerlo a salvo de los picotazos que le daba el atolondrado animal. Mi papá, como siempre, aguantaba el dolor y se mordía la lengua para que mi mamá y yo no lo viéramos llorar. Y así, mientras mi papá se cagaba en las tres cuartas partes de la Humanidad y en gran parte del Reino Animal; el perico, preso del espanto, se cagaba del susto e intentaba burlar los esfuerzos de mi madre para evitar que sus picotazos destrozaran la cabeza de mi papá; entretanto, yo me quedaba muy quieta en el marco de la puerta, esperando que terminara el temblor y observando, sin querer, el final de mi infancia.&lt;br /&gt;A pesar de que apenas estaba aprendiendo a contar, el sopapazo de mi papá, los revoloteos del perico y la silenciosa abnegación de mi mamá, me hicieron entender que de todos los números que conocía –en ese momento solamente conocía diez- el número tres era el que, ciertamente, le traía más problemas a las personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de ese temblor ya nada fue igual en la casa, empezando porque a papá lo enyesaron durante un mes y para él, mi recién llegada mascota dejó de ser un simpático animalito y pasó a ser un hijueputa pajarraco de mierda. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Desde ese día y en honor al percance, el perico fue bautizado con el nombre de Siete punto cinco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La entrada de Siete en nuestras vidas fue absolutamente telúrica: las réplicas de su llegada continuaron sintiéndose durante años. La verdad es que yo estaba contentísima con la llegada del perico porque vino a llenar un gran vacío en mis cinco años: mis papás no querían hacerme un hermanito y en el barrio donde vivíamos, para colmo de males, había escasez de animales y de niños. Yo era la única persona de cinco años en todo el vecindario y mi vida, hasta ese momento, había sido un poco solitaria.&lt;br /&gt;Mi papá salió del yeso un viernes por la tarde. Llegó a la casa renqueando. Ese día, Siete estaba muy ocupado atrayendo la atención de mi mamá, ella estaba demasiado ocupada atendiéndolo a él, y yo, dadas las circunstancias, estaba muy concentrada ingeniándomelas para hacer que mamá se fijara en mí; en pocas palabras, había demasiadas probabilidades de que ninguno de los tres se diera por enterado del regreso de papá.&lt;br /&gt;Después de un rato, Siete, mamá y yo nos percatamos de que papá estaba en la sala, observándonos en silencio. Mamá lo abrazó y le dio un beso largo en la boca. Yo corrí a abrazarlo también. Papá me alzó y me dio un beso en el cachete. Se veía tranquilo, pero cuando lo vi de cerca, supe que tras las cicatrices de aquella caída y la aparente tranquilidad de su mirada, mi papá ya no era el mismo, su estadía en la hospital lo había convertido en un incipiente asesino de pericos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese viernes empezó la lucha de mi madre por reconciliar al perico con mi papá, la lucha de mi padre por eliminar al perico y la lucha mía por salir ilesa de todo eso. Desgraciadamente, a pesar de los esfuerzos de mamá por lograr un entendimiento entre mi papá y el animal, el daño estaba hecho y, al parecer, no había posibilidades de arreglo entre ellos. Cuanto más odio le profesaba mi papá al animal, más enamorado y posesivo se ponía Siete con mi mamá. Entretanto, yo quedaba cada vez más excluida de ese triángulo de amor-odio que creaba vínculos indisolubles entre mi emplumada mascota y esos dos personajes grandes e incomprensibles que yo quería tanto.&lt;br /&gt;A Siete nadie podía tocarlo, excepto mi mamá; cualquier mano ajena a la de mi madre corría el riesgo de sufrir lesiones irreparables si se acercaba a su jaula. Mi papá lo sabía pero no lograba eludir una inexplicable necesidad de acercársele a Siete. Era tan profundo el odio acumulado durante las horas muertas de su convalecencia, que al regresar a la casa, se dedicó a rondar la jaula del perico para ensayar los más refinados, absurdos e infructuosos intentos de asesinato. Mamá lo sabía y lo dejaba hacer.&lt;br /&gt;Supongo que detrás del aparente amor que le profesaba a mi mascota, lo que más disfrutaba era ver cómo su esposo se enfermaba de celos y estaba absolutamente dispuesto a convertirse en asesino exclusivamente por ella.&lt;br /&gt;Aunque en un inicio no podía entender el odio visceral de mi papá hacia Siete, muy pronto me di cuenta de que en esta historia entre mis padres y el perico, nadie era inocente, ni siquiera yo, que medía menos de un metro y en ese entonces, solamente sabía contar hasta diez.&lt;br /&gt;En otras palabras, papá no era el único que experimentaba arrebatos asesinos; confieso que en varias ocasiones a mí también me dieron ganas de matar: a mi mamá porque me había arrebatado el amor de Siete, a papá por querer matar a mi mascota, a Siete por hacer que mamá se olvidara de mí, a papá por querer tanto a mi mamá y a mi mamá por estar tan enamorada de mi papá.&lt;br /&gt;Poco a poco fui entendiendo que cuanta más atención le brindaba mi mamá al animal, más celoso se ponía mi papá, y cuantos más celos sentía mi papá, más feliz se ponía mi mamá. En pocas palabras, el odio de mi papá por Siete era proporcional a la devoción del perico por mi mamá. Ella, por su lado, gozaba con el sufrimiento de mi papá, y Siete, metido en su jaula y en sus plumas, resultaba ser el más astuto de todos, pues manejaba a su antojo los hilos de nuestra cotidianidad. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tras múltiples intentos de asesinato que Siete esquivaba sin mayor problema, venían los reclamos de mi madre, pataletas de furia en defensa del pobre perico.&lt;br /&gt;Al escuchar estas cosas, hundida en mi cama, me asombraba la rapidez con que un animal podía mutar de animalito a bicho y pensaba que esta capacidad de mutación no era un rasgo exclusivo de mi pobre perico, ya que mis papás, justo después de pegarse cuatro gritos, se enredaban en un beso larguísimo y desaparecían de mi vista hasta el día siguiente. En medio de todo este desbarajuste de reclamos y celos, a veces corría a refugiarme con Siete. Al principio, me impresionaba ver que el perico dormía plácidamente en medio de los gritos, pero después, con el paso del tiempo, logré hacer lo mismo sin mayores problemas.&lt;br /&gt;Las trifulcas siguieron reproduciéndose con menor o mayor intensidad a través de los años; entretanto, aprendí a leer, escribir, hacer restas, sumas, multiplicaciones y divisiones, y sobre todo, a dejar que mis papás siguieran peleándose y reconciliándose a costillas de mi perico.&lt;br /&gt;Con el paso de los años, papá abandonó sus intentos de asesinato y firmó una especie de acuerdo tácito con mi mamá: ella siguiría consagrándose al cuido de mi mascota y él se esmeraría en dosificar sus reclamos; de este modo, se aseguraban una peleíta de vez en cuando y, claro está, una buena reconciliación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desgraciadamente no hay perico que dure cien años y Siete murió cuando yo tenía doce. Amaneció tieso en su jaula, preso de una longevidad esculpida gracias a los gritos de mi papá y a los cuidados amorosos de mi mamá. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;-¡¡¡Dios mío!!!, gritó papá, ¡¡¡¡Siete está muerto!!!!!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ante el grito de alarma, mamá y yo bajamos corriendo las escaleras.&lt;br /&gt;Creo que nunca olvidaremos la cara de papá y, más que todo, sus esfuerzos por contener los lagrimones que recorrieron lentamente su rostro hasta desencajarlo por completo. Mamá, como siempre, fue quien se hizo cargo del desastre. Yo me quedé muy quieta en el marco de la puerta, convencida de que la muerte de Siete, sin lugar a dudas, les costaría el matrimonio.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-2442380183303863039?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/2442380183303863039/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=2442380183303863039' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2442380183303863039'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/2442380183303863039'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2007/08/siete-punto-cinco.html' title='Siete punto cinco'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-6051644113563593459</id><published>2007-08-10T21:57:00.000-07:00</published><updated>2007-08-12T10:56:36.737-07:00</updated><title type='text'>Algunos sapos mueren en setiembre</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía me cuesta creer que en tu aeropuerto no me hayan cobrado sobrepeso, y mas aun, que el espíritu dupinesco de tus colegas haya pasado por alto que además de la cartera, el bolso y el maletín, yo cargaba en mis maletas al mismísimo edificio del María Auxiliadora con sus treinta y cinco monjas muy bien acompañadas por toda clase de fetiches religiosos: relicarios, rosarios, crucifijos para todos los gustos, estampitas, misarios, querubines rechonchos, botellas de agua bendita y una colección de San Antonios puestos de cabeza... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Con dieciocho años recién cumplidos y semejante bagaje cultural, aterricé yo en tu país y en tu vida. Y es que no fueron cinco ni seis, fueron trece años durante los cuales mi cabeza fue llenándose de diluvios, serpientes, demonios, manzanas, arcas y mucho, muchísimo azufre. Cuando pienso en mi adolescencia lo que veo es un prolongado y sistemático exterminio de estrógenos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Así que mientras tus hormonas crecían libremente en el ambiente más laico y provenzal de este país, yo me las ingeniaba para sobrevivir a los delirios de una orden religiosa que había sepultado al deseo bajo gruesas bolas de naftalina. En pleno siglo veinte y aunque no podás creerme, tenía que ducharme con ropa y sentarme en la taza a esquivar la samueliadora mirada de Dios. Todo porque en el umbral de los baños y en cada pared disponible de mi adolescencia, las monjitas se esmeraron en grabar el eslogan: "Dios me ve". Es claro que en asuntos de propaganda, la Madre Superiora no tenía nada que envidiarle a Goebbels. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Te aseguro que al terminar quinto año y como resultado de una sobre exposición a la mirada de Dios, el estreñimiento existencial me había convertido en una Eva que paría con dolor los cerotitos más angelicales en la historia de Occidente. Entretanto, vos te fumabas tu primer puro, buscabas la playa bajo los adoquines, te cogías a tu profesor de Literatura Latinoamericana y aprendías a tomar la píldora; todo al mismo tiempo y sin el menor asomo de culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero nada en ese colegio, ni siquiera ir al baño con el ojo de Dios espiándote los escondrijos, era tan repugnante como el padre Gomariz.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El jueves por la noche significaba en mi vida la puesta en escena de aquello que las monjas llamaban infierno: daba vueltas en mi cama buscando pecados que complacieran las expectativas de ese gordo insaciable. Todas sabíamos que para Gomariz el peor de los pecados era llegar a su confesionario con la boca vacía de culpas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, a cada sapo le llega su hora y Gomariz no fue la excepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocurrió un 25 de setiembre. Ese día, luego de ver el chunchero que arrastraba yo desde el otro lado del planeta, intuiste que mi sobrepeso religioso era solamente la punta de un iceberg y que en el fondo había un Yo Pecador mucho más pesado que mi equipaje. Entonces, alzaste la voz y en un francés perfectamente articulado, dijiste que probablemente mademoiselle la costaricaine era del tipo de mujer incapaz de tirarse un pedo por temor a las represalias divinas... y entonces, por primera vez en no sé cuántos jueves, me reí tanto y con tantas ganas que dejé escapar uno, ruidosamente y sin cargos de conciencia. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esa noche logré dormir tranquila. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El sapo había muerto. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-6051644113563593459?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/6051644113563593459/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=6051644113563593459' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/6051644113563593459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/6051644113563593459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2007/08/algunos-sapos-mueren-en-setiembre.html' title='Algunos sapos mueren en setiembre'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2099326627623029021.post-1912714747306165909</id><published>2007-08-10T21:37:00.001-07:00</published><updated>2007-08-12T10:59:47.934-07:00</updated><title type='text'>La maldita de los jueves</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;"Curiosamente, de día no puede recordar&lt;br /&gt;con la minuciosidad que le permite la oscuridad. "&lt;br /&gt;Fernando Contreras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para abuelito Memo, que era un cuento puro. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando de voy camino, cuando casi, casi llego, paro en seco y me arrepiento. Se me llena la boca de saliva y corro como loco hasta doblar la esquina, con el corazón dándome golpes en el estómago, con el olor de la lluvia anunciando la tarde, y la tarde quebrándose en el aguacero que viene. Siempre igual. Un si me hubiera ido a mejenguear dándome tumbos en la cabeza; encogido en mi camisa empapada y soñando mi gol en el asiento de un bus que, entre parada y parada, termina llevándose mi destino entre las patas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El trayecto me lo sé de memoria. Me sé la madera de las casas, el ruido seco de la mufla haciendo huecos en el aire, la soledad amarilla de la señora que lee el periódico. Me sé su mano arrugada y tiesa en la boca del delantal, el punto exacto en donde empiezan los ladridos y nacen los perros. La música vieja y la calle pasando lentamente detrás del vidrio, como un caño de agua llovida en donde caen saludos y gotas y viento; y uno que otro hueco nuevo, dependiendo de si el invierno ha llegado o no. Las ojeras de señoras profundas que suben y bajan llenas de bolsas, con chiquitos agarrados a las flores de sus enaguas.&lt;br /&gt;En la décima parada, me levanto y jalo el cordoncito que sirve de timbre. El chófer me ve por el retrovisor y se acomoda los anteojos con la mano izquierda, mientras con la derecha le da un golpe al botón para abrirme la puerta. Sepultados en algún lugar de los ray ban tornasolados, sus ojos agradecen muy sinceramente el hasta luego que le dejo colgado en el aire.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El edificio está al final de una calle retorcida y llena de polvo. Lo pintaron con uno de esos colores chillones, groseros, como al 90% de lo que quedaba en San José.&lt;br /&gt;Cuando voy caminando por el jardín, me encuentro frente a frente el olor a zacate recién cortado, una estaca verde que, suavecito, se me va metiendo en la nariz y luego en la garganta, a donde también me va llegando el aroma clásico de los jueves.&lt;br /&gt;A mi abuelo lo encuentro siempre en el borde de la ventana, con su cuaderno de viaje encima de los regazos, escribiendo y estrenado las palabras que le llevo. Dice que su trabajo desde hoy y hasta que la muerte nos separe es hacerme sufrir con la recolección. -Pero no te preocupés -me dice todos los jueves, ahogado de la risa-, muerto el perro se acaba la rabia. Ya ahorita, cuando quede patitieso en esa cama, se te acaba el castigo de andar buceando entre la gente.&lt;br /&gt;Lo que no sabe el pobre es que tengo cuatrocientas mil historias para vengarme en su funeral. Como ésa de cuando el mar se lo tragó y lo volvió a escupir, enterito.&lt;br /&gt;Yo le digo que ese día la muerte no quería indigestarse y por eso lo mandó de vuelta a la costa, sin quitarle ni siquiera las costras y la lista de malos pensamientos que tenía apuntados en el cuerpo. Mi abuelo se agarra la panza y se ríe como loco, jurándome que es cierto, que el Océano Pacífico lo escupió a la vida pero no le arregló el resto.&lt;br /&gt;Mi abuelo es un tostado. Le encanta esa palabra.&lt;br /&gt;La apuntó desde la primera vez que me la oyó decir, hace ya varios años, y ahora la usa para impresionar a las enfermeras, para convencerlas que no es tan roquillo como piensan. Y le sirve, de veras que le sirve, porque su cuarto siempre está lleno de perfumes y flores y risas: de mujeres. No ves, Javiercito, las vueltas de la vida, ahora resulta que tengo a 15 muchachas vestidas de blanco, sonrientes y dispuestas a acompañarme hasta el final de mis días; jóvenes hermosas que conocen al dedillo la arrugada geografía de mi trasero y las curvas más agudas de mi mal humor. Y todo justo ahora, ahora que estoy más inofensivo que Ronald Reagan con alzheimer. Tu abuela estaría verde de celos, ya me la imagino, viendo tanto estrógeno alrededor de este papazote.&lt;br /&gt;Pero así es la cosa, Javiercito, pan para el que no tiene dientes… digamos que el Señor intuyó que lo mejor era dejarme chimuelo para esas cosas de la carne y regresarme a un estado virginal de cuerpo, mas no de mente, que quede claro; porque mala yerba, usted sabe m’hijito, mala yerba nunca muere, a pesar de las hemorragias. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Le empezaron a dar hace poco. Según él, le queda tan poco tiempo en este lado, que los recuerdos se le quieren venir de un tirón cuando todo está oscuro, las enfermeras se han ido y en el cuarto solo queda una sombra pequeñita de lo que fue el día.&lt;br /&gt;Me imagino una puerta enorme abriéndose y el insomnio de mi abuelo llenándose cada vez más del olor de mi abuela, del pelo largo y negro de mi abuela, mientras la tarde arriando el ganado azul en las montañas, la casa de neblinas, el estero pegajoso de Golfito, los bananales ardiendo a media tarde, los ladridos de Manix a lo lejos, el tren arrastrando las horas, las avenidas, los minutos ruidosos de Santiago, la cordillera enorme, mapuche, Juan Colpi, y las calles abiertas como heridas. La vida entera de mi abuelo bailando en ese cuarto negro de boleros apagados, y mi abuelo vaciado y vuelto a llenar una y mil veces por la ausencia la boca la muerte de mi abuela.&lt;br /&gt;Dice que son hemorragias de pasado, “el concierto barroco de la senilidad”, y me empieza a hablar de catedrales, fugas, motetes y un gordo alemán que tiene un nombre muy raro que nunca he logrado aprenderme. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ese jueves, como todos desde hace cinco años, tenía que tragarse a la maldita: la sopa de verduras que le daban religiosamente a las cuatro y media de la tarde, y que, según él, era causa indirecta de sus hemorragias nocturnas. El asunto está en esa sopa. Yo no sé qué tiene, pero ese hijueputa caldo de verduras me produce una indigestión en la cabeza, un cortocircuito en la memoria, y entonces se me quiere venir todo el pasado de un solo. Anoche, por ejemplo, estuve baile que baile con tu abuela. Esa cintura preciosa y esas nalguitas apretadas, altaneras. La envidia de todo el barrio. Y la llevé al centro de la pista con la orquesta bien metida en las orejas, a lo lejos, y ella me abrazaba tan fuerte, Javiercito, tan fuerte…los ojos se le estaban inundando de aguaceros, y a mí esas ganas… la música atrás y yo deseándola todita, deseando traérmela para acá, tragármela en un beso largo y apretarle esas nalguitas para quitarme por última vez esta castidad de abuelito desahuciado…Y le dije que sí, Javiercito, de nuevo y para toda la vida, jurando por lo más sagrado “sin enfermeras rebosantes de estrógenos, mi amor”, y Amén, como el talco, pa’ toda la vida. Con ella toda mi vida de nuevo a ojos cerrados. Porque a las mujeres nunca hay que decirles que no; a las mujeres hay que tratarlas suavecito, escucharlas mucho, porque solo así se aflojan y se ponen suavecitas como bollitos recién salidos del horno, listas para meterles un mordisquito en el cuello y luego ir bajando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ese día le pregunté si no le daba taco que los recuerdos se le vinieran de un solo. Y me dijo que no, pero que igual le hubiera gustado tener una zaranda, un embudo o un gotero, para meterlos a todos y sacarlos de a poquito, porque después de esas avalanchas queda como perro apaleado y se levanta cansado y gris, con un nudo de agua salada apretándole la garganta. Y va de nuevo, Javiercito, se pone uno a escalar el día para ir llegando despacito a la muerte y viene la maldita con el jueves a cuestas y entonces de nuevo la noche y la hemorragia. Siempre igual.&lt;br /&gt;Yo también tengo un montón de recuerdos y aunque no se me vienen de un solo, como a él, se me alborotan cuando estoy con él, en el borde de su ventana. El que más me regresa es el de las botellas.&lt;br /&gt;Las tapábamos con una lona verde, enorme, y acomodábamos cuidadosamente nuestros traseros, los dos traseros más inocentes de la Quinta Región, encima de las cajas de madera oscura que hacían clin-clin en cada hueco; luego nos poníamos a rezar el padrenuestroqueestásenelcielo a todo pulmón, para que no se quebraran. Abuelo nos ponía parches negros en el ojo izquierdo, que fabricaba con un pedacito de tela que robaba del costurero de la abuela, y nos encaramaba pistolas de plástico en la pretina. Y así, vestidos de piratas, nos íbamos recorriendo la costa, con el sol de mediodía en lo más y mejor, a contrabandear las botellas que le compraba al chino Li en un almacén enorme y oscuro que olía a libros viejos y a humedad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Cuando llegábamos a donde don Manuel, se bajaba y se quitaba el sombrero. Don Manuel revisaba el cargamento mientras nosotros nos íbamos a perseguir las gallinas negras de enfrente. Entretanto ellos, sentados en la penumbra de la pulpería, se ponían a fumar pipa y a catar la mercancía, no vaya a ser que algún buen samaritano se nos intoxique, decía mi Abuelo, opinión que era firmemente secundada por don Manuel, un mapuche de pocas palabras y un sentido del humor profundo como la Cordillera. Al cabo de un par de horas, cuando se aseguraban de que no habría efectos secundarios para los consumidores, nos montábamos de nuevo en el cajón y directo y sin escalas al puerto, a comprarle un pescado enorme a la abuela, para que no se enojara que no hubiéramos llegado a almorzar.&lt;br /&gt;Y así nos la pasábamos todo el verano, entre botellas contrabandeadas y el clin clin apresurado de las tardes. Pescando locos en los huequitos que dejaban las olas al reventar en la orilla, y escuchando al abuelo contarnos historias de vagones azules que rompían la verdura de los bananales, allá, lejos, en la zona sur.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A veces, sin que las enfermeras se den cuenta, lo ayudo a tomarse la maldita de los jueves, procurando convencerlo de que no es solo eso lo que le produce la hemorragia. Pero abuelo es jupón y no me hace caso. Entonces mejor me limito a traerle las palabras que encuentro en las calles, que pesco en el bus y en las aceras y voy metiendo con cuidado en mi bulto. La materia prima de mis días, dice él, porque se viste de traje, se rasura, se pone sombrero y estrena una distinta cada día. Ésa es su ceremonia.&lt;br /&gt;Pero el siguiente jueves, recuerdo bien, me dijo que la hemorragia lo había dejado hecho leña y no quiso levantarse más. Cuando me di cuenta, el polvo se había tragado su sombrero y sus ojos negros se habían convertido en un puñito de lágrimas secas debajo de las sábanas. Las enfermeras revoloteaban inquietas, sin saber qué hacer, igual que yo, mientras el tiempo corría, implacable, en los caños de febrero. Ya sin fuerzas para el escalar el jueves, abuelo empezó a deshacerse frente a su cuaderno de viaje. La maldita ya no me entra, Javiercito, y anoche me salieron treinta y cinco arrugas nuevas. Me puse a contarlas en el espejo, con tu abuela.&lt;br /&gt;Fue entonces cuando las hemorragias empezaron a inundarlo todo el día, hasta que un jueves, maldito como la sopa de verduras que tanto aborrecía, dejó de apuntar en su cuaderno y murió. Murió.&lt;br /&gt;Y muerto el perro empezó la rabia, mi rabia de tarde vacía al borde de la ventana.&lt;br /&gt;El día que lo enterraron, abrí la botella que tenía escondida debajo de la cama, por aquello de viajar a Chile de vez en cuando, aunque fuera a bordo de una botella, decía él, y me encaramé de nuevo y por última vez en la lona verde de mis diez años, recordando el clin clin de la tarde, el contrabando de botellas bamboleándose bajo mi trasero y la sombra deshilachada de los veranos en el almacén del chino Li. Supe de memoria la calle de piedras en la palma de una mano, la cicatriz abriéndose poco a poco en las arrugas de la cama, en el puñito de lágrimas negras que eran los ojos de mi Abuelo Muerto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Me tomé un trago a fondo blanco y abrí el cuaderno: ciento veinte páginas; una para estrenar cada día. Empecé a leerlas, con el aguacero amarrado a la ventana y la tristeza flotando en la boca abierta del papel. Y me colgué al cuello de la botella, como se agarra uno a la punta afilada de los gritos, a las patas de la mesa antes de que se quiebre por completo… así me fui resbalando mientras vos, abuelo, seguías dando vueltas en la cintura de una tarde lejana, recorriendo uno a uno los rieles herrumbrados de un tren que caminaba siempre hacia el sur de tu ventana, hacia la pancita húmeda de los bananales, llevándote por ese camino largo que hay detrás de lo que no logran decir las palabras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Amén por tus cuentos y tus huesos, por las enfermeras de luto que adornan los corredores desde que te fuiste. Amén por el sonido del tren que va arrancándote de aquí, poquito a poco, llevándose tus malos pensamientos y tus carcajadas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2099326627623029021-1912714747306165909?l=elsurdecualquierparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/feeds/1912714747306165909/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2099326627623029021&amp;postID=1912714747306165909' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1912714747306165909'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2099326627623029021/posts/default/1912714747306165909'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsurdecualquierparte.blogspot.com/2007/08/la-maldita-de-los-jueves.html' title='La maldita de los jueves'/><author><name>macizo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00005500013642315289</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_Loz2nUUWffE/S0qhqyW0GEI/AAAAAAAAAV0/bsSCRUqCe9M/S220/IMG_0379.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
